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 Viento al Sur

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GSMatsuri
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MensajeTema: Viento al Sur   Vie Ene 04 2013, 05:37

Bien pues aquí va bounce

Viento al Sur


Prólogo



La historia que he de relatar ocurrió hace tantos y tantos años, que hace siglos se perdió en el tiempo. Es más antigua que el árbol más grande del planeta, tan antigua que los animales que habitaban en ese entonces son los abuelos de las especies actuales, tan antigua que ninguno de los hechos que he de narrar ocurrieron en alguna lengua existente actualmente, no existe ningún humano en ningún lugar que la recuerde o la conozca… aunque aún existe un ser que la conoce y la cuenta cada noche, el viento, solo hay que escuchar con atención, mirar por la ventana, cerrar los ojos y sentir el viento, conocer su dirección y escucharlo… hay que dejar que el viento te marque el camino como alguna vez se lo marcó a él.

Comenzó hace muchos años en un día ligeramente lluvioso como cualquiera. La pequeña casita humilde y medio desbarata estaba iluminada solo por unas cuantas velas a medio consumir. Cuahuitl* era un pueblo pobre, probablemente el más pobre de todo Xolal** , nadie fuera de sus habitantes conocía de la existencia de dicho pueblito y sus habitantes pocas veces abandonaban Cuahuitl.

En esta pequeña casa se llevaba a cabo un acontecimiento sumamente esperado, el nacimiento de un niño, aquella noche no era una noche cualquiera Xolal estaba de fiesta, la fiesta previa al día de la cosecha. Con la esperanza de que los dioses bendijeran a la familia y al pueblo, en todo Xolal se festejaba una gran fiesta en su honor. Al siguiente día, el día de la cosecha, las familias irían a recoger sus frutos esperando encontrarse con la mejor cosecha del año.

La primera cosecha era algo sumamente importante en Cuahuitl, se creía que la primera cosecha también decidía la suerte de la familia durante todo el año. Si la cosecha era buena, el año para la familia sería bueno pero si la cosecha era mala probablemente la familia sufriría desgracia tras desgracia.

Pero en ese momento a Metztli*** no le preocupaba la cosecha ni la suerte de su familia o la del pueblo, lo único que tenía en mente era ver a su bebé en brazos. La anciana Yolotl**** , la partera de Cuahuitl, entro a la destartalada habitación moviendo la cabeza de un lado a otro y cantando una canción tan vieja como el tiempo.

—Sabia Yolotl… mi hijo ¿Nacerá pronto? — pregunto Metztli quien deseaba verlo ya y dejar de sufrir.

—Tu hijo nacerá a su tiempo, pero alégrate Metztli este niño nacerá el día de la cosecha y por lo tanto, creo que será sumamente afortunado— contestó Yolotl y siguió cantando.
Fuera de la habitación, y de la casa, la familia de Metztli, Xocoyotzin***** , su esposo, y la familia de su esposo esperaban impaciente la llegada de su hijo.

Pasaron varios minutos más hasta formar horas y horas, la anciana Malinalli****** , madre de Metztli comenzaba a impacientarse, había caminado en círculos tantas veces que comenzaba a dejar el rastro de sus huellas en el jardín de su hija.

—Ese niño no nacerá hasta mañana, estoy segura— dijo Itzpapalotl******* , la madre de Xocoyotzin.

—Lo sé, lo sé… estoy segura que nos traerá gran fortuna— contestó Malinalli mientras intentaba relajarse.

Xocoyotzin, quien no había dicho nada en todo el día, se levantó de la roca, mojado e impacientado, camino por el jardín esperando ver a su hijo.

Itzpapalotl tenía razón, el niño no nació hasta el día de la cosecha, justo a media noche. La noticia voló por todo Cuahuitl y el pueblito entero festejo el nacimiento de un niño quien, como superstición común, parecía estar destinado a algo sumamente grande.
Cuahuitl festejo el resto de la noche.

La familia estaba feliz. Esperaban la mejor cosecha de todo el pueblo y de todo Xolal pero cuando Xocoyotzin llegó al campo a recoger su cosecha, lo que encontró no era lo que esperaba, sobre sus frutos y sobre todos los del pueblo unos feos y negros pajaros de mirada atemorizante habían picoteado absolutamente todo, habían arrasado con todo.
No queda nada ni para Xocoyotzin ni para nadie en Cuahuitl.

*Cuahuitl es el término general en Nāhuatl para Árbol.
**Xolal significa Tierra en Nāhuatl.
***En Nāhuatl, Metztli significa Luna.
****En Nāhuatl, Yolotl significa Corazón.
***** Xocoyotzin en Nāhuatl significa El más pequeño
******Malinalli en Nāhuatl significa Hierba
*******Itzpapalotl en Nāhuatl significa Mariposa de obsidiana




Última edición por GSMatsuri el Lun Ene 07 2013, 05:49, editado 1 vez
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Ryousan
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Vie Ene 04 2013, 06:29

Pues me gusta como va pintando desde el inicio. El uso del Nahustl le da un toque no se....como un saborcito local, lo cual tambien me agrada bastante. Aunque me pregunto que le deparara el destino al niño nacido del dia de la cosecha.

Sera que su comunidad creera que les trajo infortunio y le haran la vida dificil desde ahora? Quien sabe xD Bueno lo sabes tu, pero em gustaria SABERLO YO O.O (Es la forma mas rara de decir "Apurate y sigue publicando xD )

Como de costumbre una excelente usod el Lenguaje, empleaste muy bien la intriga y un magistral empleo e tu "mythos" local. La unica observacion que podria hacerle es que trates de dejar espacio entre parrofos, asi se facilita la lectura

Fuera de eso une xcelente trabajo Mari-chan! Continua pronto :D!!

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Zucuro
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Miér Ene 09 2013, 09:12

Muy interesante la temática...

Me recuerda a una idea que había tenido para el fic de dioses al que no di inicio...

La narrativa es suave y agradable, me gusta como escribes...

Prefiero los textos largos pero eso ya es cuestión de gustos...

En fin, dale continuación pronto Mats...

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SRTD
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Mar Ene 15 2013, 04:01

Un inesperado giro de eventos je je je


me gusta eso un total cambiod e planes


me pregunto como se las arreglaran Cuahuitl y su familia ante tal sorpresa


me gusto amiga amtsu


aunque estuvo corto pero bueno


espero la conti.

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Natsuki_Uchiha
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Mar Ene 15 2013, 17:22

Casi tocaya! No te mentí cuando dije que lo leí pero que olvidé comentar x3
Me gusto el prólogo... Me deja como que pensando que le harán al pobre niño que tuvo la mala suerte de nacer ese día D:
Me gustaría que el próximo fuera poquito más largo, no es por presionar ni nada eeh xD

Bueno casi tocaya... No me queda más por decir, solo esperar por el próximo ^o^
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Raito
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Jue Ene 31 2013, 16:44

NOOO nenito no te mueras T_T que no se muera tu mama !!Esta bueno me gusta lo de la creencia :D
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GSMatsuri
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Sáb Feb 02 2013, 15:57

Viento al Sur

I
El niño


Diez años había durado la pésima suerte de Cuahuitl, sequias y malas cosechas habían terminado con la Fe de los aldeanos por lo que en el pueblo se respiraba un intenso olor a desgracia, la desgracia para quien no lo sepa huele, según los aldeanos, a fruta podrida. La gente de Cuahuitl ya estaba acostumbrada a ver s sus vecinos siempre de mal humor, con el ceño fruncido o la nariz arrugada, el pueblo se había vuelto un lugar poco amistoso y los supersticiosos habitantes culpaban de su desgracia a una persona, un niño, un niño que había nacido hace diez año durante la fiesta de la cosecha, que por cierto ya no se celebrara, desde su nacimiento no había habido ni una sola buena cosecha en Cuahuitl y por eso el niño era culpado. Su nombre era, irónicamente, Tlayolohtli* que quería decir corazón de la tierra.

En el pueblo a Tlayolohtli se le conocía con otro nombre, a sus espaldas todos los habitantes lo llamaban Palanqui** que quería decir podrido.

Tlayolohtli o Palanqui era odiado por el pueblo, por todos y cada uno de sus habitantes, solamente había una persona que no lo odiaba o sentía vergüenza de él y era la vieja Itzpapalotl, su abuela. La única habitante de Cuahuitl que lo trataba con amor, ni siquiera sus padres lo hacían y muchas veces preferían no mencionar ser sus padres.

La anciana Itzpapalotl compadecida de la poca suerte de su nieto lo llevo a vivir con ella en su alejada casa en el bosque. Tlayolohtli pocas veces había ido al pueblo y odiaba hacerlo pues sentía las miradas de todos sobre su nuca, maldiciendo u odiándolo en silencio pero su abuela ya era demasiado vieja para ir y él debía hacerlo cada vez con más frecuencia y por más tiempo.

Con tristeza Itzpapalotl veía como su nieto, con el pasar de los años, se había vuelto una persona triste y sombría que sonreía pocas veces y prefería no hablar, la anciana sabía que era capaz de contar con los dedos de una mano las veces que había escuchado a su nieto reír.

Aun con la tristeza asomándose por sus ojos Itzpapalotl había preguntado a su nieto en varias ocasiones si era feliz y la respuesta siempre era la misma “Lo soy abuela, mientras viva contigo”

Aquella respuesta, con el pasar de los años, preocupaba más y más a Itzpapalotl pues ella sabía que pronto abandonaría ese mundo y el odio contenido de todo un pueblo caería sobre un niño de diez años triste y abandonado, por eso Itzpapalotl se había resistido a morir durante muchos años pero sus fuerzas comenzaban a abandonarla y la anciana comprendía que no era más que una simple mortal.

—Abuela, no deberías hacer eso más, podrías rebanarte los dedos.

—Déjame terminar siquiera este collar— dijo la anciana y siguió tallando la madera.

Tlayolohtli sonrió a su casi ciega abuela y se sentó junto a ella en completo silencio. Probablemente quien viera a Tlayolohtli sin conocerle pensaría que el niño era mucho mayor, su mirada era tan fría que hace años había perdido su brillo infantil, eso suponiendo que alguna vez lo había tenido.

—Hijo, hazme un favor.

—Dime.

—Dentro de casa, en mi habitación sobre mi cama hay una tela de cuero. Tráemela.

Tlayolohtli corrió a su casa y sacó la pequeña telita de cuero, era fina pero resistente, la llevó con su abuela de inmediato y ella sujetó el pedazo de madera tallado con la cuerda.

—¿Es para mi abuela?

—Lo es Tlayolohtli, pero será tuyo hasta que yo me muera— dijo la abuela y riendo suavemente se colocó el recién armado collar y entro con dificultad a la casa.


En Cuahuitl un hombre daba de que hablar. Tenía una idea, que si bien no era nueva, era la primera vez que se había pronunciado en voz alta.

—La desgracia la ha traído ese niño, eso es claro, si lo matamos… el problema terminara ¡Y todo volverá a ser como antes!.

Los susurros de aprobación no se hicieron esperar pero para Xiuhcoatl*** los susurros no eran suficientes, el necesitaba escuchar gritos.

—¡No los escucho! — grito Xiuhcoatl quien en verdad tenía una lengua tan ágil como la de una serpiente, capaz de convencer a todo un pueblo a cometer una verdadera atrocidad —Apenas la vieja Itzpapalotl muera nosotros iremos a cazar a Palanqui— dijo la serpiente y los gritos no se hicieron esperar.

Xiuhcoatl hablaba y gozaba de ser el líder pero había cometido un gran error, no conocía a todas las personas reunidas y entre los presentes se encontraba una mujer de cabello largo y negro como la noche.

La mujer salió tranquila de entre la multitud y camino con sigilo fuera de la aldea rumbo a casa de la vieja Itzpapalotl. Cuando estuvo frente a la casa se detuvo, llena de miedo mezclado con vergüenza.

—Metztli, esposa de mi difunto hijo Xocoyotzin, ¿Qué te trae por aquí después de tantos años?— preguntó la anciana mientras la miraba desde la puerta de su casa.

Metztli sorprendida de haber sido reconocida por la casi ciega anciana se acercó suavemente.

—Te traigo noticias del pueblo… tienen que ver con Palan… con Tlayolohtli— dijo la mujer y se aseguró de que no hubiera nadie cerca.

—El hijo de tus entrañas, el hijo que abandonaste, ha ido por leña. Habla con confianza.
Metztli bajo la mirada —Un hombre llamado Xiuhcoatl comienza a mover gente, planea matar a… tu nieto… apenas dejes este mundo.

La anciana levantó la cabeza y miró al cielo —El viento comienza a tomar su curso… pronto partiremos ambos— dijo para sí misma y luego miró a Metztli —Puedes irte Metztli, vuelve de donde vienes y vuelve a olvidar a tu hijo. Tlayolohtli estará bien y tal vez… solo tal vez, algún día vuelva.

Metztli miró a la anciana pero no pudo reclamar nada, dio la media vuelta y partió por el sendero de donde había venido.

Tlayolohtli llegó apenas la figura de su madre se perdió entre los árboles —He traído la leña abuela.

—Perfecto, comencemos a cocinar.

Pese a los deseos de Xiuhcoatl la anciana Itzpapalotl se resistió a morir durante esa temporada de cosechas y la siguiente y la siguiente y la siguiente sin embargo mientras más vieja se hacía Itzpapalotl el enojo de Xiuhcoatl y la desesperación por las malas cosechas de todos los pueblerinos crecía más y más.

Con trece años Tlayolohtli se había vuelto un muchacho de estatura un poco más arriba del promedio, veloz y suficientemente fuerte para cargar varias ramas grandes de árbol.
Tlayolohtli tenía una vida tranquila, triste y sin mayores complicaciones hasta la noche que estoy por relatar.

El viento corría al sur.

Tlayolohtli estaba arrodillado junto al lecho de su abuela quien respiraba con dificultad.

—Hijo mío, escúchame con atención—Le dijo la anciana y el muchacho se acercó para escucharla más claramente —Dejaré este mundo hoy y tú, tú debes dejar Cuahuitl hoy también, apenas muera— el muchacho comenzó a llorar en silencio —Apenas muera, escúchame bien, debes partir de aquí y no mirar atrás, ya nada te atará a Cuahuitl, debes alejarte de aquí. Toma esto hijo, y llévalo contigo— la anciana estiro la mano, Tlayolohtli tomo el collar hecho de madera, parecía la punta de una flecha, a pesar de ser pequeña era bastante filosa. Se le coloco rápidamente en el cuello y volvió a mirar a su abuela. —Toma tus cosas hijo, solo lo esencial— el muchacho no se movió pero su abuela tomo aire y grito “¡Ahora!” el nieto se levantó rápidamente, tomo unas cosas y las envolvió en un pedazo de cuero que solía colgarse en la espalda cuando iba por leña. Luego volvió con su abuela

—¿A dónde… a donde se supone que iré?— pregunto el joven con total desesperación.

—A donde sople el viento.

—¿A dónde sople el viento?

—Si hijo, síguelo.

La vieja Itzpapalotl cerró los ojos por última vez, su alma abandono su cuerpo feliz y en paz aleteando como una mariposa que acaba de salir del capullo.

Tlayolohtli besó la mano de su abuela y salió de la casita, se detuvo en la puerta y espero un momento, sintió el viento y su dirección, apretó fuertemente su collar y levanto la mirada para ver por última vez la casa de su abuela, regalo un suspiro al viento lleno de miedo, intranquilidad y también un poco de curiosidad.

—Ihuitztlampa.****



—¡Quémalo! ¡Quémalo todo! — Grito un hombre con la cara pintada de azul —¡Quémalo! ¡Quémalo todo! No debe quedar rastro de que alguna vez alguien vivió aquí— gritaba desesperadamente mientras zarandeaba del cabello a la niña que se retorcía y lloraba en el suelo.

—¿Qué haremos con la niña pequeña? — preguntó uno de los hombres que llevaba del cabello a otra niña más pequeña y delgada, que no gritaba ni hacía escandalo solamente miraba a todos lados con los ojos muy abiertos y llorosos.

—La pequeña no nos sirve de nada. Déjala aquí probablemente muera de hambre o las llamas la queme como a sus padres— dijo el hombre con la cara azul y de inmediato la muchacha a la que sostenía del cabello comenzó a retorcerse y gritar algo que ninguno de los hombres presentes comprendía.

El hombre de cara pintada harto de los lloriqueos de la muchacha golpeo su nuca y la durmió, luego la arrojo al piso y miro a la niña pequeña.

—¡Llévensela! Quemen todo lo que haya cerca de aquí y nos veremos en el Rio Grande— ordeno el hombre de cara pintada sin dejar de ver a la pequeña —Es una lástima que no podemos llevarte a ti, definitivamente serás más hermosa que tu hermana— esta vez se dirigió solo a la niña pequeña —Y eres mucho menos llorona que ella.

El hombre que sostenía a la pequeña del cabello la zarandeo fuertemente pero la niña no lloro.

—Dulces sueños, pequeña— dijo el hombre de cara azul, se levantó y dio una señal.

Lo último que sintió la niña fue la roca en su cabeza y luego la oscuridad invadió su mente.


-----

*Tlayolohtli en Nāhuatl significa Corazón de la tierra
** Palanqui en Nāhuatl significa Podrido
***Xiuhcoatl en Nāhuatl significa Serpiente de fuego
****Ihuitztlampa en Nāhuatl significa Al sur
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Sáb Feb 02 2013, 17:00

Ok acabo de terminar de eleerlo y debo admitir que realmente me gusta: la narracion tiene ese "aire de leyenda", que narra klos acontecimientos ya su vez los mantiene envueltos en un velo de misticismo. EL miscismo em gusta xD Vuelve muy sabrosa la lectura

El uso del Nahuatl tambien contribuye soberbiamente a la cosntrucciond e la atmosfera, junto con las figuras de la mitologia mesoamericana,: soy un adepto a la amyoria d elos raelato mitolgicos, y este escrito no lo se...sabe exotico, tiene un gustitco diferente a los demas relatos que suelen gustarme pero definitivamrente tiene un algo que lo vuelve especial.

Es trsite, pero predecible, el destino de Tlayolohtli. Debo cofnesar que me conmovio abstante laa ctitud de su abuela que mi recuerda una situacion que yo mismo vivi. Quiero saber que pasar con el viaje de nuestro protagonista mientras viaja al sur: en lso paises angloparlantes se dice "Things have gone south" cuando algo sale mal, esperemos que para Tlayolohtli no se aplique esta acepcion.

Excelente trabajo mi querida fangirl/DMAR. Estoy orgulloso de ti ;) Continua pronto.

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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Lun Feb 04 2013, 11:50

Vaya, vaya... Me has sorprendido con este capítulo... Narras de manera excelente, y como dijo el kamerat logras que el lector se conmueva con la historia, y eso, la capacidad de transmitirle sentimientos de los personajes al lector es para mí uno de los mayores llamativos en la historias.

Debo aceptar que se me confunden un poco los personajes por el idioma desconocido. xD Pero ya me iré acostumbrando. ¿Qué más decir? ¡Estás haciendo un gran trabajo! Me gusta mucho como va la historia. ¡Continúala pronto!

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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Miér Mar 13 2013, 10:40

Esta buenisimo la trama esta exelente la pisca esa de leyenda antigua le queda muy bien y la narracion esta muy bien muy bien redactado se nota a la legua que tienes experiencia en esto te felicito!
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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Sáb Mar 16 2013, 13:44

II
La niña


No tenía ni la más mínima idea de donde estaba, ni a donde iba, había comenzado su viaje con una pizca de curiosidad por saber que había más allá del bosque pero ahora, a solo unas horas de haber partido no había nada de curiosidad en su ser todo lo que hallaba en su interior era miedo e inseguridad. No tenía que comer, no tenía un guía, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. ¿Acaso su abuela pensaba que debía caminar siguiendo al viento durante el resto de su vida? Nada de lo que estaba haciendo tenía ya sentido y Tlayolohtli comenzaba a desesperarse.

Era de noche y para empeorar las cosas estaba comenzando a llover ¿Debía seguir o detenerse a dormir?

El viento sopló fuertemente y Tlayolohtli supo que debía seguir. No sabía en qué parte del bosque estaba, definitivamente había perdido la orientación, el viento soplo aún más fuerte y el muchacho se dio a la tarea de trotar en esa dirección. Pronto se dio cuenta en donde estaba, era un río y no cualquier río. Era conocido como el Río Grande por ser ancho y peligroso. Lo había visitado solo una vez con su abuela y de aquel viaje solo recordaba que estuvo a punto de ahogarse.

—Me niego a acercarme ahí— dijo Tlayolohtli como si estuviera hablando con alguien. El viento soplo insistentemente —Me niego— repitió el muchacho y comenzó a caminar alejándose del rio, el propio sonido del agua corriendo provocaba escalofríos en el muchacho.

—¿La mataste?— pregunto una voz áspera.

—No lo sé, le golpe con la piedra y el jefe nos ordenó irnos. Probablemente ya esté muerta, si no la mato el golpe, la consumieron las llamas— contestó una voz mucho más fina pero más escalofriante.

Tlayolohtli escuchó con atención la conversación. Él no tenía nada que ver con aquellos hombres pero su instinto de supervivencia le indicó que debía callarse, quedarse inmóvil y evitar ser descubierto.

—Es una lástima, era realmente bella para ser una niña.

—Si lo era. A propósito ¿Su hermana, ya despertó?— preguntó el segundo hombre.

—Me parece que no. ¿Sabes porque hemos venido exclusivamente por ella?

—Escuche que el gran jefe busco a una muchacha de ojos azules durante mucho tiempo. Ya sabes, su consejero— luego el hombre bajo la voz y Tlayolohtli agudizo el oído —dicen… que él hace “cosas”— ante la cara de incredulidad de su acompañante el hombre se inclinó más y hablo aún más bajo —dicen por ahí que mando al jefe a buscar una mujer de ojos azules para un sacrificio… otros dicen que será la hija de esta mujer la que deberá ser sacrificada y algunos otros dicen que sus ojos deben ser sacados para…—el hombre volvió a alzar la voz —Solo son rumores, después de todo, para empezar, nadie realmente sabe si el jefe tiene un consejero.

El hombre de voz fina comenzó a reír lo que provocó en Tlayolohtli un espantoso escalofrió que le recorrió toda la columna vertebral —Solo un ignorante creería en esas cosas, mi amigo, lo más probable es que la convierta en su esposa y tenga muchos hijos de ojos azules.

—Definitivamente eso es lo más probable. Aunque si la elección hubiera sido mía habría escogido a la hermana.

—Lo sé… lo sé y ahora que lo pienso la hermana tenía ojos mucho más bellos que la que traemos.

Tlayolohtli se quedó en silencio y espero a que los hombres se alejaran para seguir caminando. El asunto era bastante digno de ser investigado pero Tlayolohtli jamás había sido una persona que se dejara dominar por la curiosidad así que se dispuso a olvidar a aquellos hombres, su conversación y a las hermanas de ojos azules. Se detuvo un momento, una pisca de curiosidad invadió su ser por un pequeño espacio de tiempo y se preguntó “¿Existe gente con ese color de ojos?” La curiosidad se fue tan rápido como llego y el muchacho siguió su inexistente camino.

Tlayolohtli siguió caminando durante un largo trecho, casi amanecía cuando decidió al fin recostarse un rato.

°°°°

La pequeña abrió los ojos, tardo un rato en darse cuenta donde estaba y que había ocurrido, intento levantarse varias veces pero no lo logró, se quedó tumbada en el mismo lugar durante unos minutos más e intento levantarse de nuevo, al fin logró sentarse y de inmediato sintió como todo a su alrededor danzaba frente a ella. Cerró los ojos y esperó un poco más. De nuevo intento levantarse y esta vez lo logró, se tambaleo un poco y luego logró quedarse de pie en medio de todas las cenizas y algunas maderas quemadas de lo que había sido su casa. La niña se tomó su tiempo para mirar los restos de su vida, se dio cuenta que estaba mojada y entendió que esa era la razón por la que ni la casa ni los árboles seguían en llamas.

Ahora tenía dos opciones, caminar y resguardarse en el bosque o caminar hacia el Río Grande y buscar a su hermana. La primera opción era la lógica. La segunda opción era la necesaria pero ¿Cómo haría eso si no sabía hacia dónde ir? Y aunque lo supiera se sentía extremadamente enferma y débil para hacer el viaje, se preguntó si la razón de su debilidad era el que estaba por enfermarse o la carga emocional de todo lo que acaba de ocurrir. Había perdido su vida en unos instantes, recordaba como si nunca hubiera ocurrido que esa mañana su hermana la peinaba con dulzura y que su padre traía maderos para el fuego. Aquello debía aparecer de nuevo frente a sus ojos, esa era la realidad. Cerró los ojos fuertemente, se concentró en su recuerdo y los abrió, pero nada cambio, la madera seguía quemada y sus padres estaban muertos… esa era la realidad.

Cerró los ojos un momento y los abrió rápidamente, podía ver con toda claridad el momento en el que sus padres habían sido quemados, el momento en que su casa colapso y se incendió, el momento en que vio a ese hombre llevarse a su hermana y casi podía sentir la roca en su cabeza de nuevo.

La pequeña camino a los alrededores, pero no había nada y no pensaba tomar agua de los charcos de lodo. Se tomó un momento para pensar en lo que haría y por fin decidió abandonar ese lugar, no le hacía ningún bien estar ahí frente a las cenizas de su vida.
Camino hacia el bosque, tal vez ahí encontraría agua.

°°°°

Tlayolohtli estuvo profundamente agradecido cuando al día siguiente encontró un pequeño riachuelo en el bosque, se detuvo ahí a tomar agua y a refrescarse.

—Yo seguiré caminando hacia el Sur… no me importa lo que digas— Tlayolohtli le hablaba al viento como su fuera su único y verdadero amigo. El viento no respondió observaba con atención a la niña que se acercaba.

La niña casi gateando se acercó al riachuelo, sin mirar a Tlayolohtli y bebió toda el agua que pudo. Cuando termino alzó la mirada y se encontró con los ojos negros del muchacho.
Tlayolohtli intentó quedarse calmado pero le fue imposible al darse cuenta que la muchacha que tenía frente a ella era la portadora de unos maravillosos ojos azules que lo miraban intensamente. De inmediato la conversación de los dos hombres vino a su memoria.

—¿Qué miras?— fue lo único que Tlayolohtli pudo decir después de unos minutos de aguantar la intensa mirada de la niña.

La niña no dijo nada, ni siquiera se movió. No dio señales de siquiera haber escuchado lo que el muchacho había dicho por lo que Tlayolohtli se preguntó si la niña frente a él tenía la capacidad de oír y de hablar, si las cosas eran como las había planteado los dos hombres tal vez por eso se habían llevado a la otra y no a ella.

Tlayolohtli se levantó después de llenar unas bolsas con agua y se dispuso a seguir su camino pero de inmediato la niña corrió tras él y lo tomó de su improvisado equipaje.

Tlayolohtli se volteó a mirarla con esa mirada suya tan fría que podría considerarse agresiva.
Se quedaron en silencio un momento largo… muy largo hasta que la fatiga venció a la niña y cayó dormida a los pies de Tlayolohtli sin que el muchacho pudiera prever eso o hacer algo para evitarlo la cara de la niña se estampo contra el piso, el cabello se corrió dejando a la vista un golpe en la parte posterior de la cabeza que sangraba un poco y una marcas rojas en la nuca.

—Vaya… eso debió ser un buen golpe— el muchacho la levantó y la cargo sobre su espalda, era pequeña y realmente no pesaba mucho pero estaba mojada y eso seguramente les provocaría un resfriado a ambos.

Afortunadamente Tlayolohtli encontró una cueva no muy profunda pero suficiente para alojar a ambos. Encendió una fogata y recostó a la niña en una pared de la cueva, ahora no le quedaba más que esperar.

La noche llegó y hasta entonces Tlayolohtli recordó que no había comida nada en dos días y salió de la cueva a cazar algo. Armado con una flecha y un arco, construidas improvisadamente, consiguió volver a la cueva con algo muy parecido a un conejo pero mucho más grande. Tlayolohtli tuvo la esperanza de que el olor despertara a la niña pero no sucedió, tampoco tenía idea de qué hacer con las heridas de su cara pero para su buena suerte ya no debía preocuparse del golpe de la cabeza pues no había sangrada demasiado y con solo limpiarlo quedo bien.

Tlayolohtli esperó un rato más preguntándose si la niña aún vivía, cuando se acercó a ella para comprobar su respiración. La niña abrió los ojos tan rápidamente que el muchacho se sorprendió tanto que dio un paso hacia atrás y acercó demasiado los dedos al fuego. Después de recuperarse del susto y revisar que sus dedos estuvieran intactos, la miro con resentimiento y volvió a alejarse de ella.

—Come— dijo Tlayolohtli pero la niña no se movió ni un centímetro —Por mi puedes morirte de hambre el día que quieras. Pero preferiría que no lo hicieras en mi presencia. Así que come—

La niña se arrastró hasta llegar junto a Tlayolohtli y comenzó a comer despacio y en silencio como si desconfiara de cada bocado que tomaba.

—Me llamo Tlayolohtli ¿Puedes hablar?— preguntó el muchacho olvidando por completo ser cortes.

La niña lo miro acusadoramente y siguió comiendo, siquiera ahora Tlayolohtli sabía que si lo podía escuchar. El muchacho no dijo ni una palabra más, la niña no hablaba y él no estaba interesado en conversar.

Cuando la niña termino de comer, se sacudió las manos y miró fijamente al muchacho pero no dijo nada.

El muchacho intento ignorar su actitud y siguió comiendo el doble de la cantidad que había comido por primera vez. Aquel día intento hablar con la niña unas cuantas veces más pero ella se negó a contestar.

Durante varios días los dos se quedaron en aquella cueva, el muchacho se sentía completamente perdido. No sabía qué hacer con la niña, ni con su propia vida. ¿A dónde se supone que debía ir? ¿La tenía que dejar ahí sola?

Después de tres soles Tlayolohtli intentó hablarle a la niña por enésima vez.
—¿Dónde están tus padres?— le pregunto el muchacho pero la niña no hablo ni se movió —Sé que eres capaz de escucharme pues sabes cuándo te llamo para comer— pero la niña no dio ni la más leve señal de estar prestando atención —¿Cómo te llamas?— de nuevo no hubo movimiento alguno y el muchacho, desesperado y derrotado, se levantó del piso y salió de la cueva.

Siguió dándole de comer a la niña durante la aparición de varios soles más hasta que perdió la cuenta de los días que llevaba en la cueva.

La niña no se movía, no decía nada, solo comía y miraba fijamente al horizonte con la mirada perdida durante horas y horas hasta que era momento de comer otra vez.

Las primeras noches en que la acompaño Tlayolohtli se había asustado mucho pues apenas ella cerraba los ojos y él lograba conciliar el sueño unos espantosos gritos lo sacaban de su descanso, la niña había llorado y gritado cada vez que cerraba los ojos por un tiempo más prolongado a un parpadeo.

El joven había intentado acercarse a ella para calmarla, no muy acostumbrado al contacto, tomarla de la mano o abrazarla había sido un gran logro pero la niña gritaba con más fuerza si él intentaba tocarla, por lo que Tlayolohtli había optado simplemente por dejarla en paz. No podía consolarla todas las noches y pedirle que parara de gritar pues ella lo ignoraba y seguía lamentándose como un lobo herido.

Aquella noche en especial, pasadas varios ciclos lunares, Tlayolohtli había regresado de cazar mucho más noche de lo que había esperado y solo regresaba con un pequeño conejo pues ningún animal se había acercado lo suficiente para ser cazado.

El joven caminaba con cansancio hacía la cueva pero desde lejos había escuchado los gritos desesperados de la niña y camino mucho más despacio pues no quería tener que lidiar con eso de nuevo, pero fue inevitable llegar hasta el interior de la cueva y lo que vio lo dejo sorprendido.

Rápidamente corrió hacía ella y la abrazo con ambos brazos con toda la fuerza que pudo pero solo la hizo gritar con más intensidad.

—¡Tienes que calmarte!— gritaba él pero ella no dejaba de gritar y patalear a diestra y siniestra —¡Cállate!— le grito él y la niña dejo de moverse, estaba rígida como si la hubieran petrificado. Lo miro con sus intensos ojos azules mostrando una mirada llena de miles sentimientos que el solitario joven no pudo comprender —Tienes que calmarte y jamás ¡Jamás vuelvas a picarte los ojos! ¿Qué diablos pretendías? ¡Sacártelos!— gritó el joven.

Aquella noche Tlayolohtli tomó una decisión de gran importancia, una decisión que cambiaría el curso de su, hasta entonces, solitaria y vacía vida.

Por la mañana Tlayolohtli se levantó más temprano que de costumbre y confiado en la buena suerte que esperaba tener en un viaje a donde no sabía a donde ir, despertó a la niña quien lo miro molesta al darse cuenta que el Sol ni siquiera estaba próximo a salir.

—Levántate, nos iremos— dijo el muchacho y la niña sin razón o ganar de objetar se levantó y salió detrás de ella —Sé que tú sabes mejor que yo donde estamos y necesito que me señales la dirección hacia alguna aldea o una persona— la niña no se movió ni un centímetro ni señala hacía alguna dirección. —¡Dime algo!— grito el muchacho pero la niña no se movió.

La desesperación invadió cada fibra de su ser, recorrió cada centímetro de su anatomía y luego subió por su cuerpo en forma de ira

—¡Llevo días cuidando de ti estúpida mal agradecida! ¡Te ordeno que me des un camino para seguir! Te llevaré a algún lado donde te puedan cuidar pero si no me dices qué camino tomar. ¡Juro que te dejo aquí para que te mueras de hambre!
La muchacha lo miró sin cambiar la expresión o dar signos de que los gritos le habían afectado de alguna forma.

Tlayolohtli la miro fieramente pero la niña sostuvo la mirada del joven.

—Bien— dijo el muchacho y se dispuso a dar media vuelta para volver pero antes de darle la espalda a la muchacha se dio cuenta que la niña apuntaba hacia el sur —Ahora estamos progresando— dijo el muchacho después de un incómodo silencio y comenzó a caminar en esa dirección. La niña lo siguió de cerca sin decir una palabra.

Tlayolohtli solo esperaba que su desconocido destino no estuviera lejos para poder deshacerse de la niña de ojos azules.





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MensajeTema: Re: Viento al Sur   Lun Mar 18 2013, 15:13

CUack, Sabes Mats? Este Cap em hizo acordar a un libro que lei mi infancia, no era tanto un libro como una historia corta pero igual em encatnba: Se llamaba Brunica, es de une scritor jujeño(Jujeño = de Jujuy, mi provincia) que narraba la historia de una pastora y sus hermanos: lo curioso es que a ellos siempre los acompañaba el Viento. El viente aqui tiene una significacion muy especial, porque trae las lluvias, trae als tormentas, desgasta las rocas, que nadie eran temido ni tan sabio como el.

Y el viento acompañaba a esta familai dodne quiera que viajasen, esa escena en la Tlayolohtli habla con el viento me llevo de recuerdo a ese libro, que fue de las primeras que lei.Y quizas el razomnamiento que hago ahora es un tanto tangencial...Pero en esa historia de Brunita, habia otro Elemento que acompañaba a los protagonistas: el Silencio.

Si bien no es lo mismo...algo en las iamgenes mentales que esboce sobre la mirad Azulada de la niña con la cual el protagonista se encuentra, tambien me hizo acordar al personaje del Sielncio: en aprte porque creo quee lals era de gran importancia; como lo era el Silencio en la historia que he mencionado: Porque el Viento sae muchas cosas porque sopla de aqui para alla y sabe de las vidas de las comarcas y d elso hombres...Pero el silencio esta detras de cada acto, de cada pensamiento.

Tambien, me llamo la atencion que hayas puesto que el rasgo distintivo de esta niña ,que al aprecer es objetod e bsuqueda por varios elementos de tu historia, sea el color de sus ojos: Sobre todo el Azul. Para muchas culturas el azul tenia una significacion especial: asi que realmente ansio saber cuals era el rol de este personaje que ha captado poderosamente mi atencion

Cabe decir que realmente por un minuto, me hiciste sentir de 9 años otra vez...leyendo ese libro que me recordaba tiempos, cosas y paisajes poderosos que em hacians entir pequeño en la inmensidad y que enc ierta forma aun lo hacen: Ya en anteriores comentarios te dije que tu historia tenia ese sabor a leyenda, a relato mitico...Pero ahora tiene ese "eco eterno" que que ahce que las leyendas resuenen en las mentes de los hombres durante geenraciones.

Gran trabajo Mari...


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