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 El Cuento de Killa Sulmay

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Ryousan
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MensajeTema: El Cuento de Killa Sulmay   Miér Mayo 10 2017, 16:47

NOTA:  Este es mi primer y abortivo intento de escribir en verso (y quizás halla fallado antes de empezar ¬w¬) pero ustedes sean el juez. Aqui va

El Cuento de Killa Sulmay

Esta es la historia de la Niña Killa Sulmay, que decían era la más  bella de todo el Yanay.  Su cabello negro era un espectáculo observar, acariciado por los Seis Vientos que soplan alla. Su voz mas gentil que seda y oír su cantar, que dulce era!  Y es que tan hermosa era que no había noble o curaca que para  el no la quisiera.

Uno a uno se presentaban en el Khuskan , del Centro de Mundo, la Ciudadela de donde  el Yana es oriundo.   Y mil presentes a su belleza le ofrendan, para si el corazón de la niña con ellos enciendan. Oro Verde y Adornos en Pluma de Oro, Tapices de Lana y las Purpuras de mas allá de donde moran los Yanas.  Mas de ella no obtienen, solo sonrisas y gentil rechazo, su corazón en remanso que tiene un solo señor, de Yanay el Emperador, su padre  Awka Supay.

Mas muchos habían sido ya los días de Awka Supay, y sus días bajo el sol ya casi terminados estaban. Mas con su finada esposa ambos deseaban, ver a la dulce Sulmay con hombre bueno desposada. Y en todo el Yanay un decreto los corredores enviaban, una gran fiesta para ver on quien Sulmay se casaba.

Cien pretendientes, o quizás mas, de aquellos reinos que incluso conocen la Mar. Cada Curaca y sus Hijos a Khuskan llegaran, para ver si con la bella Sulmay se pueden casar. Nobles señores su oro darán, mil llamas y ovejas de lana ejemplar. Vicuñas doradas obsequiaran y las Joyas de Jade no faltaran. Los  Cazadores del Alto a sus pies ofrecían, las garras de monstruos y   sus pieles ya frias. Incluso colmillos de Dragones del Norte, y sus armas de mas temible porte. Incluso las Runas de terrible poder para si con esto su corazón lograban enternecer

Mas por ellos ninguna afecto ella sentía, con gentileza rechazaba lo que se ofrecia. Mas llegada la noche llega un pretendiente, que sin invitación a la fiesta se mete. Lo siguen doce jinetes , y quizás uno mas, todos ellos de armas tomar. Corazas de Bronce en su pecho ya estan y Hojas de Palma, un signo real. Uno de ellos su corcel abandona, un joven tuerto que a todos impresiona. Su armadura vieja y escarlata es su manto,  de la Guerra conoce el cruel canto

Telemaco el Cíclope, un Príncipe el es, de los Yavanas del Norte y de Cien Reinos también. Enemigo de su gente el suele ser, Yavana o Serpiente, cual mejor es? Mas de sus labios no surge fanfarria , ni de su puesto la altiva arrogancia. Su ojo de azul cansado hacia la bella Sulmay encamina, y el Ciclope se dice: “Quisiera  esta moza fuese mia”

Y en su ojo sano la joven mira, los dolores por los cual el joven rey suspira. Pues la  Lid todo lo envejece, lo corrompe y lo envilece. De Reyes o Plebeyos no distingue, hasta que toda su en ellos extingue. Lastima ella sintió y al Joven Ciclope una flor obsequio. Escandalo y vergüenza Awka sintió y al tuerto Telemaco una ofrenda exigió .

Y de los labios del Yavana esto se oyo “ Ni Oro ni plata les traigo yo. Tampoco amenazas o la promesa de desolación.  Con la bella doncella amaría hacer Unión, mas ni con Reinos ni con Ejercitos podría tomar su corazón. Mas espero me acepte estas palabras de afección, so pena de que la aflicción por no decirlas me acompañe eternamente: Mi único regalo es mi herido corazón, y si aceptases ser reina de mi nacion, hare para ti una Corona de Hierro, ante la cual ,hasta su entierro, se todos los hombres se vendrán a postrar…”

Media vuelta el Ciclope da, y hacia su Reino del Norte se le ve cabalgar. Mas hay un lugar que el príncipe no abandona, el corazón de Sulmay su recuerdo ahora aprisiona. Y todas noches sobre el almenar, mirando hacia el Norte se le ve suspirar. Y el viejo Awka entristecido se hallaba “Mi dulce Sulmay esta enamorada!” Pues sabia  los Yanas odian al Yavana, demonios cuyo país en el Mar se encontraba, y se decía a si mismo mientras lloraba “Maldita la hora en que estas tierras hallaran!”

Mas el viejo Awka no era de corazón duro, y amor de su Sulmay sabia era el mas puro.  Demonio o no, su noble padre sabia, el amor de su hija mas gentil lo haría. Una mañana  quizo el darle su bendición, mas al elevarse el alba su corazón le fallo. Y mas que Sulmay nadie se ha dolido por su padre, tanto sufría que temían su corazón se desgarre.

Y al trono de Yanay subio su cruel tio,  Wari Supay llamado El Resentido. Pues grande era su rencor hacia su noble hermano, mas ya era suya primogenitura que tanto había ansiado. Y muerto Awka quedaba  Sulmay, a quien  muchos nobles querían coronar. Y el Cruel Wari esto no permitiría, sed por el Trono tenia, mas alla de toda medida. Y a su dulce sobrina en la mazmorra arrojo y aunque a su tio suplico su corazón no se ablandado.    

Los días crecieron en amargura y oscuridad, mientras Sulmay lloraba en su soledad.  Una niebla persistente velaba el airampo mientras que poderosas tormentas inundaban  los huaicos. Los cerros lodo se volvían y las llamas y vicuñas daban cría sin vida. En las plantaciones, toda planta moría y el sol mismo su luz escondía. Mas Wari en  su corte medraba, contando sus piezas de oro y de plata

Mas de noche las brumas rescindían, y la Estrella del Norte su luz a la niña Sulmay ella ofrecía. Y una noche aquel fulgor su escape enseñaría. Y asi de Khuskan la hija de Awka se alejo, y a la Ciudad Ciudad de los Yanas gris y triste la vio. Triste ella su senda siguio el rumbo al norte ella emprendió.

Mas durante todo el camino Wari le persiguió. Cazadores y sus fieras contra ella uso,  en cada casa el hurgo y busco, mas ni rastro de ella el encontró .  En el corazón de Wari crecia el furor, ni en  junglas o  desiertos de sal el cejo en su ambición,   pero en sus súbditos no hallo traidor  que de la Bella Sulmay diese un parador. Y en las Garras de Wari los Yanas sufrieron Mil Maldades, y “El Tio” se le llama en estas edades

Muchas aventuras se dice vio el viaje de Sulmay, que camino desde el Alto hasta Azistan. Ni una palabra de Oghaz ella hablo, mas al Khan de la Horda Roja conmovió. Ni una vez la hoja ella alzo, mas con sus palabras al Dragon Adar  conquisto.  Finalmente alcanzo la lejana Lisimaquia, Ciudad de Reyes, donde el Ciclope residía.

Y vuelto un Rey ,Telemaco aun sufria, y la flor de Sulmay en su pecho aun traía. Mas en su corte una sucia joven invadía y su rostro moreno le sonreía. Recordo el Ciclope a la bella doncella que de Yanay era princesa y abandonando su trono su manto rasgo y con la tela su cara limpio. Después de años, el Ciclope al fin sonrió y con la tela de su manto sus cabello el ato. Esa noche la desposo y ella a su esposo al fin conoció. “Te hare Reina de Todo Bajo el Cielo” el prometió “ Que seas de toda Reina recelo!”

Una serena sonrisa ella obsequio y con sus brazos le suavemente lo envolvió. Y Ciclope durmió por fin en consuelo, su amor era suyo, juntos Bajo el Cielo! Mas al despertar Sulmay a su lado no estaba, y aunque la busco, no pudo ser hallada.  Sus espías finamente la encontraron,  Wari Supay a su Reina había raptado! Y el Ciclope lleno de odio quedo, a sus Generales y Campeones pronto acaudillo .  Y cada guerrero que le llama Señor ”Os traeremos a Wari”  juraron por su Honor

Y pronto no hubo números para contar su legión, a los Jinetes de la Estepa el convoco.   Falanges de Picas que al mundo dan celos, que han siempre sido invictas bajo este cielo.  Elefantes y Acero del Viejo Azistan, caballeros y fieras del Alto Hayastan. Y dijo el Ciclope “No hay ejercito como el mio. Teme pues Wari, se aproxima tu destino” Y en su corazón creció así la crueldad “Que los Yanas sufran, a mi que más da!?”

Y a su Horda dio el rienda suelta, hasta que Yanay ,de hambre y miseria, quede ya esbelta.  Con gran clamor sus gentes sufrían y a Wari el Demente esto no conmovía. Sus ejércitos contra el Ciclope el envió, allá en frontero con el Sureño Albion. La batalla de Rajamarca así comenzó. Con bravura los Yanas lucharon y al Yavana su avance frenaron. Mas el Ciclope muchos aliados tenia y el Rey de Hayastan a su ayuda venia.

Rey de Serpientes que respiran el fuego, de Dragones del Norte el es el Dueño. Montado en Dikran e,l mas grande de todos, a los hijos de Wari hallo entre los lodos. Uno a Uno les devoro  y junto a ellos el Ejercito Yana también pereció.  Murieron asi los hijos de Wari del mayor al menor, también seis de sus hijas, y su hermano menor. Wari aun asi no sentía temor, encerrado en su palacio ignoraba el clamor.

Llego el Ciclope a las murallas de Khuskan, que ni cien años de asedio doblegaran. Telemaco cien cargas ordena, mas sus impreganables defensas son segura condena. Tres años pasan y la comía escasea, y sufría Telemaco “Sulmay allí me espera”. Mas su primo Timur un regalo traía, una espada que poder emitía. Forjada en los tiempos cercanos al Mar, solo doce iguales se podían hallar.

Y el Ciclope con confianza el acero ahora empuña, y marcha hacia la puerta que sus gurreros rasguñan. Sobre su cabeza alza el acero y da un solo golpe certero. Y las puerta en dos mitades se abre y toda la ciudad por el medio se parte! Los nevados de Juturi y Qhillispu en dos partes serán ahora vistos. Y así caía Khuskan, Ciudad de los Yanas, los Horda Gris devora ya sus entrañas.

Telemaco su corazón negro tenia, mas en el compasión aun existía, de su Horda freno tropelías y de los Yanas solo una cosa decía. “Mis amigos y hermanos muy pronto serian, si a mi dulce Sulmay yo pronto vería” Y las viudas y sus hijos hacia el Palacio marchaban y por la cabeza de Wari todos ellos clamaban. Al Emperador Loco en el Tesoro hallarían y rápidos ,en el, su justicia obrarían.

Con oro y plata le lapidaron y en ninguna crueldad escatimaron. Metal fundido en su garganta y sus ojos  y que los Cóndores sacien en el sus antojos. Y el Ciclope a su Reina buscaba y en las mazmorras por fin a ella hallaba. Dolor y temor ella sentía por la sangre que a su marido ahora cubría. Y en Telémaco el odio al fin remitía y ante Killa Sulmay rendido caía. “Perdón”  el repetía y una vez mas ,a la bella Sulmay, el conmovía.

En su regazo al Ciclope consolaba, mientras en las ruinas de Khuskan la calma asentaba. Y el Sol obsequio de nuevo su luz, y las nieblas y tormentas se perdieron al Sur. Y en un valle de verdes praderas, Telémaco coloco en Sulmay coronas hermanas : Una de Hierro de los Yavanas y la Mascaipacha de sus hermanos los Yanas.

Ella dos hijos al Rey le daría, y sobre la vieja Khuskan, Rimac nacería.  Ciudad de la Reina antes del Rey, donde hasta los dragones obedecen su ley. Y entre las Reinas no hubo una más grande,  en compasión o belleza que a Sulmay se le iguale. Y así pasaron los años de Killa Sulmay que al Ciclope siguió al Otro Lado del Mar.

Y alrededor de Rimac los muros escrito aun esta “Ante Killa Sulmay vengase a postrar”

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El Cuento de Killa Sulmay
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