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 No todo es lo que parece

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Anto-chan(:
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MensajeTema: No todo es lo que parece   Sáb Ene 28 2012, 09:37

¡Hola! He regresado para traerles un Fic que empecé a escribir hace poco. Por si no me conocen, soy Anto y, para los que si, ya saben que soy mala con los nombres de los Fics. No quería subirlo sin nombre, sobre todo por eso le puse ese que tiene y, bueno, creo que aunque sea pega un poco con la historia.
Tengo otro Fic publicado acá: Vivir de Nuevo, que ya cuenta con su segunda temporada llamada Recuperando lo Perdido. Son bienvenidos a leerlo también :)
Éste es diferente, muy diferente al otro. Espero que les llegue a gustar.
Para los que leen también mi otro Fic, no se preocupen, no lo he abandonado. Pero esta idea se me cruzó por la cabeza y la tuve que escribir. En cualquier momento volveré con la continuación de Recuperando lo Perdido.

Cambios drásticos, secretos, personalidades ocultas y escondidas, confesiones dolorosas, amistades verdaderas, amor, enfrentamientos, algo por lo que unirse, sentimientos encontrados, cosas en común, formas de ser opuestas. Creo que todo eso describe la historia. Por eso el nombre, sí, sí, me convenció. Definitivamente, no todo es lo que parece.
Bueno, eso es todo. Gracias por leer! Espero y lo disfruten-


Capítulo 1
Chicos problema

Era una de las primeras semanas en el Instituto Konoha, uno de los mejores de la zona; sin embargo, a diferencia de otros, permitía el acceso de la mayoría de las “clases sociales” siempre y cuando el estudiante no fuera demasiado problemático.
Y como siempre, había excepciones.
Se esperaría que todo estuviera tranquilo por ser principio de año, ya que los alumnos seguían abrumados por haberse terminado el tiempo de vacaciones e incluso parecía que algunos seguían en él. Pero, este no era ese caso.
Entramos por la puerta principal y recorremos el pasillo, cruzando a uno que otro dormilón que no está llegando nada puntual; ya es el primer receso. Las galerías empiezan, de a poco, a llenarse de cansados estudiantes después de sus clases iniciales. No nos detenemos a observarlos, continuamos viaje recorriendo el patio hasta esa escena que está llamado la atención de todos.
Ya con el segundo empujón, la pelea dio inicio; viéndose rodeados de varios de sus compañeros los cuales no se atrevían a meterse en el medio para detenerlos. No si se trataba de esos dos.
El rubio logró derribar a su oponente y, sentándose sobre su pecho, comenzó a atinarle puñetazos en la cara, con una mirada cargada de ira. No hubiera llegado tan lejos si el chico azabache hubiera mantenido su boca cerrada; nadie tenía derecho de juzgar su modo de vida.
Por supuesto que la pelea no había empezado por eso. Entre los susurros de sus compañeros, ahora algo asustados por la escena, logramos enterarnos de qué había pasado. Era algo así como un “ajuste de cuentas”; el joven de ojos oscuros al igual que su cabello y algunos amigos le habían dado una golpiza a cierto castaño y, el rubio no iba a dejarlo pasar así como así.
Estaba por darle otro golpe cuando sintió que tiraban de su camisa, quitándolo de encima del que era su rival escolar desde que tenía memoria.


—¡Naruto, ya suéltalo! — gritó quien tenía el cargo de preceptor durante ese período. — ¡¿Qué pasa con ustedes dos?!
—¡Suélteme! ¡Aún no he terminado con él! — chilló desaforado el chico poseedor de ese par de ojos azules, mientras intentaba zafarse del agarre.
—Sí, esto ya se terminó. ¡Contrólate de una vez!
—¿Estás bien, Sasuke? — un joven de ojos perlados se acercó al azabache, ayudándolo a pararse. Este sólo asintió.
—Los dos con la directora, ¡ahora mismo! — soltó a Naruto, quien sin dudarlo, se acercó nuevamente al otro joven.
—Eres una basura. — fue todo lo que le dijo antes de comenzar el recorrido hacia la dirección.


Los dos jóvenes entraron en la habitación y, se ubicaron en las sillas frente al escritorio. Del otro lado, una mujer los observaba con el ceño fruncido.
Tsunade Senju, la directora del Instituto, era quien lidiaba con esos asuntos constantemente desde que había aceptado al Uzumaki. Estaba empezando a hartarse de todos los problemas que le causaba pero había algo en él que le impedía expulsarlo; aunque no sabía bien que era.
Una mujer de personalidad fuerte, cabellos rubios, de ojos color miel y, el peor carácter que alguien pudiera imaginar. Pero no por eso dejaba de ser comprensiva con sus inadaptados alumnos, como a ella le gusta llamarlos.


—Es la quinta vez que estás aquí y no han pasado ni tres semanas desde que empezaron las clases. — sentenció fijando su mirada en los ojos azules del rubio. Él sólo la ignoró. — Y con respecto a usted, joven Uchiha, no es normal tenerlo presente en mi oficina; quiero que después se pase por la enfermería para que lo revisen. — hizo una pausa antes de soltarles la pregunta. — ¿Qué sucedió esta vez?
—Naruto se metió en un tema que no le concierne. — contestó el último aludido luego de unos minutos de puro silencio por parte de ambos.
—¡Lo que pasó fue que eres un idiota! — se alteró su compañero.
—Ya cálmate, mocoso.
—¡No, no me calmo nada, vieja! — le gritó molesto, haciendo irritar a la mujer frente a él. — ¡No pienso quedarme en la misma habitación que esta basura por más tiempo! Si quiere hablar conmigo, lo hará a solas; no tengo nada que hacer aquí con él. — señaló al azabache mientras se ponía de pie y salía del lugar.
—Estupendo. — bufó de modo infantil la directora. — ¿Y bien, Uchiha qué tienes tú para decir?
—Nada. Mejor me voy, tengo clases y voy a llegar tarde. — Y sin más se retiró.
—¿Qué demonios pasa con los jóvenes de hoy en día? — suspiró indignada una vez que se quedó sola.


Entrando en el salón se podía observar al grupo claramente separado. Tanto el azabache como el rubio, eran compañeros de curso, por lo que las miradas de reproche e ira iban y venían entre ellos y sus compañeros.
Eran dos bandos bien marcados, que también se encontraban separados internamente. Por un lado tenemos a los “jóvenes afortunados”, miembros de unas de las familias más conocidas de la ciudad. En su mayoría adinerados y caprichosos.
Sasuke Uchiha estaba entre ellos, siempre acompañado de su par de únicos amigos. Uno de los cuales era el joven de ojos perlados que lo ayudó luego de su enfrentamiento con el Uzumaki; Neji Hyuga. Altanero, frío, seco, carente de sentimientos, egoísta. Esas eran las palabras con las que el resto del grupo definía al llamado Genio Hyuga. Cabello castaño, largo y atado en una coleta baja; sobrino de uno de los empresarios más importante del país.
Sabaku no Gaara. El pelirrojo de ojos verdes agua marina. El chico serio que no hablaba si no era extremadamente necesario. Menor de los hermanos Sabaku no, formados por Temari y Kankuro. Frívolo, sarcástico y con gran resentimiento hacia su padre, quien los abandonó tras la muerte de su madre, culpando al más joven y dejándolos a merced del mundo. Los tres se hicieron dueños de sus propias vidas, cuidando de ellos mismos, heredando la mansión donde ahora residían, tras los sucesos ocurridos en su familia.
Dentro de este particular grupo, tenemos a dos jóvenes chicas. Hinata Hyuga e Ino Yamanaka. Sin embargo, no tienen contacto entre ellas y muy poco con los chicos de su “clase”.
La primera, tímida, callada y respetuosa. Hinata es la prima de Neji, aunque no existe ningún tipo de relación entre ambos debido a problemas entre sus familias, más específicamente, sus padres. Con un cabello negro azulado que le llega hasta la cintura y unos hermosos ojos color perla, intenta pasar desapercibida entre todos. No le gusta llamar la atención ni alardear sobre nada. Totalmente en contraste con ella, tenemos a la segunda, una rubia despampanante con un par de ojos celestes capaces de cautivar a quien se cruce por su camino, Ino es la clasificada “chica sexy” del grupo, por no decir otras palabras con las que suelen describirla; es algo provocativa con los jóvenes masculinos y, le fascina ser el centro de atención. No posee amigos en su curso, por lo que siempre se la ve con los de salones superiores. Tiene una cierta “devoción” por el joven azabache, quien se dedica a ignorarla la mayor parte del tiempo, pero todos saben que en alguna ocasión hubo algo entre ellos.


—¿No crees que se ha pasado un poco esta vez? — comentó el pelirrojo, mientras observaba de soslayo a un enojado Naruto.
—No le des importancia, ya va a tener su merecido. — el portador de los ojos negros sonrió de lado con cierta malicia.
—Buenos días, estudiantes. — un hombre joven, de cabellos plateados, ingresó al salón, con quince minutos de tardanza. — Seré su nuevo profesor de matemática y artes musicales, debido a la ausencia de los titulares.
—¿Usted enseña ambas materias? — se escuchó preguntar a una joven de cabello rubio. — Es una combinación algo rara. — repuso.
—Así es, señorita...
—Temari, Sabaku no Temari.
—Repitente. — el susurró de cierta chica la hizo voltear.
—Aunque sea no soy una frentona, idiota. — contraatacó.
—De acuerdo, de acuerdo. — comenzó el profesor. — He oído que este curso tiene muchos problemas...Va a ser un año bastante largo. — suspiró mientras observaba como todos empezaban a gritarse.
—¡¿A quién llamas frentona, inadaptada?!
—¡A ti! ¡¿Ves a alguna otra por aquí?!
—¡Pues lo que yo veo es a una idiota que no puede ni pasar de curso!
—¡Aunque sea mi pelo es natural! ¡No necesito intentar llamar la atención!
—Qué problemáticas que son las mujeres... — comentó un joven de cabello oscuro bostezando; había sido despertado de una de sus siestas.
—¡¿Por qué no te callas y sigues durmiendo, vago?!
—Eso intento pero tus gritos no me lo permiten. — espetó con pesadez.
—¡Idiota!
—¡Mi cabello es natural, envidiosa!
—Porque todos queremos tenerlo de color chicle. — habló con sarcasmo por primera vez la de ojos celeste.
—¡Tú cállate, cerda! ¡Nadie te pidió opinión!
—¡¿Cómo me llamaste?!
—¡Cerda! ¡C E R D A! — volvió a gritar haciendo énfasis en cada una de las letras.


La rubia se puso de pie, no iba dejarle pasar ese insulto, no a ella. Se acercó al banco de su compañera, la cual había imitado su posición y se encontraba esperándola para iniciar otra de sus tantas peleas.
Una vez que sólo las separa un paso, alguien se interpuso. Ambas levantaron la vista y se encontraron con su profesor, mirándolas con recelo. Bufaron y volvieron a sus lugares, sin dejar de dedicarse sus típicas miradas llenas de resentimiento.
Había tomado una decisión, iba a arreglar todo ese desastre de grupo en el tiempo que iba a enseñarles. No era posible que se llevaran tan mal, eran todos unos chiquillos caprichosos e irresponsables. Sabía que no iba a ser cosa fácil; sólo habían pasado diez minutos y dos de ellas casi se mataban a golpes y, otros dos ya lo habían hecho.
Se colocó frente a la clase observándolos. Sonrió de lado, generando sorpresa en sus intrépidos estudiantes. Tenía la primera idea para poner en proceso su plan.

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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Ene 29 2012, 15:49

Antooooooo!!!
Me encanto tu nuevo fic...
De donde sale tanta imaginacion??!!
Espero la conti, es mas la quiero ya!!

Prends bien soin de toi et bonne chance!!
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N!ky
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Ene 29 2012, 16:06

Awesome!! Me encanto!!
Es demasiado interesantee! y cool!!
Todos tus fics son genialosos anto-chan!! =W=
Espero tu contii!!
Te cuidas!
Matta ne~
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Ene 30 2012, 14:56

¡Estoy de bueno humor! Así que les voy a dejar el segundo capítulo. Me alegro mucho de que les haya interesado y, gracias por comentar.


Capítulo 2
Primer paso

Ese mismo día, a primeras horas de la mañana, se encontraban reunidos el joven profesor y la directora del Instituto. Ella necesitaba encontrar a alguien que pudiera suplantar a no sólo uno, sino dos profesores, de materias completamente opuestas y, milagrosamente, ese hombre podía hacerlo.
¿Quién demonios se casa a principios de un año escolar sabiendo que tienen grupos a cargo? Bueno, después de todo no podía culparlos, era una decisión personal pero no negaba que le estaba generando más de un dolor de cabeza.


—Es un grupo algo...especial. — terminaba de explicar buscando la palabra apropiada para describir a su más escandaloso salón.
-¿Especial?
—Sí, ellos...tienen ciertas diferencias, es mi grupo más variado y no se llevan nada bien. Debo admitirlo, usted debe saber cómo son antes de aceptar esto, las clases son casi imposibles. Siempre se están gritando unos a otros, han llegado incluso a enfrentamientos físicos. A ellos no parece importarles en dónde están. Pero, a pesar de eso, jamás involucrarían a un profesor. Puede que sean revoltosos pero no son idiotas; saben que los expulsaría sin problemas.
—Ya veo... — comentó algo pensativo. — De acuerdo, lo tomo.
-¿Qué? — esa era la última respuesta que se esperaba por parte de ese tranquilo hombre, que lo que menos parecía era estar dispuesto a soportar a unos bulliciosos adolescentes.
—Quiero el puesto.
-¿Está seguro?
—Con todo respeto, no debería hacerme dudar tanto. Usted es la que tiene que encontrar un profesor para dos materias distintas y yo necesito el empleo. Sabe que es lo mejor, no hay mucha disponibilidad a estas alturas del año, los puestos siempre están ocupados.
—Tiene razón, por supuesto. — se removió un poco en su asiento. — Comienza hoy, luego del primer receso. — le entregó unos papeles antes de estrechar su mano. — Bienvenido a bordo.


—Mi nombre es Hatake Kakashi y, como les dije hace un momento, voy a ser su profesor de Matemáticas y Música. Debido a esto vamos a vernos tres días a la semana. Ustedes ya conocen sus horarios...Y vamos a imponer algunas reglas...
-¡¿Reglas?! ¿No son suficientes las que de por sí tiene este Instituto? — se quejó el único chico rubio del salón.
—Tú no cumples ninguna, no sé por qué te quejas.
—¡Cállate basura!
—¡Deja de llamarme así! ¡Idiota! — le contestó, desde su lado del aula, el azabache.
—Regla número uno. — mencionó el profesor, llamando la atención de todos. — No se permiten discusiones mientras estén en clase. — una carcajada estalló por parte de los alumnos al escuchar semejante barbaridad. — Regla número dos. — continuó ignorándolos. — Nada de insultos verbales o físicos entre ustedes. Y pasemos a la número tres... — todos lo observaron expectantes. — Durante todas mis clases, van a tener un lugar asignado, que van a tener que respetar.
—¡¿Qué?! — chillaron todos.
—¡Eso no es justo! — comenzó a quejarse Naruto. — ¡Tenemos derecho de sentarnos con quienes queramos!
—¡Es verdad! — Ambos se miraron; era la primera vez, sin ser exagerado, que los dos estaban de acuerdo en algo. Rubio y azabache, el agua y el aceite hechos personas, pensaban igual.
—Pues...no me importa lo que opinen. Es mi clase y durante este tiempo van a hacer lo que les ordene. En las demás pueden sentarse con quien les plazca... Y como fueron tan amables de darme su opinión de esa forma. — mencionó paseando su mirada entre ambos. — Van a ser los primeros. ¿Sus nombres?
—Uchiha Sasuke. — escupió el primero.
—Uzumaki Naruto.
—Muy bien. Aquí... — se acercó al primer banco de la fila del medio, la cual estaba completamente vacía. Era algo así como la línea divisoria entre los “territorios” de ambos grupos. — Señor Uchiha. Ahora. — Este bufó y tomó sus cosas, ubicándose en el lugar. — Ahora bien... Naruto, tú aquí. — el rubio quedó estático por unos segundos mirando con asombro el lugar que le asignaron.
—Pues va a tener que arrastrarme porque no pienso sentarme junto a una basura como él.
—No tengo problemas en hacerlo. Pero... considero que no quieres ser expulsado, así que... siéntate en tu nuevo lugar.
—Demonios. — susurró por lo bajo mientras tomando sus pertenencias. Se acercó al banco y lo arrastró, dejando un espacio considerable entre ambos y luego se sentó.
—Eso por lo menos es algo... — comentó el de cabellos plateados. — Tal vez no sea tan difícil... — se dijo para sí.


Tomó la lista que Tsunade le había dado entre sus manos y paseó la mirada por el salón. Se lo pensó mejor y dejó el papel sobre su escritorio antes de recostarse contra él.
Ahí estaban, ese era su nuevo grupo de alumnos y, se llevaban horrible; aunque eso era poco para describirlo. Era tan...perturbador observar ese lugar; cada quien con su gente, sin siquiera mirar al resto o si lo hacían eran con meras miradas de odio o desinterés. Estaba casi seguro de que si a alguno del “otro bando” llegara a pasarle algo, no se molestarían si quiera en mirar o, tal vez sí, pero para burlarse.
El salón constaba de tres filas amplias de bancos, ubicados de a dos; no era muy ancho pero si largo. Ellos se disponían cada cual de su lado y, como se mencionó anteriormente, la fila del medio quedaba completamente vacía.

Volvió a mirarlos, por un lado estaban el ya cambiado de lugar Uchiha, un pelirrojo y el castaño que se sentaba a su lado. Unos bancos más atrás, se encontraba solitaria y con la mirada pérdida una joven de ojos perlados y, aún más en el fondo, una rubia que se la pasaba con el teléfono en la mano y mirando con desprecio hacia su izquierda, donde estaban el resto de sus compañeros.
Por el otro lado, dejando los primeros dos bancos libres, se encontraba un castaño, quien anteriormente había estado acompañado por Naruto. Kiba Inuzuka, un joven problema y compinche en las travesuras con el rubio; se llevaban bien y eran casi como hermanos. Su familia poseía una veterinaria, especializada en todo tipo de perros y, eran dueños de una perrera. Ese era un simple motivo más que utilizaban para así jactarse del chico e inventarle uno que otro apodo; pero él estaba decidido, una vez que creciera se haría cargo de ese negocio. Se lo veía algo atontado, con una que otra cicatriz por la cara, resultado de la golpiza que le habían proporcionado días atrás.

Atrás de ellos pero sin prestarles la mínima atención, estaba la otra rubia del salón, Temari Sabaku no, hermana del mencionado pelirrojo. Había repetido el año y ahora debía adaptarse a ese nuevo ambiente, lo cual le resultaba indiferente porque no estaba entre sus planes hacer amigos; no los había tenido en el curso anterior y no los pensaba tener ahora.

Unos lugares más atrás, dos chicas cuchicheaban entre ellas. Una de un extravagante cabello rosa, el cual ella afirmaba ser natural, y un par de preciosos ojos color jade. Sakura Haruno no era para nada tímida y tenía un carácter fuerte, algo grotesco. Nunca dudaba en decir lo que pensaba y no le molestaba pasar a lo físico para defender lo que a ella le parecía que valía la pena. Sus padres no eran los más afortunados de la ciudad, pero tenía una vida cómoda, no podía quejarse. Su rivalidad con Ino había surgido luego de que terminaron el primer año, en el cual eran casi inseparables. Todo por su enamoramiento, el cual ella ahora consideraba pasajero, por Sasuke Uchiha. Él chico era un completo egocéntrico y siempre la había considerado una molestia; después de esa fuerte discusión con la que era su mejor amiga, había cambiado su actitud y ahora se encontraba saliendo con un chico de los cursos superiores.
La chica a su lado, Matsuri, una castaña algo pequeña pero con carácter. Sabía lo que quería y lo que no. Su familia estaba en la misma posición que la de su amiga, incluso un poco mejor, pero a ella nunca se le había dado por alardear. Era sencilla y risueña. Siempre sonriendo y riendo de todo; sin embargo, en cuanto empezaban las ya diarias discusiones en el Instituto, ella no tenía problemas en involucrarse.

Y allá en el fondo, lejos y separado de todos, se encontraba durmiendo un joven de cabello oscuro al igual que sus ojos. Nara Shikamaru consideraba que todo era problemático y no se metía en nada que no tuviera que ver con él. Su mejor amigo, Chouji Akimichi, se encontraba en un curso más arriba, por lo que se tenía que pasar las clases aburrido, sin mencionar que nada era demasiado llamativo para captar su atención. Solía pasarse los recesos tirado en el césped contemplando las nubes, acompañado de su fiel compañero quien siempre llevaba una bolsa de patatas fritas escondida en algún sitio.


—Hinata Hyuga. — nombró el profesor de ojos negros, haciendo que la aludida levantara la vista. — Por favor, ubícate detrás de Uzumaki. — sin siquiera decir una palabra, la joven fue a su lugar trayendo consigo sus útiles. — Haruno, tú a su lado. — ésta bufó molesta por tener que sentarse cerca del Uchiha, tomó sus cosas y se encaminó.


Eran pocos, escasos alumnos para una sola clase, así que iba a disponer de ellos en los primeros bancos. De esa forma podía controlarlos mejor.
La directora le había comentado que en un principio se encontraban todos separados, o en pequeño grupos, en diferentes salones donde habían sido asignados al iniciar su estadía en el Instituto. Los problemas comenzaron a darse en los recesos, al principio con pequeñas riñas, bromas o malentendidos; pero todo eso había pasado a mayores posteriormente. Insultos fuertes seguidos de peleas físicas eran cada vez más constantes.
Kakashi consideraba en un principio que tenerlos a todos juntos en un solo curso era algo completamente suicida. Sin embargo, Tsunade le había explicado que era la decisión a la que habían llegado en una junta de profesores, debido a que los estudiantes no tenían problema alguno en infiltrarse en las demás clases sólo para iniciar una pelea con alguno de sus contrincantes. Y así había pasado en más de una ocasión, por lo que decidieron que lo mejor sería tenerlos a todos en un grupo reducido. Porque a pesar de las constantes peleas entre ellos, era más fácil mantener el orden de todo el lugar, que siempre se veía envuelto en los sucesos generados por esos particulares jóvenes.

—Inuzuka, quédate de ese lado pero pase al primer banco, el que está contra la pared. — volvió a mirar al resto hasta fijar su mirada en cierta rubia. — Señorita Yamanaka, usted es la causante de la regla número cuatro: Nada del uso de celulares en clase. — Un murmullo de molestia acompañado de miradas asesinas hacia la nombrada se esparció entre todos. — Y por favor, ocupe en banco contiguo a su compañero. — dijo señalando junto al castaño, al tiempo que en el rostro de este se formaba una expresión horrorizada.
—Yo no pienso acercarme a ese. — espetó de manera despectiva. — Me voy a llenar de pulgas. — los demás estallaron en carcajadas, mientras el joven castaño intentaba encogerse en su silla lo más posible.
—No se preocupe señorita Ino. — comenzó el profesor. — Hemos hecho las pruebas necesarias anti-pulgas y, puedo asegurarle, que el joven Kiba la ha pasado perfectamente. — todos volvieron a reír, esta vez acompañados de la peculiar carcajada del Inuzuka, que no se había ofendido en lo más mínimo con el comentario. — Además, puede que él sea el que corra el riesgo al pasar toda la clase con usted, no queremos que haya otro adicto a los teléfonos celulares por aquí. — ella enfadada por las palabras de ese nuevo profesor, que quería imponerle reglas estúpidas según su opinión, se dirigió a su nuevo asiento.


Así continuó hasta lograr ubicar a todos, unos con más quejas que otro. Al final, habían quedado de la siguiente manera: En el lado izquierdo del salón, junto a la puerta, se encontraban Neji por el momento sin compañía, y detrás de él, Matsuri y la joven Sabaku no; en el medio, como ya lo sabrán, estaban “el agua y el aceite”(Sasuke y Naruto), seguidos de Sakura y Hinata. Por otro lado, en la fila derecha, se encontraban Kiba “Chucho” Inuzuka, como le gustaba llamarlo a Ino y, la mencionada a su lado. Nara se encontraba ahora dormido en su nuevo lugar, acompañado del joven pelirrojo que lo miraba con cierto desprecio.

—Bien, ahora sí, vamos a dar inicio a la clase. En este horario les doy Matemáticas, así que saquen su cuadernillo de actividades y hagan los siguientes ejercicios... — comenzó a anotar las páginas y números en la pizarra tras él. — Si quieren pueden hacerlos en grupo, con su compañero de banco. — Todos se voltearon a mirar a la persona que tenían al lado, para luego volver a concentrarse cada uno en sus cosas. — Bueno, no va a ser tan fácil después de todo, pero... es un primer paso. — se dijo a sí mismo mientras se sentaba frente al escritorio. — Deben terminarlos para antes del receso... — concluyó antes de sacar un libro de su portafolios y comenzar a leer.


Todo estaba tranquilo. No había gritos ni se escuchaban cosas cayendo tras ser arrojadas. Era la primera vez en lo que iba del año, en que ya habían pasado exactamente treinta y cinco minutos y diez segundos, sin que se oyera ningún sonido proveniente de esa particular clase.
¿Qué había hecho Kakashi allí dentro para que se comportaran así? ¿Acaso los tenía amarrados cada uno en su silla? ¿Les habrá cubierto las bocas con algún pañuelo para que no chillaran cada dos segundos? ¿Habían agotado tan rápido su paciencia como para que hubiera cometido un crimen con alguno de sus alumnos? Quizás...ya había renunciado sin dar aviso, tras salir corriendo de esa jungla a la que llamaban salón. Pero, si esto último se hubiera dado, los jóvenes ya estarían matándose los unos a los otros. O tal vez, ya lo hubieran hecho y los sobrevivientes estarían festejando su victoria frente a sus eternos rivales.

La cabeza de la directora era un sinfín de suposiciones en ese momento. No podía quedarse tranquila sin saber que era lo que ocurría en ese lugar. Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes en su puerta; seguramente era él, venía a anunciar su renuncia.
Una vez que entraron en la habitación, sus dudas se disiparon. Eran dos alumnos, quienes lucían completamente agotados. Venían de una de las competencias que se celebraba entre Escuelas de la región.

Ambos eran parte del problemático grupo que se le había asignado a Hatake. Los despidió, felicitándolos por los resultados y, los dos partieron rumbo a su clase. Quedaron estupefactos al entrar y notar el palpable silencio que había ahí dentro y, por poco no se caen por la impresión que se llevaron al ver como se encontraban ubicados todos.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Ene 30 2012, 16:20

Cada vez me interesa más!! *w*
Rayos Anto-Chan, si que eres buena escribiendo, siempre me intrigan tus fics *w*
Me emociono de solo pensar en la conti que viene ^^
Enserio eres muy buena xD
Cool Sasuke y Naruto, el agua y el aceite sentados juntos.
Kakashi Hatake, ya esta poniendo orden en el escandaloso curso xD
Espero Tu conti ^^
Te cuidas
Matta ne~

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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Feb 05 2012, 06:01

Capítulo 3
El joven rubio

El profesor se dedicó a observar a esos jóvenes parados con la puerta tras ellos, los cuales no podían salir del asombro. Uno de los dos, era un chico de cabello negro en forma de “casco” o “tazón” y ojos igual de oscuros, era conocido por Naruto como “cejas de azotador”. Rock Lee, campeón en las competencias de Defensa Personal por tres años consecutivos, hasta que el genio Hyuga le quitó el puesto el año anterior, dejándolo en segundo lugar; de corazón honesto y lleno de energía. Fanático número uno de toda actividad física y deporte existente. Siempre buscaba superarse en cada cosa que realizaba. Él no tenía problemas con nadie en ese salón, lo cual no significaba que fueran sus amigos. Pero Neji era la excepción, aunque nada grave; pura competencia sana y deportiva, como a él le gustaba llamarle. Sin embargo, estaba destinado a involucrarse en cada pelea o acontecimiento que surgía en ese grupo. No sabía por qué, pero siempre estaba metido en el medio; por eso había terminado entre los elegidos para formar esa clase particular, pero no era algo que le molestara.
A su lado, se encontraba una jovencita de cabello castaño oscuro y ojos achocolatados. Tenten Amma. Competitiva y alegre, aunque con un don especial para meterse en problemas. Era conocida como una de las chicas más bromistas del Instituto, tanto que llegaba a irritar. No le importaba con quien tenía que pelear, ya sea chico o chica, ella daba todo para ganar. Tenía sus choques de palabras y uno que otro golpe sobre todo con Temari, la conocida “pelo de chicle” Sakura y el joven Hyuga; más con este último quien dedicaba algo de su “valioso” tiempo a complicarle la vida. Si alguien podía sacarla de sus casillas ese era él, siempre tan altanero y egocéntrico, que dolía de sólo verlo.

—Veo que ya regresaron de su competencia. Gusto en conocerlos, mi nombre es Hatake Kakashi y voy a ser su profesor en dos clases. — se presentó el joven. — Si no me equivoco, ustedes deben ser Rock Lee y Tenten Amma. — ellos sólo asintieron. — Vamos a hacer algunos cambios...Señorita Hyuga, por favor, ubíquese al lado de él. — señaló a su primo y ella quedó algo pálida. — Vamos, vamos, no tenemos todo el día. — dijo apresurándola, a lo que ella sólo asintió y comenzó a juntar sus pertenencias. — Entonces, Tenten, tú irás con Sakura. — las dos bufaron en señal de desconformidad. — Lee, detrás de las dos señoritas. — ordenó mirando Matsuri y Temari. — Háganle saber las reglas a sus compañeros y, sigan con su trabajo.
—¿Qué tal el segundo puesto? — acotó el de ojos perlas cuando su compañera pasaba por su lado. Lo miró completamente molesta y estaba a punto de contestarle cuando ese tal Kakashi se interpuso.
—Señor Hyuga, creo que esa no es manera de recordarles las reglas a sus compañeros.
—Sólo fue una pregunta. — se excusó el aludido.
— Pues, déjeme decirle que no sonó así. Podrá hablar con la señorita Amma de manera adecuada, una vez que termine la hora. Ahora, continúen con los ejercicios. — Todos parecían ignorarlo, así que él también jugaría algo sucio. — Se han ganado doble tarea por la actitud de su compañero y, no quiero queja alguna. — miradas de reproche cayeron instantáneamente sobre el genio Hyuga.

La hora de clase terminó y todos salieron disparados fuera del aula. Eran libres y, estaban irritados. ¿Quién se creía que era ese profesor nuevo? Nadie podía venir e implementar todo eso, no con ellos. Se odiaban, no podían ni estar respirando el mismo aire y, él pretendía que cambiándolos de lugar y haciendo todas esas idioteces de trabajos en grupo, ellos iban a cambiar su forma de pensar. Estaba loco, sencillamente, estaba loco.

—Esto es horrible. — comentó la chica de extravagante cabello. Se encontraba sentada bajo la sombra de un árbol, con una bebida en la mano.
—Ni lo menciones. No puedo creer que me hayan sentado con esa idiota de Temari. — continuó su amiga ubicándose a su lado. — Va a ser muy aburrido sino estamos juntas.
—Lo sé, pero sólo son tres veces a la semana y, puedo asegurarte de que mañana, cuando nos toque con él, nadie va a moverse de su lugar de siempre.
—¿Por qué lo dices?
—Por favor, Matsuri. Ninguno de ellos se soporta y, alguien no puede venir así como así a cambiar nuestros hábitos.
—Es verdad, Sakura, pero...nadie quiere que lo expulsen. — la de ojos verdes soltó una risita.
—No pueden expulsarnos por no querernos sentar juntos, es una idiotez.

Un poco más alejados de ellas, sentados en un banco en la galería, se encontraban dos jóvenes, disfrutando de su receso; uno más enfadado que él otro, se irritaba con cada oración que decía. Estaba molesto, demasiado.

—¡Ese basura de Sasuke! — comenzó a gritar cierto rubio antes de prácticamente engullir algo de la botana que se había comprado. — ¡¿Cómo se atreven a sentarlo a mí lado?!
—¿Podrías comer y después seguir hablando? — lo reprendió Kiba. — Oye Naruto...
—¿Qué? ¿Qué pasa? — notó como la expresión en el rostro de su compañero había cambiado.
—No tenías por qué ir a pelearte con él... — le soltó sin demasiados ánimos.
—Kiba, eres mi amigo. El único que tengo; nadie se va a meter contigo sin pagar las consecuencias. — tragó una buen bocado de comida. — Sino nos defendemos entre nosotros, no va hacerlo nadie, lo sabes. Este lugar es un asco, pero...por mi parte no puedo darme más lujos si quiero estudiar y graduarme.
—Tampoco yo. Pero si seguimos así, vamos a terminar expulsados.
—No te preocupes, eso no va a pasar...De todas formas creo que fue muy bajo, incluso para alguien como Sasuke, hacer lo que te hicieron. Sobre todo porque involucraron a esos idiotas del ciclo superior.
—Ya olvídalo, es pasado.
—Así es y, además, ya me las cobré. ¿Viste cómo le deje la cara al riquito de Uchiha? — comentó orgulloso de su combate.
—Nunca has peleado mejor en toda tu vida. — halagó con una sonrisa; ambos estallaron en una sonora carcajada. — Naruto...
—¿Qué quieres ahora?
—¿Crees que tengo pulgas? — su rubio amigo lo miró extrañado, estaba a punto de reír cuando se dio cuenta de que el castaño a su lado no estaba bromeando.
—No le hagas caso a Ino. — le dio una palmada en la espalda. — Recuerda que ella no tiene nada aquí dentro. — mencionó dándose golpecitos en la cabeza. — Está tan vacía que podrías gritar y escuchar tu eco. — los dos volvieron a reír.

Las clases habían terminado y todos se disponían a salir del tedioso Instituto. Algunos charlaban de lo más relajados, otros reían e incluso se podía ver a una joven llorando rodeada por sus amigas. Sin embargo, los “chicos problema” estaban cada uno metido en su propia mente, intentando analizar lo pasado ese día.

El joven, de ojos azules como el mismo cielo, corría acelerado por las calles de la ciudad. Estaba llegando tarde y no se lo iban a dejar pasar de nuevo. Entró como una flecha al local de comida donde trabajaba; su jefe lo miraba con el ceño fruncido, que cambió a los pocos segundos por una amable sonrisa. El rubio suspiró, él y su empleo estaban a salvo.
Había conseguido ese trabajo hacía ya un año; al principio comenzó limpiando las mesas y atendiendo las órdenes pero luego de una rigurosa enseñanza por parte de Teuchi, el dueño del lugar, logró aprender algunos platos y ahora, además de sus normales tareas, era algo así como su ayudante de cocina. Trabaja todos los días desde la tarde, cuando salía de clases, hasta la noche, exceptuando los fines de semana.
Naruto nunca iba a cansarse de agradecerle al viejo Teuchi por la oportunidad que le dio. No era el mejor trabajo del mundo pero no podía quejarse, de verdad le gustaba. Además casi todas las noches antes de irse, le preparaban un buen plato de su comida favorita, su preciado ramen.
El trayecto de regreso a su casa era bastante largo; vivía en la otra punta de la ciudad, en un barrio un tanto peligroso y, si no eras de la zona y andabas a altas horas de la noche por tu cuenta, podías olvidarte de salir con todas tus cosas, o incluso de salir. Ya le habían robado muchas veces desde que vivía ahí y también había recibido una que otra golpiza. Pero no podía afrontar nada más con lo que cobrara; sin mencionar que estaba acostumbrado a ese sucucho de departamento en donde pasaba el tiempo.
“¿Cómo pueden tus padres soportar a semejante idiota como hijo?”. Las palabras que le había dirigido el joven Uchiha seguían retumbando en su cabeza y, dolían más de lo que él imaginaba. No había podido dejar de pensar en eso desde que se arrojó en la cama para descansar. Eso era lo que había hecho que se enfadara tanto y comenzara a golpearlo cada vez con más fuerza.

—¡Maldito Sasuke! — gritó con furia mientras arrojaba su almohadón contra la pared. — ¡¿Quién se cree que es para juzgarme?! No tiene idea...él no tiene idea de lo que es vivir así... ¿Cómo acaso podría saberlo si vive rodeado de lujos? Con su familia feliz y todas sus cosas materiales. ¡Te odio, basura! ¡¿Escuchaste?! ¡Te odio!

Él nunca había conocido a sus padres, estaba solo desde que tenía consciencia. Había vivido en un internado cuando era niño pero odiaba ese lugar. Era peor que el Instituto.
Un día como cualquier otro, le dijeron que iba a irse de allí, le habían conseguido un tutor. Jamás lo conoció, le había mandado un sobre con dinero y la carta de inscripción para el lugar en donde estudiaría, él se ocuparía de los gastos escolares así que Naruto no tenía por qué preocuparse por eso.
Consiguió ese único departamento y desde entonces no conocía otra realidad que no fuera esa. Los estudios no eran lo suyo pero daba lo mejor de sí en cada examen. No obstante si había algo que no podía dejar de hacer era meterse en problemas. Esa era su especialidad.
Lanzó un suspiro mirando el techo antes de cerrar los ojos y quedarse profundamente dormido. Mañana sería otro día, se dijo.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Feb 08 2012, 15:46

Que buen fic... hasta donde va es bastente interesante... rompiste con el esquema de que todos siempre amigos.. me agrada tu idea!! Es el primer fic que leeo con esta tematica de que todos son, practicamente, enemigos jejej XD

Esperare la contii *o* *o* *o*
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Feb 09 2012, 09:53

Capítulo 4
Los no tan afortunados

No lograba alcanzar el maldito despertador que no paraba de sonar, sin mencionar que no había podido dormir demasiado; aún le dolían algunas partes de su cuerpo por la “pequeña” pelea que había tenido el día anterior con el fastidioso de Naruto.
Se levantó de mala gana, directo al baño. Una vez cambiado bajó a desayunar; su familia ya se encontraba allí y su madre le dedicó una mirada de reproche por haberse demorado tanto, mientras que su padre parecía ni haber notado que él había llegado.

—¿Qué tal tu noche, hermanito? — bromeó un joven de ojos oscuros iguales a los de Sasuke.
—Horrible. — respondió sin interés.
—¿Puedo saber qué te ocurrió en el ojo? — inquirió su madre.— Ya hablamos de las peleas, Sasuke.
—Nada, sólo fue un golpe.
—¿Y cómo explicas todos los moretones en tu brazo? — se sintió muy estúpido al darse cuenta de que había olvidado ponerse algo encima. El uniforme constaba de una camisa mangas cortas de color blanco y pantalones grises con zapatos negros, que él reemplazaba por zapatillas, y la condenada corbata haciendo juego.
—No va a volver a pasar. — se disculpó.
—Por supuesto que no. — habló por primera vez su padre, sin quitarle de encima la mirada al periódico. — Eres un Uchiha, empieza a comportarte como tal, ¿por qué no puedes seguir el ejemplo de tu hermano? Itachi es un excelente estudiante.

Sin objetar nada y cerrando los puños con fuerza, el menor de los azabaches se paró sin tocar bocado y salió por la puerta principal. Su padre era tan e incluso más irritante que Naruto. Era lo único que sabía decir, “Eres un Uchiha”, “Sigue el ejemplo de Itachi”. ¡¿Por qué demonios tenía que repetírselo todo el día?! Él no era Itachi y no, no iba a seguir su maldito ejemplo. Si su padre sabría la verdad sobre su adorado hijo mayor no lo tendría tanta devoción. Siempre se veía metido en líos, incluso peores que los suyos, pero nunca nadie se enteraba de nada y todos lo veían como el joven perfecto.



Un chico de cabellos rojizos se encontraba con una expresión de pocos amigos recostado contra su vehículo, miraba impaciente a la puerta de la casa, esperándola. No entendía en qué se demoraba así, sólo debía ponerse el estúpido uniforme; no era la gran cosa, la camisa con esa pollera en tablas de color gris, la corbata, medias y zapatos, ¿qué tanto podía costarle?

—¡Vamos a llegar tarde! — odiaba eso, lo irritaba de más tener que lidiar con sus dos hermanos. Eran los mayores, se suponía que tenían que ser ellos los responsables. — ¡Temari, apresúrate!
—¡Ya estoy aquí, atolondrado! — su hermana se montó detrás de él en la motocicleta.
—¿Qué tanto hacías? — le preguntó molesto.
—Estaba arreglándome, eso hacía. — el joven puso en marcha su preciada posesión una vez que convenció a su hermana de colocarse el casco. En pocos minutos llegaron al Instituto, el cual comenzaba a llenarse de estudiantes.
—Bájate, tengo que ir a buscar un lugar para estacionarla. — ella hizo caso a su orden y le dedicó una sonrisa de agradecimiento. — Odio que compartamos horarios.
—Ya, no están malo Gaara. — comenzó a alejarse pero se volteó. — No llegues tarde hoy, te toca hacer la cena, Kankuro va a trabajar hasta tarde. — bufó, su hermano siempre tenía una excusa; pero intentaba entenderlo, después de todo había que tenido que dejar los estudios para así buscar un empleo y poder mantenerlos a los tres, hasta que ellos tuvieran edad suficiente para hacerlo solos.

Cuando entró al salón, su amigo azabache ya estaba ahí. No se lo veía nada bien, seguramente había discutido con sus padres de nuevo, algo muy constante en las últimas semanas. Se ubicó detrás de él después de saludarlo.

—¿Estás bien? — cuestionó sin mirarlo.
—Sí, no es nada.
—¿Te viste en un espejo? Estás horrible.
—No necesito tus comentarios, Gaara, trágatelos. — lo miró enojado, no estaba para bromas, no en ese momento.
—Tranquilo, tranquilo. No te pongas tan hostil. Naruto sí que te dio una paliza esta vez. — comentó observándolo de arriba a abajo; por su parte, el otro joven se dedicó a ignorarlo.


Otra vez clases. Por suerte verían a su detestable nuevo profesor recién en la última hora, por lo que por el momento cada uno se encontraba en su puesto habitual.
Los gritos y peleas no se hicieron esperar cuando ya todos habían llegado. Ya ni sabían quién lo empezaba y, ni siquiera les importaba. Una vez que comenzaban todo se volvía un caos. La profesora a cargo en esa hora, era la más sumisa y tonta de todas, así que hacer un desastre de esa clase era pan comido.
Los profesores simplemente se habían resignado, consideraban que todos esos chicos estaban perdidos. Eran irrespetuosos, alocados, maliciosos y, demás adjetivos poco agradables. Sí, algunos tenían buenas calificaciones, perfectas en ciertos casos, pero su comportamiento era tema aparte. Eran un completo desastre.

Ella se encontraba ahí, con la mirada completamente perdida como casi todos los días. No se molestaba en gritarles ni decirles absolutamente nada, a pesar de que muchas veces era el objeto de las burlas, sobre todo por parte de las demás chicas. Hinata era tranquila, nadie se podría imaginar qué hacía ahí adentro.
Todo empezó en los primeros dos años, cuando ingresó al Instituto. Era tan altanera y egoísta como su primo; pero no lo hacía por querer. Fingir había sido una buena opción, así la aceptarían, o eso pensaba ella. Las cosas no salieron como lo planeado y, luego de pelearse forcejeando de los pelos con una chica mayor y terminar suspendida por una semana, todo cambió.
Sin embargo, antes de que el cambio fuera notable, ya había sido seleccionada dentro de ese grupo de chicos problema. Su padre jamás se lo perdonó; para él, ella era la vergüenza de la familia Hyuga. Débil e insignificante. Se consideraba invisible, nadie era capaz de ver a la verdadera y frágil Hinata. Solía llegar a su casa y llorar hasta hundirse en un profundo sueño; se sentía desilusionada de sí misma.

—¡Ya Hinata, no hables tanto! ¡Vas a dejarnos sordos a todos con tus gritos! — se mofó la chica de cabellos rubios atados en una coleta alta. Ella sólo la ignoró, fijando su mirada en el suelo e intentando contener las lágrimas. Se sentía tan inútil, tan estúpida. — ¿Qué? ¿Vas a llorar otra vez? ¡¿No te parece que es hora de crecer y dejar de lloriquear por todas partes?! ¡Era una idiota, niña!
—¡Ino, ya cállate de una vez! ¡Hueca! — levantó la vista, alguien la estaba defendiendo. Era un hecho insólito en ese grupo. Jamás alguien había defendido a otro y, más asombrada se quedó al observar quien había sido. Eso era simplemente imposible, ella era una de las consideradas “jóvenes afortunadas”, él no podía estar haciéndole frente a Ino por ella.
—¡¿Por qué no cierras la boca y te metes en tus cosas, pulgoso?!
—¡¿A quién le dices pulgoso, sin cerebro?! — ella lo miró con desprecio mientras se volteaba dispuesta a volver a su lugar.
—¿Te acobardas, Ino cerda?
—¡Maldita pelo de chicle! ¡Cállate! — la tomó de su dichoso cabello rosa que tanto presumía, mientras que sentía el dolor de su cabellera rubia siendo arrancada por las manos de su compañera
—¡Suéltame, idiota! — chilló Haruno intentando zafarse del agarre de la joven de ojos color cielo.
—¡Tú suéltame, frentona!
—¡Ya basta señoritas! ¡Si es que pueden llamarse así! — el receso había empezado pero ninguno se había percatado de ello, por lo que ni notaron cuando el preceptor ingresó al aula. — ¡Las quiero en la dirección, ahora mismo!
—¿Ves lo qué haces, cerda? — se quejó la de ojos verdes mientras intentaba arreglar su enmarañado cabello.
—¡Es tu culpa! — se defendió la aludida.
—Se terminó el pleito, jovencitas. Cierren la boca y acompáñenme a ver a la directora.



Ya era el último receso y cierta rubia se encontraba discutiendo de lo más molesta con dos jóvenes mayores que ella, una chica y un chico. La primera con buen cuerpo y un par de lentes sobre sus ojos de un extraño tono rojizo, que hacían juego con su cabello el cual siempre llevaba algo despeinado y, a su lado, un chico alto, de cabello largo y rubio, ojos celestes, bastante conocido por el Instituto por sus bromas pesadas a los, como solía llamarlos, principiantes.
Ambos se encontraban escuchando pacientemente la historia que la otra joven les contaba. Bueno, para ser honestos, el chico no le prestaba ni la más mínima atención, poco le importaban todos esos dramas que surgían entre esas dos jóvenes insoportables, según su opinión.

—¡La odio! Es así, no hay nada más que decir. — concluyó dando por finalizado el relato.
—Ya cálmate, Ino. Tu frente se arruga demasiado cuando pones esa expresión. — bromeó el rubio a su lado.
—No estoy para bromas. ¡No puedo entender que le vio tu amigo a esa arrastrada!
—No lo sé. — respondió sencillamente frunciéndose de hombros. — No vivo dentro de su cabeza. En lo que a mí respecta, considero que es una chica bonita y, su cabello definitivamente es lo mejor.
—¡Deidara, no la halagues! ¡¿De qué lado se supone que estás?! — estaba acabando con la poca paciencia que le quedaba.
—Del ninguno, en realidad, pero...eso no me impide opinar sobre el atractivo de las chicas del Instituto.
—¡Pues fíjate en quien quieras menos en ella! ¡Además tu mejor amigo está saliendo con Sakura! ¡¿Cómo puedes si quiera pensar cosas así?!
—Deberías calmarte. — dijo tras un suspiro. — No puedo creer que seas mi hermana.
—¡No te preocupes, tampoco estoy feliz con que tú seas mi familia!
—Ya basta los dos, parecen críos. — ambos bufaron desviando la mirada.

Y todo era porque su hermano siempre lograba sacar su peor lado, aunque tampoco podía evitar reconocer que, a pesar de todas esas infantiles peleas, le tenía un gran aprecio y era una de las personas en las que más confiaba. Su madre vivía pendiente de la florería que había iniciado hace poco tiempo por mero capricho, en donde la obligaba a trabajar y, su padre, pues él nunca estaba en casa, vivía de viaje de negocios. Así que no le quedaba de otra que aferrarse al único hermano que tenía.

Las cosas en el Instituto siempre habían sido difíciles para ella; sus estudios primarios los había realizado en otra escuela por lo que cuando llegó no conocía a nadie. A los pocos días, logró establecer una amistad con Sakura; la chica le parecía interesante y divertida y, era muy agradable pasar el tiempo juntas. Todo había ido a parar al desastre, cuando ambas se confesaron que se sentían atraídas por el mismo chico. Sasuke Uchiha, el galán de su clase; y no sólo eso, que ella hubiera tenido “algo” con el azabache, fue la gota que rebalsó el vaso para su amiga, ya que habían prometido no involucrarse con él para salvar su amistad. Y así había empezado la guerra. Tiempo después, la “pelo de chicle”, como la había bautizado, empezó a salir con el mejor amigo de su hermano y, eso sólo la irritaba aún más.
Ella no tenía novio, al menos no uno estable. Había estado con uno que otro chico, por eso todos la juzgaban y la apodaban con esas despreciables palabras. No tenían idea de lo que era su vida pero a ella parecía que las burlas no le importaban, aunque por dentro si dolía, y se la pasaba peleando con quien se le atravesara por el camino.
Y no, no tenía pensado volver a ese lugar junto al pulgoso. Iba a estar en su banco de siempre, quisiera o no, ese nuevo inútil profesor.

Y así como la mayoría de ellos había predicho, cuando ese joven hombre de ojos oscuros ingreso a su clase, no pudo más que sorprenderse al ver a cada uno de sus estudiantes en sus antiguos lugares.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Feb 15 2012, 14:25

He regresado :)
Espero que les este gustando la historia y me dejen sus opiniones; amo que comenten, así se lo que piensan y me pueden aconsejar si notan algún error o algo. Gracias ^^


Capítulo 5
Una gran idea

—Creí que las reglas habían quedado claras. — comentó el profesor mientras paseaba la mirada por el salón.
—Están claras, pero no tengo pensado seguirlas. — espetó la de ojos celestes.
—Estoy de acuerdo con Ino-cerda. — se escuchó la voz de otra joven. — Usted no puede venir y cambiarnos de lugar como le plazca. Tenemos el derecho de sentarnos con quien queramos.
—Pues disculpe que la contradiga, señorita Haruno, pero ninguno de ustedes puede tener “derecho” sobre algo, ¿o acaso no han notado como es su conducta? Ahora, cada uno regrese al puesto que le asigné ayer, sin ninguna protesta. — Había algo en él, que ninguno podía descifrar, que les impedía desobedecer aquella orden; así que sin más se pusieron de pie y cada uno se ubicó en su tedioso banco nuevo. — ¿Nos toca clase de música, verdad? ¿Podría alguien explicarme que suelen hacer?
—Pues nada. — respondió desganado el rubio.
—¿Nada? Eso no es posible... — le pegó una hojeada al informe que la profesora titular le había dejado. — Tenten Amma, tráeme tu cuaderno, por favor. — Todos resoplaron, si había alguien que prestaba atención en esa clase, esa era la castaña. — Bueno, joven Uzumaki, veo que el que no hace nada aquí es usted. — comentó haciendo que es el resto de sus compañeros riera. — Gracias, señorita. Puede volver a su puesto... — dijo devolviéndole su cuaderno a la joven, para luego recostarse contra el escritorio. — ¿Qué les gustaría hacer?
—Dormir. — contestó quien poseía ese peinado que parecía un piña.
—Lo lamento, Shikamaru, pero no está entre las opciones. Me refiero a la clase, ¿qué les gustaría? Es música, no van a decirme que ninguno escucha nada... — todos quedaron en silencio, ¿de verdad estaba pidiéndoles su opinión? — Vamos, sé perfectamente que la timidez no es algo que los representa. Díganme.
—¿Podemos...? — comenzó la de ojos jade pero se detuvo.
—¿Sí, Sakura? — no iba a hablar; era obvio que sentía pavor de lo que opinarían sus compañeros. — Vamos, ninguno tiene permitido burlarse de tu idea. Saben las reglas. — le dedicó una sonrisa que hizo que la joven tomara algo de confianza.
—Estaba pensando en...claro, si a usted no le molesta...
—¿Quieres ya decirlo, molestia? — cuestionó algo irritado el azabache, odiaba a las personas que demoraran tanto en hacer una simple pregunta. Ella lo miró de mala manera, actitud que él imitó.
—Uchiha, ¿qué dijimos de los comentarios fuera de lugar? — el profesor regresó su atención a la chica. —Sin embargo tiene razón, ¿puedes arrastrarte de los pelos con Yamanaka pero no eres capaz de dar tu opinión sobre algo?
—Pensaba que si podíamos escribir una canción original nosotros mismos. — habló tan rápido que no fue tan fácil de entender; estaba enfadada con Sasuke, con el profesor y con ella misma, ¿cómo podía ser que el suplente tuviera razón?
—Es una gran idea. — concluyó el hombre frente a la clase. — ¿Qué les parece, chicos?

Y, para sorpresa no sólo del profesor sino también de la mismísima Sakura, a la mayoría le gustó.
La clase de música siempre les había resultado tediosa porque, sencillamente, nunca podían hacer nada por su cuenta y tenían que escuchar parlotear a su profesora sobre la historia de todos esos músicos clásicos y aburridos.
No obstante, la posibilidad de hacer una canción, con música propia, tocando e interpretándola ellos mismos, era estupenda. Las ideas comenzaron a volar en aquella aula. Ahora los gritos no eran de quejas, ni de bromas o insultos, era mero entusiasmo y opiniones acerca de sobre qué podía tratar, quien iba a cantarla, quien tocaría cual instrumento.

Kakashi sonrió, le había dado en el clavo. Había algo que todos compartían, por mínimo que pareciera, pero era algo y, eso era lo que importaba.
La sonrisa del profesor se borró cuando después del frenesí del momento, llegó la competencia sobre quien haría qué. Ya habían aflorado de nuevo sus incomprensibles e irritantes personalidades, cargadas de enojo y miradas de reproche.


—¡Te digo que yo voy a ser la cantante principal!
—¡Ino, tú no sabes cantar! ¡Sólo vas a arruinar la canción para ser el centro de atención, como siempre! — reclamaba cierto castaño de cabello corto.
—¡Tú tampoco puedes opinar, pulgoso! ¡Queremos un cantante, no alguien que aullé! — el comentario dio en el lugar que buscaba y el rostro del chico pasó de la ira a la tristeza en dos segundos.
—¡¿Por qué no dejas ya de chillar, cabeza hueca?! — espetó molesto el rubio amigo de Kiba, defendiéndolo.
—¡Naruto imbécil, no me dejes discutiendo solo! — replicó Sasuke mientras lo tomaba por la camisa.
—¡Termino el espectáculo, chicos! Tranquilos de una vez. — todos voltearon a observar a su profesor, que los miraba con el ceño fruncido más no había empezado una sarta de gritos como hacían los demás encargados de su enseñanza. — Vamos a solucionar el problema de quién hace qué de una manera justa.

Volvieron a sus lugares, ya un poco más calmados. Aún no sabían por qué ese hombre estaba tan desesperado por hacer que ellos se llevaran bien y, sobre todas las cosas, no entendían como era que todavía no los había mandado a todos a la dirección por tantas peleas que tenían en su presencia. Había algo en la cabeza de ese profesor suplente que no lograban captar del todo. No les gritaba de forma desquiciada como el resto e incluso, llegaba a hacer bromas sobre uno que otro de la clase, causando una estruendosa carcajada en conjunto, algo que no había pasado nunca desde que llevaban juntos desde hacía ya dos años.

Podían recordar con lujo de detalles el día en que llegaron en su tercer año en el Instituto y les informaron que debían presentarse recién al día siguiente, acompañados de un responsable.
Había sido la situación más bochornosa y horrible; ese era un sentimiento que todos compartían. Que la directora les comunicara que sus hijos eran considerados los más problemáticos del lugar, a tal punto de tener que separarlos en una clase especial donde sólo estarían ellos, había sido un duro golpe. Tras una larga discusión entre los padres, profesores y la mencionada encargada del establecimiento, la cosa no había cambiado. Era la única solución que habían encontrado y, se iba a aplicar; quien no estaba de acuerdo, estaba en todo su derecho de retirar a su hijo de la institución. Pero nadie lo había hecho y, después de una asegurada charla de “padres e hijo/a”, todos se presentaron al día siguiente, con miradas cargadas de ira, en ese salón.

Nunca habían podido pasar más de cinco minutos sin que alguien atacara a otro y, así empezaban hasta agotar al profesor a cargo de la clase, expulsándolos a la dirección. Lo gracioso era que había ocasiones en que absolutamente todo el curso debía ser escoltado con la directora, dejando a un histérico profesor solo, en el aula vacía.
Y ahora, por primera vez en la historia de su juventud estudiantil, estaban ahí, sentados al banco contigo de sus eternos rivales escolares. Se dedicaban a ignorarse completamente o a intercambiar una que otra mirada de recelo. Sin embargo debían aceptar dos cosas; la primera era que, a pesar de sus continuas quejas, no era del todo malo, podían soportarlo durante esas clases y, después estaba la segunda. Había momentos en que la curiosidad iba más allá de su “enojo” hacia la persona a su lado y, disimuladamente, observaban lo que hacía su compañero e incluso algunos, estuvieron a punto de hablar con el otro; pero enseguida recordaban quienes eran ellos y quien era el que se encontraba compartiendo lugar junto a él. ¿Hablarse? ¿Acaso habían enloquecido?

—¿Sí, señorita Amma? — preguntó el profesor al ver la mano de la chica moviéndose en el aire, tratando de llamar su atención. Algunos voltearon a verla.
—Estaba pensando... ¿qué le parece si hacemos una presentación musical?
—Bueno, eso es...genial. — comentó pensativo. — No sé qué tienen que decir tus compañeros al respecto.
—Podríamos hacerla en el acto de fin de año. — dijo la rubia portadora de ojos verdes.
—¡O mejor aún! — exclamó entusiasta el joven Uzumaki. — ¡Podríamos dar nuestra propia presentación! Ya saben, organizarla para una determinada fecha y...
—¡Es una excelente idea, Naruto! — chilló interrumpiéndolo la chica sentada tras el azabache. — ¿Cómo fue que eso se te ocurrió a ti?
—Ya, ya. Tranquilos, no vayan tan rápido. — comenzó Hatake. — Si quieren hacer eso debo hablar con la directora para que nos de la autorización.
—Entonces pueden irse olvidando del dichoso concierto. — habló el chico de cabello negro, quien extrañamente no se encontraba durmiendo.
—¿Por qué lo dices, Shikamaru? ¡No tienes que ser tan pesimista!
—El chucho de Kiba tiene razón. — espetó Ino, algo sorprendida por sus palabras. — ¿Cuál es el problema?
—Nosotros somos el problema. — le respondió con cierto aire de melancolía. — ¿O creen que Senju nos va a dejar a NOSOTROS hacer algo así? — dijo haciendo hincapié en esa peculiar palabra; no solía hablar como un “nosotros”, siempre eran “los suyos” y “los otros”.
—Nara tiene razón. — repuso el genio. — Jamás nos van a dejar hacer eso...
—¡Kakashi-sensei usted puede convencer a la vieja! — gritó suplicante el rubio.
—¿Kakashi qué? — preguntó el aludido, haciendo notar al joven lo que acababa de decir.
—Este...este...perdón, es que... — no sabía cómo excusarse.
—Mira muchos animes. — respondió Kiba por él, a lo que el profesor sólo sonrió.
—No me mande a dirección, se lo suplico, la vieja va a matarme si voy dos veces esta semana. — imploró.
—Tranquilo, nadie va a la dirección, excepto yo. — finalizó generando una mirada de confusión por parte de los estudiantes; hasta que la cara de cierta castaña se iluminó.
—¡¿Va a hablar con ella?!
—Así es, Matsuri. — una sonrisa se surcó en los labios de los jóvenes. — Sin embargo, va a ser difícil. Vamos a tener que poner más reglas y, van a tener que cumplir de una vez las ya establecidas.
—¡Todas las reglas que usted quiera, Kakashi-sensei! — exclamó el rubio, generando una leve risa en la mayoría de sus compañeros.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Feb 15 2012, 15:00

Hola soy nueva lectora y me leí tu historia desde el principio esta muy interesante principalmente el hecho de que cada uno es diferente de una manera muy singular
y bueno la trama de la historia es muy buena
Asi que tienes una lectora nueva :)
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Feb 16 2012, 07:21

Genialll... la musica es una forma de romper el hielo, esoo me agradaa!! n0n ¡Buen capitulo! nwn
Espero contii nwn
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Vie Feb 17 2012, 13:35

Cool!!! Me encantan los caps.!! (Sorry por no comentar antes jeje u.u|||)
awesome!! Kakashi le preguntara a Tsunade lo de las presentaciones de música que planea hacer esta "clase". xDD
Me encantaaa!!! cada vez se va poniendo más interesante, esta trama es muy buenaa
Anto-Chan!!! You Are Awesome!!! Me encanta como escribes!!
Espero tu contii!!! (Y la de tu otro fic tambien!! xD el de Ayane!!)
Te Cuidas!!
Matta ne~
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Feb 21 2012, 07:34

Hola! Me alegra mucho que les guste la historia ^^ Gracias por sus comentarios!


Capítulo 6
La carrera

—No es por acobardarme pero... ¿no crees que es mala idea? Prometimos que íbamos a seguir las reglas.
—Sí, las reglas que impone Kakashi dentro del aula. Esto no tiene nada que ver con eso, Gaara. — explicó tranquilo el azabache.
—Si nos castigan, no importa que regla hayamos desobedecido, Tsunade no nos va a autorizar lo de la presentación. — retrucó su amigo.
—Nadie se va a enterar y en todo caso, no nos delataran. Sabes cómo son nuestras propias normas...No le voy a dejar pasar esto a Naruto. — concluyó.
—Eres vengativo. — comentó el de ojos perla junto a él con una sonrisa.
—Tampoco es la gran cosa, pero si queremos no ser descubiertos es lo máximo que podemos hacer.
—Hemos caído bajo, hermano. — le dijo bromeando el pelirrojo. — Está broma está más que pasada, ya no tiene ni sentido.

No era una opinión que Uchiha no compartiera; su amigo tenía razón, era patético. Sin embargo, si querían no echar a perder la presentación, no había más que pudieran hacer. Esa pequeña broma sólo le daría un simple dolor de cabeza al rubio y, Sasuke iba a tener su revancha por la golpiza de hace unos días. Pero tal vez las cosas irían un poco más allá de lo que él pensaba...


Era hora de la clase de gimnasia, una de las que más detestaban todos, exceptuando a Lee. No era que fueran debiluchos y no quisieran hacer nada, pero los exagerados ejercicios que les asignaba su profesor eran tediosos y agotadores.
Maito Gai era el docente más energético y extravagante que se habían cruzado en sus vidas. Siempre gritando frases de apoyo y consejos, que ya tenían cansados a sus estudiantes. Su objetivo, con palabras textuales que salían cada dos segundos de su estrepitosa boca, era mantener encendida la llama de la juventud.
Rock Lee poseía una devoción hacia ese hombre alto, de tez bronceada, profundos ojos negros y personalidad vigorosa. Sin mencionar, que era su entrenador especial para las clases de Defensa Personal; pasión que ambos compartían.

Sólo para empezar el calentamiento, les había asignado la tarea de correr treinta vueltas alrededor de la manzana del Instituto. Y, así se encontraba su más preciado estudiante, corriendo a paso cómodo sin detenerse; seguido de sus compañeros que sentían que en minutos caerían rendidos en el suelo.
Bueno, no todos ellos, ya que cierto dúo se encontraba descansado bajo la sombra de un árbol el cual se encontraba del otro lado del establecimiento, quedando fuera de la vista de su profesor.


—¡Naruto! ¡Eso no es justo! — la joven de cabellera rosada apenas tenía aliento para mantenerse de pie, pero eso no le impedía gritarle al más revoltoso de sus compañeros.
—No grites tanto, Sakura. Además nadie te obliga a correr...Gai no llega hasta aquí, siempre se queda haciendo su sesión de ejercicios en la entrada. — comentó el amigo del rubio con flojera.
—¡Eso es genial! — ella se tiró de lleno en el césped, agotada. — ¿Por qué nunca antes lo dijeron?
—No nos hablamos, ¿recuerdas? — la chica cayó en la realidad y se sentó de golpe, desviando la mirada.
—¡Sakura! ¿Qué haces? — su castaña amiga venía doblando la esquina.
—Tomo un descanso. — comentó alegre. La otra joven no tardó ni dos segundos en ubicarse a su lado. — ¿Se siente bien, verdad?

Ella sólo asintió, sintiendo la brisa correr por su rostro, al tiempo que la sombra del árbol la llenaba de frescura. Eso sí que era vida.
Así fueron llegando uno a uno sus compañeros y, al encontrarse con esa escena, no podían resistirse a buscar un lugar y estrepitarse contra el piso mullido y cubierto de verde césped.
Shikamaru ya se encontraba casi dormido para cuando el trío más frío del grupo los observaba con una mezcla de confusión y enfado. ¿Qué demonios estaban haciendo todos tan cómodos ahí? Sin mencionar que estaban juntos.

—¡Sólo falta la comida y esto sería el paraíso! — comentó Naruto, mientras se ponía de pie para estirarse.
—Sí, lástima que se terminó nuestro descanso. — el castaño imitó su actitud. — ¿Una carrera?
—¡Claro! — le contestó energético. — ¿Qué dicen, chicos? — habló mirando al resto. — El último se paga las bebidas.

Quedaron algo atónitos ante la propuesta, sus miradas llenas de sorpresa iban de unos a otros, ¿acaso les estaba hablando enserio? Eso era imposible, ellos no compartían nada y, algunos no tenían pensado empezar ahora. ¿A qué se debía ese completo cambio de actitud por parte del rubio? Él sólo los observaba algo impaciente mientras esperaba la respuesta. La verdad era que ellos no le caían del todo mal, al menos no todos.

—¡Me apuntó! — gritó sonriendo la castaña con su tan particular peinado.
—Son estupideces. — se escuchó susurran al de ojos perla.
—¿Qué pasa, Neji? ¿Te da miedo perder? — preguntó con cierta superioridad su compañera.
—Pues espero que tengas suficiente dinero para pagar. — contestó cortante.
—¿Qué? — sus dos amigos lo miraban confusos, ¿Neji se iba a meter en eso?
—Vamos chicos, enseñémosles lo que es una competencia. Además, tendremos refrescos gratis. — lo siguieron mirando con fastidio para luego terminar aceptando. Todos iban a hacerlo.

Gai realizaba sus ejercicios habituales, como bien había contado el Inuzuka, una vez que les daba una actividad a ellos para hacer. Ni si quiera notó cuando poco a poco sus estudiantes comenzaron a ser menos frecuentes en el paso por la puerta principal, exceptuado a Lee, al que le ofrecía una sonrisa de aliento.
Se encontraba ya estirando cuando escuchó una serie de pasos y frenéticos gritos desde el otro lado del edificio; no tuvo peor idea que asomarse a ver que ocurría. Sus alocados alumnos corrían en su dirección a la velocidad que le permitían sus piernas y, más de uno quedó atrás al chocar con él.

La carrera se había tornado algo graciosa y un poco brusca. Todos intentaban encontrar una forma de voltear o detener a sus demás compañeros, sin ser ellos los que se cayeran. Jaladas de cabello o del uniforme de gimnasia, sustos que los tomaban desprevenidos, empujones e incluso insultos para desconcentrarse unos a otros, era poco comparado con lo que esa masa de chicos desaforados hacía para ganar y, sobre todo, para no quedar a último.

Naruto, Tenten, Sasuke, Lee y Neji iban a la cabeza, una vez que dejaron atrás al pelirrojo que había tropezado con Gai. Corrían en línea recta rebasándose durante pocos segundos para después volver a la misma posición. Lee ni siquiera sabía por qué corría pero la adrenalina fluía por sus venas y no iba a dejar pasar esa oportunidad. Así que tomando una buena cantidad de aire, los pasó sin esfuerzo y se adelantó, siendo el primero en llegar a la entrada.

Los cuatro restantes intercambiaron miradas y, comenzaron a aumentar también su velocidad. En un intento por adelantarse al mismo tiempo, los dos castaños choraron entre sí, estrepitándose contra el suelo; suceso que les dio oportunidad y esperanza a los rezagados del fondo para poder llegar a la meta.
Por su parte, rubio y azabache llegaron juntos. Aunque no se hicieron tardar las peleas sobre quien lo había hecho primero.

—¡Eso si es mantener viva la llama de la juventud! — gritó eufórico su profesor, una vez que los alcanzó. — ¡Estupendo, chicos! — todos se miraban entre sí, agotados pero felices, ninguno de ellos había corrido la suerte de tener que pagar las bebidas.
—¿Dónde está Neji? — cuestionó el de ojos agua marina. En ese momento notaron que sus dos compañeros todavía se encontraban en el suelo, discutiendo.
—¡Perdí por tu culpa, Hyuga! — le gritaba enfurecida la joven.
—¡¿Mi culpa?! Si no te hubieras metido en mi camino, hubiera ganado con facilidad.
—¡Claro que no! ¡Yo hubiera ganado! — contraatacó.
—¡Tú no podrías ganarme ni aunque yo no tuviera piernas! ¡Eres inútil!
—Ya, ya, tranquilos los dos. — su profesor se había interpuesto entre ambos. — Vamos, arriba. Tenemos que seguir con la clase. — el joven se puso de pie sin molestarse si quiera en mirar a la chica a su lado, que tambaleo un poco antes de volver al suelo. — ¿Qué ocurre, Tenten?
—Es mi tobillo, creo que me lo torcí en la caída y, duele. — comentó con cara de sufrimiento, mientras intentaba tocarse el tobillo ya hinchado.
—Que débil. — espetó su compañero.
—Pues si usted es tan fuerte joven Hyuga... — comenzó el profesor. — Lleve a su compañera a la enfermería.
—¡Por supuesto que no! — respondieron al unísono los dos.
—No puede caminar, señorita Amma. Está decidido.
—No pienso hacerlo. — bufó el joven.
—Tenten. — la chica levantó la mirada al escuchar su nombre. — Vamos, sube. Yo te llevo. — el rubio se encontraba de espaldas a ella, agachado a su altura.
—Na...Naruto, no tienes por qué. — mencionó ella.
—No te preocupes. Sin problemas. — le dedicó una sonrisa sincera antes de que ella se ubicara en su espalda.
—Gracias. — fue todo lo que dijo.
—Sin embargo, esto no los salva de pagar lo acordado.
—¡Es cierto, los dos tienen que comprar! — exclamó con cierto entusiasmo la mayor de los Sabaku no.
—Así que, ¿hicieron una apuesta? — cuestionó el profesor. — Pues, entonces, Hyuga ve y compra lo que les debes. La señorita Amma te devolverá el dinero una vez que se termine la clase. ¡Comencemos!
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Feb 21 2012, 16:22

AWESOME!!!
*o* Se estan hablando poco a poco...eso es muy cool e interesante, a ver como se va formando la amistad, o solo relaciones con los demás compañeros.
Jajajja me reí al leer la carrera, y más cuando leí que Lee no sabía porque estaba corriendo pero la adrenalina era imparable xDD
Jaa como Neji no quiso acompañar a Tenten a la enfermería, Gai-sensei lo obligo a comprar las bebidas ya que alfinal este se entero de la apuesta xDD
Y que era lo que planeaba Sasuke? Que le quiere hacer a Naruto?? o.O
Ya quiero leer la contiii
Te cuidas!!
Matta ne~
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Feb 23 2012, 16:30

jjejeje Que divertido cap!! nwn jajaja eso de la carrera estuvo tremendamente gracioso.
Por lo que leo, el deporte tambien comienza a unir al grupo
Changosss!!! sólo espero que Sasuke no vaya a arruinar esas extrañas conviviencias con la
venganza que le tiene preparada a Naruto
Espero Contii nwn
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Feb 28 2012, 03:11

¡Hola! Acá llegué con la continuación; espero que les guste ^^
¡Muchas gracias por los comentarios! Me alegra que el Fic sea de su agrado!

Capítulo 7
Grupos

Al día siguiente ya era viernes, por lo que todos estaban bastante relajados; el fin de semana estaba a un solo día de clases y eso les levantaba el ánimo. Tenían su primera hora con Kakashi, por lo que cada uno se sentó en el lugar que le correspondía.
El profesor llegó y encontró algo poco habitual, Naruto no estaba en el salón. Supuso que se había metido en algún lío o que estaba llegando tarde, así que no le dio demasiada importancia.


—Antes de empezar con la materia que nos toca en esta hora, quiero comunicarles algo. — comentó obteniendo así la atención de sus alumnos. — Se me ha ocurrido una idea...Todavía no decidimos quien hará qué en la presentación, por lo que estuve pensando y lo mejor es saber, en primer lugar, las habilidades musicales de cada uno.
—¿Y cómo vamos a hacer eso? — preguntó intrigada una joven.
—A eso iba, señorita Yamanaka. Formaran grupos y en la clase que viene, deberán interpretar una canción o al menos una parte. — sus rostros se iluminaron, haciendo sonreír al hombre. — Sin embargo, requiere que se reúnan, lo vean bien y practiquen antes de venir.
—¿Y cuándo se supone que haremos eso? La siguiente clase es el lunes. — cuestionó el pelirrojo.
—Tienen todo el fin de semana por delante, Gaara. — le respondió sin más. — Y, los grupos los formaré yo.
—¡¿Qué?! — ahí estaba de nuevo ese chillido grupal tan característico de ellos.
—Así es. Es más ya los tengo armados, por lo que voy a pasar a decírselos. — todos lo miraban entre la sorpresa y el enfado. — Tenten, tú vas con Hyuga...Hinata. — la joven suspiró con cierto alivio, ya se encontraba planeando formas de suicidio si le llegaba a tocar con el castaño. — Sakura, Shikamaru, avísenle a Naruto que es su compañero.
—¿Por qué a mí? — se quejaba la de cabellos rosa, mientras se daba suaves golpecitos en la cabeza contra el banco.
—Uchiha Sasuke... — el aludido lo miró. — Con tu compañera, Ino. — él sólo se dispuso a bufar por lo bajo y, la rubia sonreía de la emoción, mirando con burla a su “enemiga mortal”.
—Lee, Neji. — los nombrados se miraron algo irritados. — Temari, tú con nuestro querido Kiba. -— ninguno de los dos parecía demostrar sentimiento alguno ante eso. — Por lo que sólo nos quedan dos, Matsuri y Gaara, ustedes son los últimos. — la joven se removió nerviosa en su asiento. — Ya saben lo que tienen que hacer y, sí, esto cuenta como nota así que no se pasen de listos. Ahora, comencemos con la clase.


Los ejercicios ya se encontraban en la pizarra para cuando la puerta se abrió de golpe, dejando ver a un maltrecho rubio. Literalmente, se arrastró hasta llegar a su puesto junto al azabache y se desplomó en la silla. Su uniforme estaba desastroso, sucio y con varias rajaduras, se notaban algunos cortes en sus brazos y otro en su mejilla, sin mencionar su ojo morado. No traía ninguna cosa con él y, sin embargo, nada se comparaba con la mirada apagada que el chico traía esa mañana; todos estaban acostumbrados a verlo siempre con la sonrisa pícara pintada en la cara tras mandarse alguna de las suyas, pero hoy no era el día.
Kiba lo miró sorprendido y, no dudó en pararse a su lado, preguntándole que le había pasado, aunque eso era obvio. Dedicó una mirada de acusación a Sasuke y el resto de su grupito, pero el rubio le dio una palmada en la espalda negando con la cabeza.

Entonces sucedió en el barrio, fue el pensamiento del castaño.

—¿Naruto? — habló su profesor. — ¿Te encuentras bien?
—Sí, no es nada Kakashi-sensei. — comentó sin levantar la mirada.
—Sé que no me incumbe pero... ¿qué pasó contigo chico? — Naruto lo miró algo asombrado. Nunca nadie se preocupaba por él, sin contar a Kiba, claro.
—Ya que. — fue la respuesta de su alumno. — Ayer después del... — se interrumpió a sí mismo, ellos no sabían que él tenía una trabajo; no sabían nada acerca de él. — Demoré más de la cuenta en volver a casa — se excusó al fin — Y cuando fui a tomar el autobús, noté que no tenía mi mochila. — cierto trío cruzó miradas disimuladamente. — Así que tuve que regresar caminando, por lo que llegué bien entrada la noche...El barrio es peligroso y...ya ve. El resto se puede deducir.
—Kiba, acompáñalo a la enfermería. — fue la respuesta del profesor, algo absorto en sus pensamiento. Nadie comentó nada sobre el suceso y, los dos chicos se retiraron del aula.


—¡Demonios! — el joven dio un golpe a la pared.
—Ya, Sasuke. Ninguno sabía que eso podía pasar. No es nuestra culpa. — los excusó el joven castaño.
—Lo sé, lo sé. — dijo frotándose la sien.
—Además, se lo tenía bien merecido o acaso no recuerdas como te dejo.
—No es lo mismo, Gaara. Si hubiera sido yo el que lo dejó así, no pasaría nada.
—No podemos cambiar las cosas. ¿O vas a contar la verdad? — preguntó el pelirrojo, consideraba que su amigo estaba haciendo un problema por nada.
—No, no soy estúpido.
—¿La devolvemos? — propuso el otro.
—Es lo único que podemos hacer.

Ahora se arrepentía de haberle jugado esa broma al Uzumaki. No era que le estuviera tomando aprecio o algo por el estilo, pero lo injusto era injusto y listo. O eso intentaba creer. Sus amigos tenían razón, qué sabían ellos que el chico vivía en un barrio así; pero eso no lo tranquilizaba tampoco.
Suspiró mientras dejaba la mochila en la puerta de la dirección; sus compañeros hacían guardia por las dudas alguien se acercaba pero nada ocurrió. Tras eso, regresaron a clase, el receso había terminado.



—¿Sakura? — la nombrada se dio la vuelta al escuchar su nombre y vaya sorpresa que se llevó.
—Gaara... ¿qué quieres? — era de lo más insólito que el pelirrojo le estuviera hablando y, eso la irritaba, sobre todo porque estaba ocupada con su novio.
—¿Sabes dónde está Matsuri? — le soltó su compañero.
—Con que era eso... — dijo para sí misma. — Debe de estar en la biblioteca, me dijo que iba a buscar información sobre el trabajo de historia.
—Gracias. — contestó sin más, antes de alejarse.

Efectivamente, la castaña se encontraba allí. Sabía que su amiga se tomaba el segundo receso, que era el más largo, para pasar tiempo con su adorado novio y, ella no quería estorbar por lo que siempre se distraía con algo más. Se encontraba buscando un libro que le sirviera para ese tedioso trabajo que les habían asignado en Historia.
Una vez que encontró lo que buscaba, se sentó en una de las mesas más alejadas para así poder estar tranquila. Intentaba leer y concentrarse pero había cierta cosa que no se lo permitía. “Matsuri y Gaara, ustedes son los últimos”. Debía aceptarlo de una buena vez, ese chico causaba que algo se removiera en su interior; ellos eran polos opuestos en todos los aspectos, sin mencionar que jamás se habían dirigido la palabra, pero eso no podía evitar sentir algo por aquel callado pelirrojo. Una parte de ella lo consideraba absurdo siendo que todos en la clase se llevaban espantoso.
Lanzó un sonoro suspiro a la nada y, a los segundos, sintió una mano posarse sobre su cabeza, despeinándole un poco el cabello. Se giró, dispuesta a gritarle un par de cosas a la persona que osaba tratarla así. Sin embargo, quedó algo estática al ver de quien se trataba.

—Veo que tu amiga no me mintió. — comentó con su típica sonrisa de lado, al tiempo que la joven bajaba su mirada para así esconder sus mejillas sonrojadas.
—Gaara... — susurró.
—Tenemos que hablar sobre lo de la canción. — concluyó este.
—Puedes sentarte si quieres. — invitó ella recuperando la compostura.
—¿Mañana estás ocupada? — la joven clavó su mirada en el libro que tenía delante; sabía que estaba hablando sobre ensayar, pero no podía evitar que su voz le pusiera los pelos de punta. Negó moviendo la cabeza. — ¿Te parece si nos reunimos en mi casa?
—Este...si a ti no te molesta... — titubeó, no quería que su emoción le causara una mala pasada, así que se mordió el labio para evitar sonreír. Gesto que el pelirrojo no ignoró. Sonrió al notar lo nerviosa que lograba poner a su castaña compañera.
—Por algo fue que lo propuse. Ésta es mi dirección... — explicó mientras escribía sobre el cuadernillo de la chica. — ¿A eso de las seis, te parece?
—Claro. Te veo a esa hora, va a ser divertido. — lo miró mostrándole una sincera sonrisa. Él se quedó observándola por unos segundos sin siquiera notarlo.
—Sí, entonces...nos vemos. — exclamó cortante una vez que volvió en sí.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Feb 28 2012, 09:51

Que desgraciado es Sasuke...pero por lo menos comprende que es injusto, me pregunto que pasará ahora entre él y Naruto.
Joo Matsuri se pone nerviosa con Gaara XDD Y va a ir a su casa a ensayar...
Esto se pone cada vez más interesante
Espero tu Conti!!
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Mar 01 2012, 15:04

Estoy de buen humor porque empecé mis cortitas vacaciones, las cuales voy a aprovechar para escribir a full ^^
¡Aaaah, sí! Quería invitarlos si quieren participar de un Rol de acá del foro, llamado Aventura en el mundo anime. Está muuuy bueno la verdad, yo entré de curiosa pero me re enganché. Así que si quieren pasarse, háganlo ^^

Capítulo 8
Talento oculto

—¡¿Una sorpresa?! — la euforia y sonrisa de Naruto habían regresado a lo largo del día. — ¡¿Qué es Kakashi-sensei?!
—Ya cállate de una vez, dobe. — comentó el chico a su lado.
—¡¿Cómo me llamaste?! Tú...tú... ¡Teme! — contraatacó su compañero.
—¡Dobe!
—¡Teme!
—¡Dobe!
—¡Teme!
—¡Ya basta! — gritó cansada la chica detrás de ellos.
—¡No te metas, molestia! — reprendió el azabache.
—¡Teme, no le digas así a Sakura!
—Si se siguen comportando de esa manera todos se quedaran sin sorpresa.
—De acuerdo. — bufaron los tres.
—Ahora, discúlpense. — les ordenó su profesor.
—¡¿Qué?!
—Como oyeron. Si no escucho una disculpa, no nos iremos a ninguna parte. — intercambiaron miradas entre los tres. Nadie quería dar el primer paso. — Estoy esperando...
—¡Está bien, está bien! - comenzó irritado el rubio. — ¡Lo lamento, no quise llamarte Teme! Bueno, en realidad si quise pero...
—Naruto, ya estás divagando. Pero por lo menos eso fue una disculpa. ¿Chicos? — dijo mirando a sus otros dos alumnos.
—Siento haberles gritado. — bufó la joven de ojos jade.
—También yo. — susurró el restante.
—¡Bien, tomen sus cosas! — comentó alegre el de cabellos color plata.
—¿A dónde vamos, Kakashi-sensei? — cuestionó la castaña más curiosa que alguien pudiera conocer.
—Bueno, ya que lo preguntas Matsuri. Pedí autorización para que nos permitan ir al salón de música de los cursos superiores. — todos lo miraron con asombro.
—Ese lugar está repleto de instrumentos... — comentó el pelirrojo con cierto aire de estar maravillado.
—Exacto. Vamos a ver que son capaces de hacer ustedes. — les sonrió. — Sin embargo, deben tratar todo con sumo cuidado. No se les ocurra romper nada y no quiero ni la más mínima pelea mientras estemos allí, ¿de acuerdo?
—¡Sí! — contestaron al unísono.


Ahora se podía ver a ese intrépido grupo caminando expectantes hacia el mencionado salón. Estaban emocionados, no iban a negarlo. Era la primera vez en sus vidas que les permitían hacer tantas cosas fuera de lo normal; ese tal “Kakashi-sensei”, como lo había apodado el rubio, empezaba a caerles bien a todos.
Sin embargo, a pesar de eso, había algo que simplemente no los dejaba llegar más allá. Orgullo, eso era lo que lo impedía. Nunca iban a aceptar que, después de todo, podían llegar a convivir en paz; ese no era su estilo. Ya era rutinario, las constantes peleas, los gritos, los golpes; ellos eran así y, no tenían pensado cambiar. No importaba que tan bien pudiera llegar a tratarlos su nuevo profesor. Era su forma de ser y, estaban en contra de todo contacto fuera de ese salón con el resto de sus compañeros. Todo lo hacían por la clase, por nada más. O eso querían hacerse creer a sí mismos...

Ingresaron al aula con una mirada cargada de ánimo, que algunos intentaban disimular lo más posible. Y tal como había comentado el pelirrojo, el lugar se encontraba repleto de toda clase de instrumentos. Mientras algunos ya se encontraban prácticamente pegados al que más le gustaba, otros todavía estaban indecisos, paseando su vista sobre cada uno de ellos, buscando el que llamara más su atención.
Entre estos últimos, se encontraba Naruto. Nunca en su vida había estado tan cerca de cosas como esas; ni siquiera terminaba de entender el uso de algunas. Se rascó la parte posterior de la nuca, al tiempo que lanzaba un largo y sonoro suspiro.

—¿No te has decidido aún? — escuchó que preguntaba su “sensei”, quien se encontraba a su lado. Él sólo negó. — ¿Cuál te gusta más?
—No lo sé. Nunca he tocado ningún instrumento... — comentó algo apenado.
—Pues entonces, descubriremos para qué eres bueno, ¿qué dices? — cuestionó dedicándole una sonrisa.
—¡Claro! — respondió entusiasmado; y así los dos comenzaron a buscar algo que fuera bien con el joven rubio.
—¿Y desde cuando tú tocas la guitarra? — por otra parte se encontraba el azabache junto a uno de sus amigos; quien en ese momento paseaba sus dedos entre las cuerdas del instrumento, haciendo sonar una suave melodía.
—Kankuro me compró una hace tiempo y, no sé, sólo empecé a tocar para distraerme... — explicaba el chico de ojos agua marina. — Según mis hermanos se me da muy bien y, realmente es algo que me gusta hacer. — el otro sólo asintió. — ¿Y tú qué? ¿Conseguiste que tus padres te compraran tu dichoso bajo?
—No. — bufó molesto. — Mi padre lo considera una pérdida de tiempo. Sabes cómo piensa... A veces desearía que simplemente desapareciera... — comentó sin pensar en lo que acababa de decir.
—No, no lo desearías. — sentenció el chico a su lado.
—Lo...lamento. Yo no... — había metido la pata hasta el fondo; en ciertos momentos olvidaba la situación en la que se encontraba el pelirrojo.
—Está bien, no te hagas problemas por eso. Son cosas del pasado. — dijo sin ánimos. — ¿Y qué esperas? - Sasuke le dedicó una mirada de confusión. — Aprovecha ahora y, practica. — comentó señalando el espléndido bajo negro que se encontraba del otro lado del salón. El otro no le respondió; una sonrisa se surcaba en sus labios mientras tomaba el instrumento entre sus manos.


Cada uno se encontraba concentrado en lo suyo. Kakashi los observaba desde su lugar cerca del rubio. Parecían contentos y, sobre todo, estaban tranquilos. No gritaban y no se alteraban por cualquier cosa.
Se escuchan distintas melodías provenientes de los diferentes instrumentos. Aunque parecía que ellos sólo podían oír lo que estaban interpretando, sin notar si quiera que hacían los demás.
Divisó al azabache, quien se encontraba con los ojos cerrados mientras sus dedos se deslizaban por aquel bajo; el chico tenía talento, eso era obvio. Siguió recorriendo el lugar, pasando por el joven Gaara ensimismado en su propio mundo con la guitarra y, notó como cierta castaña lo observaba maravillada. Inuzuka, al igual que el genio de ojos perlados, se encontraban en la parte más alejada del salón, con un par de guitarras eléctricas. Eran totalmente opuestos, salvo por su color de cabello, incluso en la forma de tocar: el primero era puro frenesí y, el otro, tranquilidad cargada de pasión.
La dulce Hinata hacia danzar sus dedos sobre las teclas de un magnifico piano de cola; el semblante de su rostro transmitía paz y serenidad. El profesor volteó a ver a su siguiente estudiante, sin notar la lágrima rebelde que caía por la mejilla de la joven. Ino tarareaba una pegajosa canción con los auriculares puestos. Parecía que ni siquiera se encontraba allí; su voz que siempre usaba para gritar e irritar a los demás, era mucho más bonita cuando se dedicaba a cantar, eso era todo un hecho.
Shikamaru dormía plácidamente con la cabeza sobre el escritorio, se ve que había tenido otra noche larga. Despertó de golpe al escuchar cierto sonido proveniente de detrás de él. Sonido que hizo que todos volvieran a la realidad y le dedicaran su atención, atónitos.

El joven Uzumaki estaba completamente frustrado, había pasado por casi todos los instrumentos y nada le satisfacía. Kakashi acababa de terminar de explicarle el funcionamiento de la batería y, sin demasiadas ganas, comenzó a tocar. Ese era el problemático ruido que había despertado al Nara.
Al principio comenzó siendo algo sin sentido, que fue transformándose en una excelente interpretación. Eso era talento, puro talento natural.
Una vez que finalizó, abrió los ojos, los cuales había cerrado mientras tocaba y, se dio cuenta de que todos tenían su mirada clavada en él. Lo invadió cierto nerviosismo y se revolvió el cabello.

—De verdad siento haberlos interrumpido, chicos. — comenzó intentando sonreír. — Sé que no soy bueno en esto, sólo estaba probando... — siguió algo apenado. — No quería molestarlos.
—Naruto... — susurró la poseedora de los ojos perlas.
—¡Eso...eso...! — la joven de cabellos rosa no podía salir del asombro.
—Sonó mal, lo sé. — la interrumpió desganado. — Preferiría que no se burlen... — su profesor negó.
—¡Eso fue genial! — terminó de gritar su compañera. A lo que él respondió una cara de sorpresa.
—¿Qué?
—¡Naruto, eres increíble! — halagó su amigo. — Seguro que era broma... — prosiguió sonriendo. — Vamos, dinos. ¿Ya has tocado antes, cierto?
—No, Kiba. Te aseguro que es la primera vez. ¿De verdad, estuvo bien?
—¡¿Bien?! — exclamó la castaña de profundos ojos negros. — ¡Eso fue estupendo, Naruto! — él sólo les sonrió a modo de agradecimiento.
—Bueno, chicos. Volvamos a nuestro salón, ha sido suficiente por hoy, ¿de acuerdo? - todos asintieron algo apenados; les hubiera gustado permanecer más tiempo allí.
—Oye, Naruto. — volteó y se encontró con Sakura que se posicionaba a su lado. — ¿Te parece si nos reunimos después de clases para ensayar?
—Lo siento, pero no puedo. — sentenció.
—¿Qué? ¿Por qué? — cuestionó confundida, después de todo era viernes, ¿qué tendría que hacer?
—Estoy ocupado. ¿Mañana no te molesta?
—Por supuesto que no. — contestó sonriendo. — ¿Shikamaru, tú que dices? La escuela está abierta los sábados, ¿quieren que nos juntemos aquí?
—Por mí está bien. — comentó desganado el Nara.
—Sí, mejor. — respondió el rubio ofreciéndoles una sonrisa, que la chica devolvió con sinceridad.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Mar 04 2012, 06:53

Cool a todos les gusta la musica.
Woo lo que mas me gusto fue que Naruto tocara la batería, me encanta la bateria xDD.
me gusto este cap.!
Ya espero con entusiasmo el otro!!
Te cuidas!
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Mar 06 2012, 15:13

Genial!!! esto de la musica sí que los esta ayudando poco a poco jeje XD
Y que bienn!! Gaara toca la guitarra!!! ahh!!! eso es genial, muy buena combinacion nwn!
Salee espero conti... Cada vez más me agrada tu fic n0n
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Mar 08 2012, 06:40

Capítulo 9 – Parte 1
Ensayos

Una chica de cabello castaño oscuro caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad. Sin embargo, se sentía algo nerviosa; no era costumbre suya andar por esos barrios tan lujosos.
Había quedado con Hinata en que se reunirían en su casa luego del almuerzo; así que hacia ahí se dirigía. Tenía un papel en su mano, con la dirección y una leve descripción de la Mansión Hyuga.

Logró relajarse un poco al divisarla una cuadra más adelante; sí que era un lugar hermoso. Apuró un poco el paso y, la tensión volvió a apoderarse de ella, cuando se encontró con dos casas exactamente iguales. Sólo tenían una diferencia, el color del enrejado; uno era blanco y el otro negro. Y, para aumentar su mala suerte, su compañera no había mencionado nada de aquello.

Tragó saliva con nerviosismo, mientras sus nudillos daban suaves golpecitos en la puerta. Se había decidido en ingresar a una de las mansiones; de todas formas, lo peor que podía pasar era confundirse.

Un hombre alto, de cabello corto y bien peinado, con un traje negro, le abrió la puerta. Supuso que era un empleado.

—Disculpe, ¿es la familia Hyuga? — cuestionó con un tono carmesí en las mejillas. Odiaba sentirse de esa manera, ¿tan avergonzada estaba de encontrarse ahí?
—Así es. — suspiró con alivio al escuchar la respuesta, no se había equivocado.
—Soy Tente Amma. — se presentó. — Compañera de...
—Adelante. — la interrumpió. — Puede tomar asiento en la sala. Enseguida comunicare de su llegada.
—Cla...claro. — susurró antes de ingresar a la inmensa recepción de aquel lugar.


Siguió al hombre hasta encontrarse en la mencionada sala; él le indicó que se sentara y ella lo hizo. Comenzó a recorrer todo con la mirada una vez que el sirviente se hubo retirado.
Era hermoso, no podía negarlo. Todo relucía a limpieza y estaba adornado de una manera equilibrada, nada muy exagerado como ella esperaba. Nunca había estado en una casa así y, tenía que aceptarlo, estaba maravillada de la vivienda de su compañera de ojos perla.

Se puso de pie y paseo por el lugar con cuidado. No quería ser la causante de que algo se rompiera. Se detuvo ante el cuadro de una mujer; era sencillamente hermosa, tenía la tez clara con unos ojos perlados que transmitían mucha tranquilidad. Una sonrisa pintada en los labios y un cabello lacio y castaño caía hasta sobre sus hombros.


—¿Qué haces aquí? — escuchó carraspear a sus espaldas. Conocía esa voz, la conocía muy bien. Se volteó con rapidez para encontrarse con quien creía; él la observaba con recelo desde la puerta. — Acabo de hacerte una pregunta, ¿qué demonios haces en mi casa?
—Tu...casa. — repitió algo nerviosa. — Yo venía a ver a Hinata. — lo miró desafiante, no iba a dejarse intimidar.
—Pues veo que eres más idiota de lo que creí. La familia de mi prima vive al lado. — la noticia le cayó como una balde de agua helada.
—Bueno, no es mi culpa que tengan dos mansiones iguales y el mismo apellido. — espetó molesta.
—Ya vete de aquí. — ordenó igual de irritado.
—Eso hago. — dijo mientras caminaba hacia él, cruzó la puerta enfadada y comenzó a acelerar el paso una vez salió por la puerta principal.
—Lamento la actitud de mi hijo. — escuchó una voz a su lado. Levantó la vista y se encontró con un hombre de cabello largo y castaño y ojos perlados, muy parecido a Neji. — Hizashi Hyuga. — mencionó presentándose. — ¿Eres Tenten, verdad? ¿Compañera de Neji?
—Así es... — su rostro reflejaba asombro, cómo sabía él quien era ella.
—Recuerdo haberte visto en esa reunión hace dos años, estabas con tu madre. — ella sólo asintió.
—De verdad lamento haberme metido en su casa, señor Hyuga. — podía ser que odiara a Neji, pero ella no era ninguna maleducada. Si cometía un error, sabía reconocerlo.
—Ni lo menciones, creo que Hiashi y yo deberías cambiar un poco nuestros hogares. Son muy parecidos. — comentó dedicándole una sonrisa.
—Ya debo irme, Hinata debe de estar esperándome.
—Es verdad, mándale mis saludos a la joven Hinata. — mencionó a modo de saludo.
—Claro. — contestó antes de alejarse.


Por otro lado, ya más entrada la tarde, se encontraba cierto joven que arrastraba sus pies a paso lento. Estaba demasiado fastidiado, era sábado, su único día libre; ideal para recostarse en el patio trasero de su casa a mirar las nubes, sin preocupaciones. Pero no, tenía que ir a ese problemático ensayo con sus dos problemáticos compañeros.

—Qué problemático... — susurró para sí mientras divisaba en la puerta del Instituto a la chica de cabello extravagante.
—Hey, Shikamaru. — saludó sonriente.
—Hola, Sakura. — dijo desganado. No era que ella le cayera mal pero...no estaba de ánimos. — ¿Dónde está Naruto?
—No tengo idea. ¿Te parece si reservamos un salón? — él sólo asintió y, ella notó que traía algo consigo. — Que tonta, no me di cuenta de que trajiste tu guitarra.
—Pensé que podría ser útil. — contestó. — Vamos, Naruto va a demorar. — ingresaron en el lugar y, apenas dieron unos pasos cuando se tropezaron con una joven de cabello corto y oscuro.
—Shizune. — sonrió alegre la chica de ojos jade.
—Chicos, buenas tardes. ¿Qué los trae a ustedes por aquí? ¿También vienen a practicar por la tarea de Kakashi?
—¿También? — cuestionó confundida ella.
—Así es, ¿sabe de algún salón que este abierto? — preguntó Nara sin tomarle importancia al otro comentario.
—Sólo díganme a donde quieren ir y les abriré. — una sonrisa se surcó en los labios de Sakura, tenía una idea.
—¿El salón de música...está ocupado?


Shizune era la secretaria del Instituto, una mujer joven muy allegada a la directora. Era amable y, siempre que estaba a su alcance, le daba una mano a los estudiantes cuando se metían en líos, por lo que todos le tenían cierto aprecio y agradecimiento.

Se dirigían a la dichosa aula de música de los cursos superiores. Sin embargo, la más joven de los tres seguía rebuscando en su cabeza, preguntándose quienes podrían ser los que habían tenido la misma idea de ensayar allí. Se detuvieron al escuchar unos apresurados pasos y, cuando voltearon, se encontraron con un agitado rubio que les sonreía para luego disculparse por la tardanza.



—¿No crees que ya ensayamos lo suficiente?
—Deja de quejarte de una vez, Ino. — espetó el azabache a su lado. — Me tienes harto. — ella bufó molesta por el comentario. — Vamos, una vez más.
—¡No quiero! ¡Me cansé! — replicó como si fuera una niña pequeña. — Practicamos mucho, necesito un descanso.
—Deja de actuar de esa forma.
—Deja de hacer esto, deja de hacer lo otro. ¿Quién te dio el papel de jefe aquí? Si quiero descansar, eso voy a hacer. — concluyó la rubia.
—De acuerdo, un descanso. — ella sonrió al haber ganado lo que quería; aceptaba que podía llegar a ser muy caprichosa.

Se encontraban practicando desde hacía unas dos horas, por lo que era normal que la chica pidiera aquello. Estaban en su salón de siempre; Ino había llevado la guitarra de su hermano, aunque este nunca se enteró de ese detalle.

La joven de ojos celestes sonrió de forma pícara al observar a su compañero; siempre se había sentido atraída hacia él, eso era más que obvio. Y allí estaban los dos, completamente solos. Muchas ideas comenzaron a dibujarse en su mente mientras él se recostaba contra la pared del salón con los ojos cerrados.
Excelente paisaje, volvió a sonreír ni bien esas palabras cruzaron su cabeza. No iba a perder esa oportunidad.


—Oye, Sasuke... — para cuando él abrió nuevamente los ojos, su “amiga” se encontraba peligrosamente cerca.
—Ino, quieres correrte. — comentó sin siquiera inmutarse en lo más mínimo.
—Oh, por favor. No seas aburrido. — susurró en su oído. — Tenemos que hacer algo interesante en el descanso, ¿no crees?


Ni siquiera lo dejó contestar. El joven azabache sintió los suaves labios de su compañera rosando los suyos; odiaba cuando se ponía así de...de...insistente podríamos llamarle. Ella sabía muy bien que no iba a ponerle resistencia, de todas formas ya tenía ganado el título de mujeriego en aquel Instituto. Sin embargo, no era del todo cierto, simplemente le gustaba alardear y decir una que otra mentira con respecto al tema.


—¡Ya te lo dije, esa no es la adecuada! — espetó la joven mientras caminaban hacia el salón.
—¡Pero Sakura, ¿por qué dices eso?! Suena bien, tienes que admitirlo.
—Sí, está bien, lo admito. — suspiró resignada. — ¿Qué se supone que hacemos aquí? Shikamaru nos está esperando.
—Eres mala, Sakura. No me escuchas. — se quejó el rubio que caminaba a su lado. — Kakashi-sensei me dio algunas partituras y ayer las olvidé debajo de mi banco. — terminó de volver a explicar, al tiempo que abría la puerta justo cuando los labios de cierta rubia presionaban los del Uchiha.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Abr 01 2012, 03:47

Capítulo 9 – Parte 2
Ensayo

En la mansión Hyuga, dos jóvenes se encontraban conversando animadamente luego de sus constantes ensayos. Ambas estaban todavía algo sorprendidas por lo bien que se habían logrado llevar en ese relativamente corto período de tiempo.
Ellas nunca se habían dirigido la palabra, por lo que no conocían absolutamente nada una de la otra; sin embargo, la conversación se había vuelto fluida después de unos minutos de nerviosismo.
Eran diferentes, muy diferentes. Venían de dos mundos opuestos, uno lleno de lujos y comodidades y, el otro con dificultades y mucho esfuerzo sobrehumano para mantenerse a flote. Pero, a pesar de todo eso, descubrieron que podían llevar a establecer un lindo compañerismo...


—Podrías haber mencionado que el idiota de tu primo vivía al lado. — espetó molesta la castaña; pero notó lo que acababa de decir. — Lo lamento, no tuve que haberlo llamado así...
—No...no te preocupes. — respondió sin más su compañera. — De todas formas, nosotros dos no nos llevamos muy bien... — explicó algo apenada.
—No entiendo como alguien tan dulce como tú es prima de semejante altanero.
—¿Qué? — sus ojos perla se posaron con sorpresa sobre la otra chica.
—Yo...digo...este...lo que quería decir... — estaba muy nerviosa, acababa de pensar en voz alta. Suspiró resignada. — Tú no eres mala persona, Hinata. — reconoció al fin. — Simplemente nunca nos llevábamos bien por las diferencias que tenemos en lo “social”.
—Tenten...—- susurró avergonzada. — Ustedes no me caen mal, es sólo que...es difícil...no nos aceptan.
—Y ustedes tampoco a nosotros. — contraatacó irritada la castaña.
—Lo sé, lo sé. — respondió nerviosa, no era su intención empezar una discusión. — Es complicado...siempre se están gritando y...
—Nos odiamos. — concluyó la otra, interrumpiéndola. La joven a su lado negó con la cabeza.
—Eso es lo que queremos creer. — el rostro de su compañera se lleno de confusión. — No conocemos otra realidad, Tenten. Eso es lo que pasa...yo no los odio, en absoluto. Y, ahora mismo, nosotras dos somos la prueba de que podemos llevarnos de manera civilizada.
—Yo... — en su cabeza se repetía la explicación de la Hyuga. No podía negar que tenía razón pero tampoco quería aceptarlo. — Es por qué tú eres muy dulce, es imposible llevarse mal contigo. Los demás son diferentes, Ino, Sasuke, el pelirrojo y tu primo son...ellos sólo se dedican a complicarnos la vida y nos rebajan todo el tiempo y, no saben lo difícil que es para algunos de nosotros...
—Pues ustedes creen que nuestras vidas son perfectas y, no es así. — sentenció la de cabello azulado. — De todas formas, creo que lo que desea hacer Kakashi está muy bien. No podemos pasarnos la vida peleando. Estoy cansada de los insultos, de los golpes, de...de... — sus ojos se cristalizaron; no quería llorar pero odiaba ese sentimiento.
—Hinata... — susurró a su lado la joven.


Era obvio de que a ella también la agobiaba un poco todo eso, pero ahora comenzaba a entender que su compañera era muy frágil; nunca se metía en las peleas o eso intentaba. Tenía que aceptarlo, no era tan malo estar con ella; es más, le agradaba.
Siempre la había considerado rara y un poco tonta, porque nunca respondía a los insultos que le llovían encima; prefería quedarse en silencio. Sin embargo, en ese momento podía ver que Hinata era una persona tranquila, sincera y si, era algo callada, pero...todo lo que le dijo, la sorprendió de sobre manera. No era tan tímida como creía e incluso pensaba que ni siquiera la heredera de los Hyuga estaba al tanto de eso.


—No voy a llorar. — se dijo para sí. — Vamos a seguir practicando...
—Siguen sin convencerme las canciones... — admitió Tenten tras un suspiro.
—Creo que tengo una solución. — la joven de ojos perla comenzó a rebuscar en uno de los cajones de su escritorio, hasta que halló lo que quería. — ¡Aquí está!
—¿Qué es...? ¿Una canción? — dijo mientras tomaba el papel entre sus manos. — ¿De quién es?
—La verdad es que...yo...yo la escribí. — comentó apenada mientras sus mejillas se enrojecían.
—¿De verdad? — vio cómo su compañera sólo asentía. — ¡Bien, vamos a practicarla!



La palabra nerviosa era poco para describir como se encontraba la otra castaña del grupo mientras esperaba que alguien abriera la puerta. Literalmente, estaba muriendo por dentro y sus mejillas se tornaron de un color carmesí de sólo pensar en cierto pelirrojo que estaba en esa casa.
Todavía podía recordar como se estremeció cuando Kakashi le había asignado de compañero para el trabajo al Sabaku no; pero debía tranquilizarse de una buena vez. No podía estar toda la tarde totalmente roja frente al chico.
Siguió esperando. Esperó, esperó y esperó. Ya había insistido varias veces golpeando dicha puerta, pero no quería quedar como una molesta y desesperada. No obstante, los minutos seguían pasando y nadie parecía haber notado que ella estaba ahí.


—Demonios, maldito Gaara... — masculló irritada al tiempo que levantaba su puño para volver a golpear. En ese momento, antes de que pudiera lograr su objetivo, la puerta se abrió de golpe, dejando ver a un agitado pelirrojo.
—Lamento haber demorado tanto, Matsuri. — comentó el chico como si nada, pero ella ya había clavado la mirada en el suelo ni bien sintió como sus mejillas ardían. A él parecía no importarle en lo más mínimo estar solamente cubierto con una toalla atada por la cintura mientras algunas gotas de su aún mojado cabello caían sobre su, por qué no decirlo, muy bien formado cuerpo. — Oye, ¿estás bien? — la joven asintió sin levantar la mirada. — Pasa... — dijo apartándose para darle lugar.
—Gracias... — por fin se decidió a levantar la vista. Pero no contaba con tropezar con la alfombra que había en la entrada. Volvió a cerrar los ojos al sentir como su cuerpo se iba de cara al piso; cosa que nunca pasó porque se detuvo bruscamente.


Se quedó helada al sentir el brazo del portador de esos extraños ojos, rodeando su cintura con firmeza, impidiendo que cayera. No podía evitarlo, él le gustaba más de lo que creía; era sencillamente imposible para la razón pero...era así. A pesar de todo y de lo poco que lo conocía, su corazón latía desbocado al verlo o al simplemente escuchar su nombre.
Con un leve impulso por parte del joven, ya se encontraba nuevamente de pie; estaban muy cerca uno del otro, pero él parecía de lo más tranquilo. Era obvio, Gaara jamás se fijaría en alguien como ella.
Le dedicó una leve sonrisa mientras susurraba un “Gracias”. Sus profundos ojos negros se encontraron con los agua marina de él y, a pesar de que estaba más que nerviosa, esta vez no apartó la vista.

Los segundos parecían eternos; sin embargo, no podía dejar de mirarla. ¿Qué demonios era aquello que sentía? ¿Por qué de repente se había quedado prendido en esos ojos negros? Sacudió la cabeza al tiempo que se separaba de la castaña.


—Deberías tener más cuidado. — comentó volviendo a su tono serio de voz.
—Sí, lo siento. — susurró apenada. Por un momento creyó que él...
—No, está bien, siento haberte echo esperar tanto. Es que no llegué hace mucho y, como veras, me estaba bañando. Temari está arriba pero...nunca va a bajar a abrir. — explicó con fastidio.
—No te preocupes... — dijo sonriendo. Se distrajo paseando su mirada por el lugar, era una casa muy hermosa según su opinión.
—Matsuri. — la llamó. — Ven, vamos arriba. — comenzó acercándose a las escaleras. — Voy a cambiarme, tú ve a mi habitación. Dejé algunas canciones sobre mi cama, si quieras léelas y dime cual te gusta.


Hizo caso a la petición de su compañero y, allí se encontraba ahora, parada en la puerta de esa habitación. Era amplia y, como era obvio, poseía todo lo que una recamara requiere, se notaba que el chico tenía buen gusto; ese lugar le transmitía cierta tranquilidad y, no pudo evitar sonreír mientras caminaba de un lado al otro, leyendo las canciones que él había buscado.
Se frenó de golpe cuando lo vio ahí parado, una vez cambiado, observándola detenidamente. Enseguida sintió esa sensación que causaba el verlo a los ojos; apartó la mirada sonrojada.


—Co...conozco algunas. — comentó refiriéndose a las letras.
—¿Sabes cantar? — preguntó con cierta indiferencia el pelirrojo.
—Bueno...no, no lo sé. — mencionó apenada. — Canto inconscientemente a veces... — reconoció —...pero no sé si soy buena.
—Averigüémoslo entonces. — dijo dedicándole una casi imperceptible sonrisa. — Elige una... — la joven dio una rápida revisión a las hojas que tenía en sus manos.
—Ésta. — dijo entregándole una. — Es la que más me sé.
—¿Te me unes en el estribillo, de acuerdo? — ella sólo asintió.


Gaara se acomodó en el borde de su cama mientras desenfundaba su guitarra y, le hizo señas para que se sentara a su lado. Ajustó un poco algunas clavijas, tras rasguear un poco las cuerdas. Practicó un poco los acordes que iba a usar y, sin más, empezó a tocar.


It's only been a day
But it's like I can't go on
I just wanna say
I never meant to do you wrong
And I remember you told me baby
Something's gotta give
If I can't be the one to hold you baby
I don't think I could live


Él mantenía los ojos cerrados mientras comenzaba a cantar. No podía negar que, a pesar de ser quien era, se sentía algo intranquilo. Era la primera vez que hacía aquello en frente de alguien que no fuera uno de sus hermanos; ni siquiera sus dos mejores amigos lo habían escuchado nunca.
Ella lo miraba fascinada; podía notar con claridad que eso era algo que Gaara disfrutaba de hacer. Se lo veía ensimismado en su propio mundo, por lo que estaba aterrada ante el hecho de tener que comenzar a acompañarlo en unos pocos segundos. Pero si él podía, no había nada que se lo impidiera a ella; el pelirrojo le inspiraba más confianza de la que creía posible.

Now I'm so sick of being lonely
This is killing me so slowly
Don't pretend that you don't know me
That's the worst thing you could do
Now I'm singing such a sad song
These things never seem to last long
Something that I never planned, no
Help me baby, I'm so sick of being lonely


Al principio, escuchó la voz de la joven en un tono suave, casi inaudible; supo que estaba tan o más nerviosa que él. Abrió los ojos y, se encontró con que los de ella estaban cerrados con fuerza, lo que hacía que una expresión graciosa apareciera en su rostro. Sonrió para sí, su compañera era más interesante de lo que pensaba y también linda.

Your stuff's in my house
So many things I can't ignore
Your clothes still on the couch
Your photo's on my freezer door
And I remember you told me baby
Something's gotta give
If I can't be the one to hold you baby
I don't think I could live


Matsuri comenzó a cantar con más confianza a medida que avanzaban los segundos; ahora el pelirrojo sólo tocaba, al tiempo que ella se dedicaba a cantar las estrofas. Podía ser que su voz no fuera la mejor de todas, sin embargo, él sentía algo removerse en su interior al escucharla.

Now I'm so sick of being lonely
This is killing me so slowly
Don't pretend that you don't know me
That's the worst thing you could do
Now I'm singing such a sad song
These things never seem to last long
Something that I never planned, no
Help me baby, I'm so sick of being lonely


Había decidido de una vez volver a abrir los ojos; de todas formas, no podía ser tan malo. Y, para su sorpresa, no lo fue. Pudo sin problemas mantener su mirada clavada en la de él mientras terminaban la canción. Sus ojos, tan opuestos como ellos mismos, se mantenían fijos, observándose mutuamente Era una sensación muy extraña para ambos, pero ella sabía bien que era: estaba empezando a sentir algo más profundo por su pelirrojo compañero.
Él, por otro lado, no terminaba de comprender que era lo que le pasaba cada vez que su mirada se encontraba con la de ella. Cierta calidez inexplicable aparecía de repente en su pecho y, la necesidad de mantener sus ojos en aquellos orbes negros, era más fuerte que su orgullo por no tener un contacto más cercano con cualquiera de “los otros”.




~
Por si alguien quiere saberlo la canción se llama Lonely, de McFly.
Canción con letra traducida: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
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shirookami
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Abr 02 2012, 10:28

yuuuhooo!!! esa es la actitudd!!! Gaara y Matsuri se andan acercado gracias a la hermosisima musica!!!!!
esoo me agrada!!!! Espero que su relacion vaya más alla de unos simples compañeros de trabajo *o* *o*

Espero contii!! weeeee
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Mayo 28 2012, 07:18

¡Holaaaa! Disculpen la demora, he aquí la continuación...Espero les guste ^^
Soy la única que considera que hay que revivir está sección del foro; la noto media apagada desde hace tiempo ya y eso que leía unos Fics taaaan geniales!

Capítulo 10
Lunes

Ya era nuevamente lunes por la mañana; otra semana más para sobrevivir en el Instituto.

Tenten se encontraba quien sabe en qué mundo mientras sostenía su taza en el aire. Hacia varios minutos que se encontraba en esa posición, todavía la asombraban las palabras que su compañera de clase le había dedicado el día que se reunieron. Su madre la observaba divertida apoyada en el marco de la puerta. Estaba acostumbrada a una efusiva Tenten todas las mañanas, por lo que encontrarla tan pensativa era muy extraño.


—Hija, si sigues así tu desayuno va a terminar por enfriarse. — la mujer notó como ella daba un saltito, asustada por escuchar su voz.

—¡Mamá, vas a darme un infarto! — exageró mientras colocaba la mano en el pecho para sentir los latidos algo acelerados de su corazón.

—No seas tan dramática. Y termina de desayunar, ¿o quieres llegar tarde?

—Estoy en eso. — dijo casi engullendo una de las tostadas que tenía delante. — ¡Oye! ¡¿Qué haces levantada?! — gritó confundida.

—Me siento bien, Tenten. Tranquilízate. — comentó suavemente mientras acariciaba la cabeza de la castaña.

—El médico dijo que hicieras reposo... — continuó insistiendo. — Eres una mujer terca.

—Eres igualita a mí, así que mejor no digas nada. — la más joven sonrió, siendo consciente de que su madre tenía razón. — ¿Y...se puede saber en qué tanto estabas pensando? — Lo dudó un poco pero era su madre y, si había alguien en quien confiaba, esa era ella. Es decir, era lo único que tenía.

—¿Mamá? — la mujer, que ahora se encontraba sentada a la mesa frente a ella, levantó la vista. Ambos pares de ojos achocolatados se encontraron; unos curiosos y otros dudosos.

—Dime. — contestó tranquila.

—¿Qué opinas de...de...los Hyuga? — escupió al fin, la cara de su madre se transformó de la curiosidad a la sorpresa.

—¿De los Hyuga? ¿Esos son compañeros tuyos, verdad? ¿Y sus padres son...unos de los empresarios más famosos de la ciudad, cierto?

—Sí, pero...no es eso a lo que me refiero, ¿tú qué piensas de ellos?

—¡¿Vas a admitirme por fin que te gusta el jovencito de cabello castaño?! — gritó eufórica, al tiempo que el rostro de su hija se teñía de un color carmesí.

—¡¿Qué demonios estás diciendo?! — chilló molesta. — ¡¿Cómo podría fijarme en ese...ese...altanero y egocéntrico?! ¡De verdad que no te sientes bien, estás delirando! ¡Ve a acostarte! — siguió gritando mientras se ponía de pie y se colocaba la mochila, apresurada.

—¿Por qué te alteras tanto, Tenten?

—¡Porque piensas idioteces! ¡Jamás, escúchame bien, jamás podría fijarme en alguien como ese chico! ¡Lo odio y sería la última persona en el planeta con la cual estaría! — abrió la puerta de golpe. — ¡Me voy, te veo en la tarde!

—Tenten... — llamó suavemente su madre, a lo que ella se detuvo. — Recuerda que del odio al amor hay sólo un paso.

—¡Adiós mamá! — azotó la puerta tras de sí, antes de encaminarse a la escuela molesta por el estúpido comentario de su madre. Si claro, ella y Neji Hyuga, ¡ni que estuviera tan loca!



~


—¡Shikamaru, ya despierta! — una mujer de cabello oscuro, se encontraba algo irritada mientras sacudía de forma insistente el cuerpo de su dormilón hijo.

—Mujer... — lo oyó susurrar. — No seas problemática.

—¡Respeta a tu madre, jovencito! ¡Y levántate de una vez! ¡Vas a llegar tarde! — el joven suspiró mientras se ponía de pie.

—¿Contenta? — le inquirió molesto.

—Mucho mejor. El desayuno está terminado, te quiero abajo en dos minutos. No seas vago. — reprendió dándole un ligero golpe en el hombro con su puño antes de salir.

—Y quiero que la trate como a una madre normal. — comentó para sí. — Aún parece una adolescente.

—¡Te escuché! ¡Baja inmediatamente, Nara! — bufó, su madre tenía buen oído para lo que le convenía.


A penas se vio en el espejo antes de salir de su habitación; estar arreglado no era algo que le importara. Él sólo quería dormir, iba a ser otra agotadora semana...pero todavía tenía sus siestas en el Instituto; era poco, pero era algo.
Su ya mencionada madre lo esperaba sentada a la mesa. El joven moreno, tomó lugar frente a ella y se dispuso a desayunar bajo la mirada irritada de la mujer. Nunca iba a cambiar, las mañanas siempre eran igual en la familia Nara.

—¿Cómo está? — preguntó sin despegar la mirada de su taza.

—Estable. — respondió ella sin demasiados ánimos. — Va a ponerse bien, ya vas a ver Shika. — le sonrió con dulzura, no estaban pasando por un buen momento.

—¿Los medicamentos? — siguió con su cuestionario típico de los lunes.

—Para serte sincera... — comenzó con un suspiro. — Cada vez más caros...

—Bien, empezaré a tomar turnos extras. — sentenció sin más.

—No, ya es suficiente. — lo reprendió su madre. — Estás descuidando los estudios por esto y...

—Puedo hacer las dos cosas a la vez.

—¿No te resulta “problemático”? — espetó la mujer.

—¡Es mi padre! — odiaba cuando se ponía así, ¿no podía entenderlo o qué? — ¡No me importan las notas, mamá! ¡Si tengo que dejar el Instituto por un tiempo, lo haré!

—¡Shikamaru Nara, no me levantes la voz! — gritó con autoridad, pocas veces se ponía así. — ¡Y nada de dejar los estudios! Él nunca aceptaría eso... — continuó con más tranquilidad. — No vas a descuidarte, ¿me entiendes? No puedo dejarte hacerlo, hijo. — ambos suspiraron. — Vamos, tienes que irte o vas a llegar tarde.

—De acuerdo. — asintió poniéndose de pie. — Pero voy a tomar otros turnos, al menos dos veces por semana; quiero ayudar, lo entiendas o no.

—Lo sé, Shika. Sólo no descuides tus cosas. — el joven sólo la miró, haciéndole saber que no lo haría. — Y avísame como te va con tu presentación de hoy. - comentó guiñándole un ojo; otra vez volvía a ser la madre adolescente.

—Lo haré, lo haré. — bufó. — Ya me voy y, no me esperes. Volveré algo tarde...

—De acuerdo. — él comenzó a alejarse. — Hijo, vamos a estar bien.

—Sí, mamá, lo sé.

—¡Y nada de dormirse en clases! — fue lo último que escuchó gritar antes de cerrar la puerta.


Caminó con pereza arrastrando los pies. En lo único que podía pensar en ese momento era en la comodidad que podría llegar a tener al recostarse contra su banco en el salón o, tal vez, si pudiera sólo quedarse dormido bajo la sombra de algún árbol lejano en el patio...eso sería perfecto. Prefería ser castigado unas horas por tomarse una siesta en clase a que lo echaran por dormir durante el trabajo.
No es que le gustara hacerlo; ir a trabajar no era de sus actividades favoritas, pero en ese momento no tenía otra opción. Hacia unos meses que su padre estaba internado; los médicos aún intentaban saber con certeza que era lo que tenía pero seguían administrándole toda clase de medicamentos, esperando que alguno hiciera algún efecto. Medicamentos que él y su madre debían pagar.
Por eso le molestaba tanto que a veces lo etiquetaran de "vago", ¿acaso ellos sabían por lo que él estaba pasando? ¿Alguna vez habían puesto su cuerpo y alma trabajando para así contar las monedas y llegar a la cantidad justa? Ellos eran los vagos, no él. Ellos eran los que debían cambiar su molesta manera de ser y dejarlo dormir con tranquilidad en los momentos que podía. Ellos eran los problemáticos...


~


En la entrada del Instituto se encontraba la más bajita de ese escandaloso grupo. Ese día se sentía bien y, su sonrisa no se hizo esperar al despertarse.
Era lunes; hoy tenían que presentar la canción. Estaba demasiado emocionada, sobre todo porque se sentía más cómoda con su pelirrojo compañero. La invadían los nervios, sí, era verdad pero...como había notado hace dos días, él le daba confianza.
Para ella había sido más que un simple encuentro para ensayar por su tarea; ahora era totalmente consciente de lo que sentía por Gaara y, aunque le parecía descabellado y en un principio intentaba negarlo, simplemente ya no podía. Se había rendido frente a su corazón, aun sabiendo que era imposible algo entre ellos; sobre todo porque alguien como él nunca se fijaría en una chica como lo era ella. Sin embargo, no era algo que podía evitar. Le gustaba, Gaara le gustaba demasiado como para controlarlo.
Su rostro se sonrojó al verlo llegar en su motocicleta junto a su hermana, la cual no demoró en adentrarse en la escuela. Frunció un poco el ceño, Temari no le caía para nada bien. Pero en ese momento, poco le importaba la presencia de la rubia; estaba completamente perdida en él.
Decidió, a pesar de que su cerebro le gritaba que era una terrible idea, romper un poco los esquemas e ir a saludarlo. Así que se acercó al a él mientras este terminaba de estacionar su vehículo.

—Buenos días, Gaara. — saludó con una sonrisa la castaña. Él se volteó y la observó con el semblante serio.

—¡Oye, pelirrojo! — un joven de cabello de igual color que el de su profesor, hacia señas al de ojos agua marina. — ¡Tengo que hablar contigo! — él, sin siquiera prestar atención a la chica a su lado, caminó hasta llegar junto al otro.

—¿Qué quieres, Hidan?

—Vamos, ¿no te levantaste de humor? — bromeó el aludido; luego volteó a ver a Matsuri que se encontraba atónita unos pasos por detrás de ellos. — ¿Y ella quién es?

—No lo sé. — contestó sin más el pelirrojo mientras se alejaban.

—¡Yo sí sé! — se escuchó decir a un chico que acababa de unírseles.

—Sasori, ¿cómo es que conoces a todo el mundo?

—Hidan, Hidan, tengo contactos, amigo. — comentó orgulloso, antes de reír.

—Ya dime quien es y dejémonos de bromas.

—Se llama Matsuri, es amiga de Sakura. Por eso la conozco, hemos hablado un par de veces. — informó a los otros dos.

—Y dime... ¿tiene novio? — cuestionó el poseedor de unos extraños ojos color morado con una sonrisa pícara; Gaara se tensó al escuchar la pregunta. — Pues...su cara inocente de niña la hace ver muy linda.

—Creo que no. — respondió algo pensativo. — No que me haya enterado; puedo corroborar con Sakura si quieres...

—Nah, no es necesario. No es que me importe si tiene o no. — mencionó sonriendo.

—Hidan... — comenzó su amigo con tono de reproche.

—¡Oh, vamos! No seas aburrido, sólo le llevo dos años.

—Ella no es de ese tipo. — habló por primera vez el Sabaku no.

—¿Y tú qué sabes? Dijiste que no la conocías.

—Espera, ¿ella no va contigo a ese curso especial? — cuestionó el otro pelirrojo; a lo que el interrogado sólo asintió. — Entonces si la conoces.

—¡No importa si la conoce o no! — gritó Hidan. — Me he propuesto un interesante reto.

—Aquí vamos de nuevo... — susurró el joven del último año, al tiempo que Gaara intentaba disimular su cara de disgusto. Ni siquiera sabía por qué le importaba tanto.


Ella seguía en el mismo lugar, parecía estar clavada al suelo. Su cerebro había acertado esa vez: fue una pésima idea. ¿Cómo había podido ser tan tonta? ¿Tan cegada estaba por la atracción que tenía con él?
Matsuri no salía del asombro. La había ignorado completamente y no sólo eso...les dijo que no la conocía cuando era más que obvio que eran compañeros de clase desde hace tiempo... “Don't pretend that you don't know me, that's the worst thing you could do” (No pretendas que no me conoces, es lo peor que puedes hacer), la letra de la canción que se suponía y cantaban juntos ese mismo día, describía a la perfección ese momento...
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Mayo 28 2012, 13:36

Ahhhh Esas cosas son del Diablo pañu pañu pañu pañu pañu
POR QUE ERES ASII GAARA!!! redhot Ah! eso si fue crueldadd!!!
Espero que Gaara le pida perdon a Matsuri de rodillas!!! XDXDXDXD jaja bueno
no tanto así... aunque debería ¬ ¬

Como siempre: Genial el capp!!! Espero conti con más ansiasansiosasss XD genial
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Jun 17 2012, 13:52

Capítulo 11
¿Por qué me importa?

Tenten se sorprendió demás aquella mañana cuando al llegar al Instituto se encontró con la joven de ojos perlados en la puerta, la cual la recibió con una sincera sonrisa. Ella sólo se decidió a endurecer la expresión de su rostro y acercarse; después del "inocente" comentario que había hecho su madre aquella mañana, lo último que necesitaba en ese momento era cruzarse con un miembro de la familia Hyuga.



—Buenos días. — saludó con algo de timidez; recibiendo una mirada de confusión por parte de su compañera.

—Hinata. — la miró con seriedad, la verdad era que no estaba de humor. — ¿Qué haces aquí? — preguntó con ese tono tan irritante de voz.

—Yo...es que... — comenzó a titubear; el nerviosismo podía con ella.

—Déjame dejar algo en claro. — dijo interrumpiéndola. — Que hayamos tenido que hacer un trabajo juntas y reunirnos, no significa que ahora seamos amigas. — atacó mirándola con enfado.

—Es que... — la joven bajó la mirada con tristeza, pero a los pocos segundos volvió a clavar sus ojos en los de la otra chica. — Nadie dijo que te estaba esperando para acompañarte. — le soltó con brusquedad y ese tono de altanería que bien sabían usar los Hyuga. — Sólo quería comentarte algo sobre la canción...Ya no importa. — mencionó mientras se alejaba. Lo que la castaña no pudo notar fue como la expresión del rostro de la joven se llenaba de pena.



Hinata’s point of view
Eso había sido...tonto. No entiendo cómo me había dejado llevar de aquella forma. Seguía siendo una ilusa; nunca supe como entablar una relación amistosa con alguien porque desde que estoy en esta escuela, no he tenido ni un amigo. Pero por lo que sabía se podía empezar con una simple charla y luego las cosas se iban dando...
Lo primero había salido bien...Tenten me pareció una chica amable y alegre, me sentía cómoda a su lado y podía mostrarme tal cual soy. Sin embargo, a ella no le había resultado así; eso era obvio...nadie querría tener una amistad con alguien como yo.
¿Por qué había tomado aquella decisión? ¿Por qué simplemente no ingresé al salón como cualquier otro día? No, tenías que quedar en ridículo Hinata. Eres una tonta... ¿Por qué ahora me importaba aquello? Sabía la respuesta, eso lo tenía más que aceptado.
Estaba cansada de sentirme sola...



Las primeras horas habían ocurrido sin mucho que decir; se escucharon algunas discusiones aisladas en el salón pero nada más allá de eso, lo que sorprendía bastante no sólo a los profesores sino también a los mismísimos alumnos; a quienes, a pesar de no intentar pensar en ello, no se les podía escapar el hecho de que su rivalidad, enfado o simple gusto de molestarse unos a otros, había disminuido bastante en un escaso período de tiempo.
Algunos se sentían algo aliviados, no lo negaban. Pero si había un sentimiento que compartían todos, ese era el de estar algo asustados ante la situación. ¿Por qué miedo? Simplemente, porque sus vidas en el Instituto siempre habían sido iguales. Sin cambios ni interrupciones; cada uno por su cuenta y con los suyos. Ser parte de otra realidad podía asustar a cualquiera; el cambio aterra, más si se da de modo brusco.
Sin embargo, puede que las cosas demoraran más de lo pensado, no por un capricho del destino ni nada de eso, sino por ellos mismos, por su miedo a dejar las apariencias y comenzar a tomar en cuenta las cosas que para ellos ahora resultaban tontas, pero que un futuro serían importantes...


—¿Y bien? ¿Quiénes quieren empezar? — preguntó el profesor. Ya estaban en la clase del hombre de cabello color plata.

—Kakashi-sensei. — escuchó que la joven de pelo rosa lo llamaba. — ¿Hoy no tenemos clase de Matemáticas?

—Oh, cierto...Con respecto a eso he decidido hacer un cambio en los horarios. — comenzó a explicar. — Así que tomen nota; lunes y viernes tendremos clase de música y los miércoles, matemáticas agregando una hora extra. — sonrió divertido ante las expresiones que se habían formado en los rostros de sus estudiantes. — Vamos, no va a ser tan malo... ¿Quiénes comienzan con su presentación? — volvió a preguntar. — ¿Los últimos serán los primeros? — cuestionó paseando su mirada entre el pelirrojo y la castaña.

—Ya que. — comentó el joven mientras se ponía de pie y tomaba su guitarra, la cual obviamente había traído.

—¿Matsuri? — la aludida levantó la vista, tenía el semblante algo triste.

—No voy a hacerlo. — sentenció ante la mirada de sorpresa de su compañero.

—¿Qué? ¿Por qué? — preguntó su profesor. — ¿Acaso no ensayaron?

—Si lo hicimos. — contestó el chico.

—¿Entonces, qué es? — inquirió el de ojos oscuros mirando a su alumna.

—No quiero hacerlo y, no va a obligarme. — ahora su expresión era de enfado.

—Pues, si es así...

—Lo haré solo. — lo interrumpió el Sabaku no.

—Lo siento, Gaara. Pero la tarea era grupal; si Matsuri no lo hace, tú tampoco. — suspiró con cierta resignación. — Hagamos algo...es obvio que no todos van a poder presentarse hoy, así que dejaremos lo suyo para el viernes, ¿les parece? — ninguno de los dos contestó; la castaña volvió a bajar la mirada y el otro regresó a su asiento enfadado.

—¡Nosotros empezamos, Kakashi-sensei! — chilló el rubio con entusiasmo.

—De acuerdo, Naruto. — afirmó éste.

—Pero...tenemos que pedirle algo. — informó la integrante femenina del grupo. — Necesitamos usar el salón de música para que Naruto pueda tocar la batería.

—Claro, claro... — asintió. — Tendremos que ir entonces. Chicos, traigan lo que consideren necesario; haremos todas las presentaciones allí...



One by one
Dreams are gone
Do I have to stay?
Hate the sound of one more pound
As it rolls away
Why did I need your proof
When I knew the truth?


La primera interpretación había empezado. Todos se disponían de un lado del mencionado salón sentados en algunas hileras de sillas, mientras el trío había iniciado con su canción. Shikamaru comenzó tocando la guitarra de un modo fantástico y cantando, sorprendió a sus compañeros, ¿cómo era que ese vago podía hacer aquello? Para él era de lo más natural; no se había esforzado demasiado en aprender. Simplemente, se lo había tomado como un reto a resolver; descubrir y descifrar la manera para combinar todos aquellos acordes y rasguidos en algo que tuviera sentido y que fuera grato de escuchar.

And I don't know why
I just let slip by
Me all the time
I just wish you had tried


Naruto se le unió energético desde su lugar en la batería. Tocaba con los ojos cerrados, disfrutando el sonido muy bien combinado entre los dos instrumentos. Para el rubio, tantos ensayos habían valido la pena; ahí se podía descargar y divertirse al mismo tiempo.
Aún le costaba comprender como hacia aquello; él nunca había tomado clases de nada referido a la música, sin contar lo del Instituto; por lo que no podía salir del asombro ante aquella habilidad innata que poseía. Él sencillamente tocaba como le parecía; sus dos compañeros de "equipo" estaban sorprendidos de como sin saber leer una mísera partitura (aunque intentaron explicárselo de las mil y una formas sin que pudiese hacerlo), el joven rubio lograba acertar a las notas correctas y en el tiempo adecuado.

I don't want to know your game
Let alone her name
No matter what you say to me
We are not the same
Why do you make me cry
And try to justify?
Don't right your wrong with my mistakes
'Cause my head's held high


La joven de ojos jade cantaba con cierta timidez, aunque su cabeza estaba en cualquier parte menos allí. Se había sentido extraña desde la tarde en que vinieron a practicar y, junto con el hiperactivo de Naruto, fueron testigos de cierta escena que la había dejado algo... ¿confundida?
No sabía que le pasaba, ¿por qué de repente le importaba lo que ocurriera entre el idiota del Uchiha y la rubia de su ex mejor amiga? Tenía novio y, no podía negar que Sasori era increíblemente bueno con ella; la aceptaba sin cuestionarle nada y tenían una relación muy linda.

And I don't know why
I just let slip by
Me all the time
I just wish you had tried
And I don't know why
I just let slip by
Me all the time
I just wish you had tried


Entonces, ¿qué hacía pensando en él? ¿Por qué ahora el azabache de su compañero había decidido volver a meterse en su cabeza? Había decidido borrarlo de su memoria hacía ya bastante tiempo y, ahora se le daba por regresar. ¿Sólo por ver un endemoniado beso entre ellos dos? ¿En qué estaba pensando? A ella no le importaba en lo más mínimo que hacía o no con su vida Sasuke... ¿o sí?

Dreams we have as kids all fade away
Now it's not the same

And I don't know why
I just let slip by
Me all the time
I just wish you had tried



—¡Muy buen trabajo, chicos! — los felicitó su profesor cuando finalizaron. — Se ve que han ensayado bastante.

—Así fue. — contestó feliz el rubio. Aunque el hombre no pudo evitar notar como Naruto y otros tres de sus alumnos se tensaron un poco al escucharlo hablar. Un recuerdo fugaz había pasado por sus mentes.

—¿Quién sigue? — recorrió con la mirada el lugar mientras los tres tomaban asiento. — ¿Lee, Neji? — ellos intercambiaron una mirada de resentimiento para después volver a voltearse.

—No vamos a presentarnos. — sentenció el de ojos perla.

—¿Son conscientes de que esto afecta en su calificación, verdad?

—Así es. — respondió el otro. — Pero es imposible trabajar con alguien como él. Se negó y no voy a rogarle.

—Si ustedes dicen... — comentó tras un suspiro. — ¿Señorita Hyuga? — ella sólo se levantó de su asiento y tomó lugar en el piano; no iba a hablarle a la castaña pero tampoco iba a no presentar la canción después de tanto practicar.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Sáb Jun 23 2012, 11:12

Vaya,vaya, estos muchos si que son muy orgullos... pobre Hinata.. no se merecía aquella reacción por parte de Tenten u.u.
Pero me gustó lo actitud que puso Matsuri al no querer cantar la cancionn con Gaara!! que sufraa un poquito el prelirrojoo XDD

salee espero contii!! genial genial



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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Jul 29 2012, 04:04

Buenas, buenas. ¡Tanto tiempo sin pasarme por acá! Les traje la continuación; espero les guste ^^
La canción que aparece en este capítulo se llama Believe in me de Demi Lovato. Acá se las dejo: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Capítulo 12
Becado

¿Y ahora por qué de repente se sentía algo mal sobre lo ocurrido con su compañera? No era su culpa que Hinata hubiera confundido las cosas; ella nunca dio a entender que fueran amigas, ¿o sí? Sin mencionar que su madre y sus terribles ideas la tenían alterada; su risa histérica aparecía sin pedir permiso dentro de su mente al recordar las palabras de su progenitora. ¡Claro, ella y el egocéntrico de Neji Hyuga! ¡Peor pareja no podía haber pensado esa mujer!
Todavía sonriendo con ironía ante la idea, acomodó una silla cerca del piano tras tomar una guitarra del salón y, escuchó como las primeras teclas de aquel instrumento que tocaba la otra joven comenzaron a sonar...

I'm loosing myself
Trying to compete
With everyone else
Instead of just being me
I don't know where to turn
I've been stuck in this routine
I need to change my ways
Instead of always being weak


La castaña era quien iniciaba cantando y estaba algo nerviosa, por lo que en un principio su voz resultó algo dudosa y con uno que otro temblor. No era de su agrado cantar enfrente de tantas personas, era una de esas cosas para las cuales si poseía timidez. Pero debía dar su mejor esfuerzo, ella simplemente era así; amaba competir, no importara sobre qué o contra quién, sin mencionar que aquello era algo que le gustaba.

I don't want to be afraid
I wanna wake up feeling
Beautiful today
And know that I'm ok
Cause everyone's perfect
In unusual ways
So see
I just wanna believe in me


El estribillo se le hizo un poco más fácil, sobre todo porque escuchaba la suave voz de Hinata a la par de la suya. Eso le daba confianza, algo que odiaba admitir pero que era cierto...tal vez sí se pasó un poco esa mañana cuando la trató de aquella forma. Estaba enojada por las ideas de su madre y por todo lo que estaba viviendo en esos días pero Hinata, ella sólo intentaba ser amable... ¡Demonios, ¿qué le estaba pasando?!

The mirror can lie
Doesn't show you what's inside
And it can tell you you're full of life
It's amazing what you can hide
Just by putting on a smile


Había puesto todo de sí cuando escribió esa canción hacia algunas semanas. Era su forma de sacar los sentimientos afuera, ya que no tenía nadie que la escuchara. Su padre siempre había sido muy estricto con ella y, no era del tipo de personas que se sentaba con paciencia a oír lo que su hija adolescente tenía ganas de contarle y, su hermana...bueno, eso era caso aparte; Hanabi y ella se llevaban bien de acuerdo al día y al estado de humor de la menor. Sin mencionar que la personalidad tímida y retraída de la joven, no ayudaba mucho tampoco. Sin embargo, ambas eran totalmente conscientes de que la otra estaba ahí, para apoyarse una en la otra en cualquier situación.
Pero, en ese momento, se sentía así, tal cual la canción describía. Quería cambiar, quería dejar de tener miedo y de ser débil. Necesitaba creer en sí misma.

I don't wanna be afraid
I wanna wake up feeling
Beautiful today
And know that I'm ok
Cause everyone's perfect
In unusual ways
So see
I just wanna believe in me


Sus compañeros las observaban atónitos cuando terminaron la presentación y, el nerviosismo de apoderó de ambas, ¿tan mal había salido?
Ni siquiera su profesor podía salir del trance en el que se encontraba es esos momentos y, Tenten estaba perdiendo la paciencia con facilidad. Odiaba que la hicieran esperar, odiaba que las personas no dijeran nada y se quedaran en silencio por tanto tiempo, odiaba que...


—¡Genial! — la voz de uno de sus compañeros la hizo salir del hilo de sus pensamientos. Naruto, eufórico como siempre, estaba dando saltitos mientras las aplaudía. — ¡Estuvieron increíble!

—Wow, eso fue... — Kakashi volvía a la realidad de a poco. — Estupendo. Tenten, tienes una hermosa voz y, Hinata, tu manera de tocar el piano es exquisita. — la última aludida bajó la mirada avergonzada ante aquel comentario.

—No fue para tanto... — comentó la castaña mientras volvía a su asiento.

—¿De quién es la canción? Nunca la había escuchado... — eso sí que era raro, ¿Haruno le estaba hablando?

—Hinata la escribió. — mencionó sin más, a lo que casi todos voltearon a ver a su otra compañera que moría de la timidez al sentir tantas miradas puestas sobre ella.

—¿De verdad? ¿Tú la escribiste, Hinata? — la voz de su profesor logró calmarla un poco; su alumna sólo asintió. — Vaya...eres muy buena.

—¿Podemos dejar los halagos para otro momento y continuar? — se escuchó preguntar a cierta chica.

—Una vez que no eres el centro de atención y ya te irritas, ¿verdad, Ino? — el joven castaño y de ojos oscuros nunca iba a dejar pasar oportunidades como aquellas para molestar a la rubia.

—Inuzuka, ¿quieres ser el causante de no hacer la presentación? Compórtate. — lo reprendió Kakashi. — Bien, continuemos...



Sólo hicieron una interpretación más ese día, para la próxima clase sólo restaban Matsuri y Gaara, Lee y Neji (aunque se negaban rotundamente a hacerlo) y, para desagrado de la joven de ojos claros, ella y Sasuke también debían esperar.

Se frustraron un poco al escuchar a su profesor anunciar el examen de Matemáticas para la semana siguiente y, ni bien tocó el timbre que anunciaba el receso, salieron disparados como balas hacia el patio.


~


Matsuri vagaba por los pasillos del Instituto; su extravagante amiga había decidido dedicarle un poco más de su tiempo a su pelirrojo novio, por lo que ahora se
encontraba sola. No tenía más amigas que Sakura.
Su amistad era algo... ¿rara? Bueno, no sabía cómo expresarlo con una palabra. Pero una vez que la de cabello rosa hubo terminado su relación amistosa con la Yamanaka, empezaron a conocerse mejor y...resultó que se llevaban de maravilla y, aunque a veces el fuerte carácter de su amiga era insoportable, ella jamás iba a dejarla por nada ni por nadie; era lo único que tenía allí y no iba a perderlo.
Seguía paseando en la hilera de pensamientos, que se iban metiendo en su cabeza unos tras otros, cuando sintió que la jalaron del brazo adentrándola en una de las aulas de la planta baja.
La puerta se cerró estrepitosamente al recibir de lleno el peso de su cuerpo, acorralado entre ésta y...fue en ese momento en el que lo notó, quien la había arrastrado hasta allí la miraba con una expresión de enfado. Sus ojos claros siempre, o casi siempre, relajados, la observaban con enojo.


—¿Quieres explicarme qué demonios fue eso? — le espetó mientras colocaba sus manos sobre la puerta, dejándola encerrada entre sus brazos. — ¡Matsuri, te estoy hablando! — era la primera vez que lo veía reaccionar de aquella forma; sin embargo, ella también sabía jugar sus cartas.

—¿Disculpa? — preguntó intentando sonar lo más tranquila posible. — ¿A qué te refieres? — su voz se escuchaba tan inocente, que el joven sólo contenía las ganas de gritarle de nuevo.

—Sabes a qué me refiero, no te hagas la tonta. — su enojo iba en aumento y ella iba a lograr empeorarlo; sí, a veces era algo tímida, pero...podía dejar ese defecto a un lado si era necesario.

—Lo lamento...Pero no entiendo por qué me tratas así, de todas formas, tú no me conoces. — sentenció mirándolo fijamente a los ojos.


La expresión en el rostro del pelirrojo se transformó en un segundo; de la ira pasó a la confusión. No podía despegar la vista de aquel par de ojos oscuros; ella estaba jugando con él y, al mismo tiempo, sabía que le estaba dando a entender que se había ofendido esa mañana. No la culpaba, se había comportado como un idiota y, ni siquiera él sabía porque había tenido aquella actitud. Lo único que sabía era que lo confundía, Matsuri lograba sacar actitudes o pensamientos en él que no tenía idea de como explicar ni de cómo reaccionar.

—¿Puedo irme ya? — preguntó sin más la joven, por lo que él volvió a la realidad.

—Te comportas como una niña. — comentó, con su típico y desinteresado tono de voz, sin moverse ni un centímetro.

—¿Yo? ¿Yo me comporto como una niña? Él único que se comporta como tal aquí eres tú, Gaara. — le dio un leve empujón con ambas manos para sacárselo de encima. Sí, definitivamente se sorprendía de sí misma; aún no había entrado en un colapso nervioso por estar enredad en aquella situación con el pelirrojo. Tomó el picaporte dispuesta a abrir la puerta...

—Espera. — la mano de su compañero se posó sobre la suya, haciendo que ella se paralice de inmediato; el calor se apoderó de sus mejillas al bajar la mirada, encontrándose con esa imagen. — ¿Vamos a presentarnos el viernes, verdad? — ahora su tono era más calmado y, sonaba algo preocupado.

—¿Vas a conocerme para el viernes? — cuestionó todavía con un cierto reproche en su voz, a lo cual él sonrió. Le divertía la forma en la que se comportaba aquella castaña. Sí, podía ser que Hidan tuviese razón, su inocencia de niña la hacía ver linda.

—Necesito que así sea... – ella lo miró entre la confusión y la sorpresa, y por qué no decirlo, cierta ilusión. El joven notó lo que acababa de decir y se tensó un poco — Es...que...es por la nota de la presentación...— ¿Gaara estaba nervioso? Eso era completamente nuevo. — No puedo permitirme desaprobar. — reconoció con pesadez.

—¿No puedes? ¿Por qué? — si había algo que caracterizaba a Matsuri era su curiosidad por todo; así que las preguntas salieron de su boca sin previo aviso. — Lo siento...no debería importarme.

—Estoy becado aquí. — escupió la oración sin pensar. — Temari ya perdió su beca por repetir el año, no puedo darme el mismo gusto... — eso era más dirigido a él mismo que hacia la chica a su lado.

—¿Becado? — eso sí que era aún más raro, ¿qué hacía un chico del nivel social de él con una beca?

—¿Qué? — dijo como si acababa de caer en cuenta de lo que reconoció segundos atrás. — Soy un idiota... — comentó para sí, ¿qué demonios le pasaba? ¿Por qué mencionó aquello a Matsuri? ¿Por qué sentía esa necesidad de contarle cosas?

—No te preocupes, no se lo diré a nadie. — la castaña le dedicó una sonrisa. — Y sí, vamos a presentarnos el viernes, así que más te vale que te comportes durante la semana... — comentó divertida antes de salir del aula.



Se quedó unos minutos más en aquel salón, tiempo durante el cual dio repetidos suspiros. ¿Qué le estaba pasando? Nunca le había dicho a nadie sobre eso, ni siquiera sus dos mejores amigos lo sabían y, ahora como si no hubiera tenido una mejor idea, se lo contó a aquella castaña. Una parte de él estaba un poco preocupada, ¿podía confiar en ella o en menos de un día todo el Instituto sería consciente de ese pequeño detalle que gobernaba su vida? De todas formas, no le quedaba otra opción, tendría que esperar que su compañera mantuviera el secreto...
Del otro lado de la puerta, el corazón de Matsuri retumbaba con fuerza y sin intenciones de querer detenerse. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que ponerse tan nerviosa con él? Lo había disimulado bastante, eso era cierto pero...ahora no podía dejar de ruborizarse cada vez que recordaba lo cerca que habían estado y la actitud que ella había logrado tener para con él. No obstante había algo que no le cerraba... ¿Una beca? ¿Gaara?


—Es extraño... — se dijo para sí. — Se supone que sólo se les otorgan becas a los alumnos con complicados problemas económicos o cosas así...
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Jul 31 2012, 14:45

estos ultimos dias me la pase leyendo esta historia y es como de costumbre increible. Me encanta la trama y como todos son enemigos pero no, ademas de como se refleja los problemas de clases en la sociedad.

me gusta muchisimo te superaste a vos misma en algo completamte diferente a lo que soles escribir

siempre me dijiste que era bueno pero vos sos mucho mejor, esta historia tambien la sigo :D
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Ago 09 2012, 16:16

Que geniall capitulo!!! ya se ve algo alli entre Gaara y Matsurii *o* Bastante bueno el cap nwn
La historia va de maravilla. Espero conti weeeee weeeee
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Ago 19 2012, 03:55

Capítulo 13
Nuevos amigos

Segundo día de la semana y ya se le hacía tedioso levantarse para ir a clases. Suspiró mientras se terminaba de colocar el uniforme. Ese año no estaba siendo demasiado bueno y, tenía solamente una cosa clara: ese profesor nuevo no le caía para nada bien.
¿No podía simplemente dar las clases como todos los demás adultos? No, él tenía que entrometerse en sus vidas y tener la osadía de querer cambiarlas. Después de años de llevarse de esa manera, ¿creía que era posible que ellos cambiaran?
Ninguno le había pedido que hiciera aquello, estaban bien así. Seguramente todos coincidían con su pensamiento, ¿verdad? De todos modos, no le decían el Genio Hyuga por nada...

—Buenos días, hijo. — saludó con una sonrisa su padre una vez que él se sentó a la mesa, dedicándole a penas un asentimiento de cabeza. — ¿Qué tal dormiste?

—Bien. — su padre era tan irritante por las mañanas y, él se limitaba a contestar con una o dos palabras.

—Me alegra saberlo. — otra vez esa sonrisa insoportable en su rostro, ¿no podía dejar de hacer ese gesto? — ¿Cómo van las cosas en el Instituto?

—Normales.

—Bueno, debo ir al trabajo. — comentó tras un suspiro, todavía con la esperanza de que su hijo cambiara un poco aquella forma fría de ser. — Te veré esta noche. — dijo al ponerse de pie. — Y recuerda saludar a la dulce Hinata de mi parte.

—Lo haré. — respondió sin más mientras lo observaba salir.


No. Tal como lo están pensando, no iba a mandarle saludos a la “dulce Hinata”. Su padre siempre decía aquello antes de ir al trabajo pero el joven castaño nunca hacía caso a aquella petición.
Se preguntaba como su padre podía ser tan ingenuo; ¿enviarle saludos a la hija del hombre que arruinó su vida? Por supuesto que no. ¿Acaso no iba a aceptar de una buena vez que su hermano le había arrebatado todo? Él era el legítimo heredero de la empresa Hyuga y, como si tuviera todo el derecho del mundo, Hiashi se lo había quitado. Y no sólo eso, tuvo el descaro de “brindarle” empleo allí.
Definitivamente, no entendía como su padre podía andar tan tranquilo y sonriente por la vida sabiendo aquello. Sin embargo, todo cambiaría cuando él creciera. Iba a seguir una buena carrera en la Universidad y se haría cargo de la empresa familiar; sabía que Hinata no iba a poder con aquello, ella era muy sumisa y débil.


—Es muy temprano para que ya tengas esa expresión en tu rostro. — al estar tan sumido en sus pensamientos, ni siquiera notó que ya había llegado a la escuela. Su cuerpo se movía solo.

—No fastidies, Itachi. — ahí, parado frente a él, se encontraba el hermano mayor de uno de sus dos amigos.

—¿Mi hermanito ya te contagió su humor de perros? — sonrió de lado, lo que lo hacía ver igual al otro azabache. — Oh, es verdad, tú también naciste amargado. — comentó divertido.

—Ya Itachi, deja de molestar al genio. — mencionó otro joven de cabello rubio.

—¿No tienen algo mejor que hacer?

—Neji, Neji, siempre con ese tono de voz, así no vas a captar la atención de las chicas... — una tercera persona se sumó al grupito que se encontraba frente al imponente automóvil negro del Hyuga. — Pequeño chiche el tuyo... — dijo refiriéndose al vehículo. — Avísale al resto de tu pandilla que el jueves por la noche hay una excelente fiesta, en mi casa. — sus ojos morados se iluminaron al hablar.

—De acuerdo, Hidan. — murmuró el castaño antes de alejarse.


Ella ya se encontraba en el salón, había llegado más temprano de lo normal y, tenía que admitir
que aún pensaba que la joven Hyuga se encontraría en la entrada esperándola. Pero, ¿a quién iba a engañar? Era obvio que ya la había tratado de mala manera y, ahora que era consciente de la forma de ser de Hinata, sabía que debía de estar dolida. Sin embargo, una parte de ella quería volver a tener un leve contacto con esa chica.
Tenten no poseía amigas en su curso ni en ningún otro, ni tampoco amigos. Su madre siempre la alentaba a ser un poco más amable con las personas y a abrirse de manera genuina, mostrándose como era. Pero ella se había negado una y otra vez.

“Hija, sería bueno que hagas algunos amigos. El Instituto no durará para siempre y debes llevarte lo mejor de allí...y, por cómo vas, sólo conseguirás irte con lo peor. Cambia de actitud; tal vez te sorprenda lo que puedas encontrar...”
Anoche habían tenido una de esas charlas, a las que el
la consideraba molestas y sin sentido, pero que después se metían en su cabeza constantemente. Ese era el momento en el que se encontraba ahora, mientras observaba al único chico que se hallaba en el salón. Naruto; sí, era toda una sorpresa que él se encontrara tan temprano en la escuela.
Aun así, cuando menos lo notó, ya se encontraba parada frente al banco del rubio, quien levantó la cabeza al sentir una presencia cerca de él.


—¿Tenten? — exclamó algo extrañado, ellos no se hablaban.

—Naruto... — susurró su nombre para luego voltearse; sin embargo, apenas dio dos pasos, y
volvió a colocarse frente a él. — Quería agradecerte por lo de los otros días... — la mirada de confusión en el rostro del chico, le hizo notar que no estaba entendiendo nada. — Cuando me llevaste a la enfermería...

—Ah, por eso...no te hagas problemas. — se revolvió un poco el cabello para luego sonreírle.

—Y por cierto...eres muy bueno con la batería. — Naruto la miró algo atónito, pero no se alarmó en lo absoluto.

—Tú tienes una excelente voz, Tenten. — reconoció, a lo que ella sonrió.


Lo que ella no pudo notar, fue que para ese momento, cierta azabache ya había ingresado en el salón y se encontraba mirando la escena con semblante triste.
Eso lo explicaba todo; era tan obvio que se sentía tonta por no haberlo notado. ¿Qué por qué la castaña no la trataba de manera amable y si lo hacía con el rubio? Eso era más claro que el agua. Nadie, absolutamente nadie quería ser amigo de Hinata Hyuga, hija del famoso empresario. Ella debería de ser una altanera que jamás querría tener amigos de otra clase social. Pero eso no era cierto, en lo absoluto...aunque ahora sabía que aquello no podía ser. Simplemente estaba destinada a pasar el resto de su tiempo sola.
Los otros dos habían iniciado una animada conversación y, la de ojos color perla los observaba de tanto en tanto. La castaña reía con las ocurrencias del Uzumaki, mientras se preguntaba cómo era que no había intentado hablar con él antes...de verdad que era un chico muy simpático.
Fue en ese instante en el que “ese” hecho ocurrió. Hinata levantó la mirada una vez más para ver a ese par que reía y...la vio, la reluciente y sincera sonrisa de Naruto.
Se quedó ahí, prendida en aquel gesto del rubio. Y, a los pocos segundos, sus mejillas se tornaron de color carmesí por lo que volvió a bajar la vista y comenzó a jugar con sus dedos; un hábito común en ella cuando se encontraba nerviosa.
No entendía por qué, pero su corazón comenzó a latir con fuerza y una sonrisa se formó en su rostro. Jamás iba a poder quitar esa imagen de su cabeza...la resplandeciente sonrisa acompañada por ese par de ojos color azul cielo.



—Así que fiesta en casa de Hidan... — mencionó el pelirrojo del grupo.

—Como ya les dije, me lo comentó esta mañana. — volvió a explicar Hyuga. Se encontraban en el primer receso conversando en una de las galerías. — ¿Qué dicen? ¿Vamos a ir?

—Tenemos que ir.

—Tampoco es una obligación para que lo digas así, Sasuke. — comentó el castaño.

—Claro que es una obligación. Nos están empezando a tomar en serio... — una sonrisa de arrogancia se surcó en sus labios. — Definitivamente vamos a ir.

—¿Tienes en cuenta de que Itachi va a estar también, verdad? — cuestionó Gaara mientras observaba como cierta castaña le sonreía a su amiga, las dos se encontraban al otro lado del patio.

—No me importa que mi hermano esté. Es una fiesta...no tengo por qué estar pendiente de él...

—¿Y qué tanto miras Gaara? — escuchó que le preguntaba el de ojos perla; el aludido volvió en sí y negó con la cabeza.

—No es nada... ¿hacemos presencia entonces esa noche? — los tres se miraron y asintieron.


Una fiesta podía resultar algo no demasiado importante para muchos, pero para ellos tres era diferente.
En segundo año, Sasuke comenzó a relacionarse con el castaño. Se conocieron en una de las ya tantas reuniones entre empresarios y empleados que tenían sus padres; Fugaku Uchiha asistía como presidente de su empresa y Hizashi Hyuga como acompañante y mano derecha de Hiashi. Allí fue donde comenzaron a hablarse para luego formar ese pequeño grupo en el cual, posteriormente, incluyeron a Gaara.
Los tres eran conocidos por sus lujosas mansiones que se encontraban en los más prestigiosos barrios de la ciudad. Codiciados por la mayoría de las chicas del lugar, eran unos de los más populares del Instituto. Sin embargo, estaban algo cansados de encontrarse a la sombra del grupo del último año. Itachi, Hidan, Deidara, Sasori, Pain y su tan envidiada novia, Konan, la única chica del grupo. Los seis eran la “realeza” del lugar y, ser el hermano menor de uno de ellos no era nada agradable; al menos eso pensaba el Uchiha más joven.
Pero que ahora quisieran invitarlos a una de sus tan famosas fiestas era estupendo. Iban a pasar a ser mucho más interesantes después de ese día y, eso era algo que el azabache del grupo buscaba; cosa que por otra parte, no le importaba demasiado a Gaara.

Él era totalmente consciente de que su modo de vida era muy diferente al de sus dos amigos; tenía que sobrevivir en el mundo con sus dos hermanos y era algo que costaba. Popularidad no era una cosa que él buscara, sólo había llegado al relacionarse con ese dúo tan llamativo. Lo traía sin cuidado la cantidad de chicas que lo seguían de acá para allá, sin querer sonar presumido.
Sasuke y Neji simplemente le caían bien y lo entendían, por eso podía decir que esos dos eran considerados sus únicos amigos. Pero...al pensar en amistades, otra personita se hizo presente en sus pensamientos. Sí, la pequeña castaña de Matsuri.
Esa chica sí que tenía confianza para tratarlo de aquella manera sin siquiera conocerlo y, era lgo que sorprendentemente lograba atraer al pelirrojo.



—¿De verdad hizo eso? — cuestionó entre risas la joven.

—Así fue, no te estoy mintiendo. — contestó el castaño.

—¡Ya basta de contar anécdotas de mí! — chilló Naruto. — Kiba, ¿por qué no le dices de esa vez que tú...? — pero no pudo continuar debido a que su amigo le había tapado la boca con ambas manos.

—¡Cállate, idiota!

—Ustedes dos son unos tontos. — ambos chicos dejaron su pequeño forcejeo para mirar a
Tenten, quien les sonreía.

—¡No lo somos! — gritaron al mismo tiempo.

—¿Y cómo fue que ahora se hablan? — preguntó intrigado el Inuzuka, desviando totalmente el tema de conversación.

—Simplemente pasó, ya deja de ser tan irritante con esto. — comenzó el rubio. — Además Tenten no es mala y se ríe de mis chistes...

—Sí, no entiendo por qué lo hace...

—¡Y sabe pelear y hacer bromas excelentes! ¡Eso es algo bueno! — continuó gritando con euforia.

—Basta de intentar armar pleitos, idiota. Kakashi no nos va a dejar hacer la presentación. — mencionó su amigo, dándole un ligero golpe en la cabeza.

—Entonces Kiba... — habló la chica que se encontraba con ellos. — ¿Qué dices?

—Ya que. — dijo haciendo un gesto como de restándole importancia al asunto. — Siempre es bueno hacer nuevos amigos.

¿Nuevos amigos? La pregunta se formuló al mismo tiempo en las mentes de los tres. Naruto mostró su típica sonrisa llena de vida, los labios de Kiba se surcaron hacia arriba con simpatía y, en la joven Tenten, la sonrisa no se notó tanto pero sus ojos achocolatados brillaron con intensidad.
“Después de todo, las madres tienen razón”, pensaba ella mientras escuchaba la nueva historia de los dos chicos que ahora se hacían llamar sus amigos.

Esto podía llevar a algo bueno. Algunos de los integrantes de ese extraño salón estaban algo cansados de sus vidas algo monótonas y de las constantes peleas y lo resentimientos sin sentido.
¿Amistades nuevas? ¿Entre ellos? Las cosas podrían mejorar mucho si eso se daba y, la idea no había dejado de dar vueltas por la cabeza del Uzumaki desde que a Kakashi se le dio por aparecerse en sus vidas. Él no los odiaba, se le hacía difícil aunque nadie le creyera. Ni siquiera a su "máximo rival"; su forma de ser no lo dejaba detestar del todo al azabache. Había algo, él lo presentía...algo que los hacía ser así de cerrados, incluso con ellos mismos. Si pudiese hacer que todos dejaran a un lado sus diferencias...
¡Estaba decidido! Ayudaría a Kakashi-sensei a arreglar ese desastre; iba a ser complicado pero si había algo que caracterizaba al rubio, era su capacidad de no dejar nada a medias, no se rendiría. El primer paso estaba dado, estaba iniciando una amistad con alguien que no conocía del todo: Tenten, ella iba a ser de ayuda también...
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Ago 19 2012, 20:16


Antooooooooooooooooooooooooooo!!
Cuanto tiempo!! Sin leerte u.u
Admito que esta vez ha sido mi culpa xD

Ya me puse al corriente con tu fic.
Te diré que me había perdido muchas cosas D:
Tu fic esta genial!!
Prometo pasarme cada que actualices o tratare xD
Porque ya no me quiero atrasar mas D:
Había olvidado lo hermoso que escribes *w*

En fin, cuídate!!
Y sigue escribiendo ;) así de genial

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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Ago 20 2012, 04:09

ayer lo empese y recien hoy me encanto estubo genial ,sin palabras jaja
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Sep 23 2012, 11:41

Capítulo 14
Fiesta y castigos

Para cuando lo notó ya era jueves por la mañana. Se levantó de la cama con su acostumbrada pereza y se dirigió a la cocina. Lanzó un quejido al notar que no tenía nada para desayunar; no quedaba de otra, compraría algo de camino al Instituto.
“De camino al Instituto...”, volvió a pensar. Creía que estaba olvidándose de algo y no podía recordar qué. Divisó el reloj que se encontraba sobre el marco de la puerta de la cocina... ¡Era tarde! Corrió a su cuarto, tomó el uniforme que se encontraba hecho un bollo en el suelo y voló hacia el baño entre saltos mientras intentaba ponérselo.
Corría por la calle tanto como se lo permitían las piernas, ¡Tenten! Eso era lo que se había olvidado. Habían quedado en que la pasaba a buscar esa mañana.
Sí, efectivamente la castaña vivía no muy lejos del departamento del Uzumaki y, tras sólo dos días de comenzar a hablarse, ya se llevaban de maravilla. Sonrió, comenzaba a tener otra amistad y era algo que le agradaba. Aunque ya sabía un poco sobre su forma de ser...por lo que temía por su seguridad corporal sino apresuraba el paso.
La divisó recostada contra la pared de su casa mirando hacia la nada y, al escuchar pasos acercándose, levantó la vista encontrándose con el rubio quien le sonría de forma nerviosa.


—Lo siento, lo siento, lo siento. — se disculpó una y otra vez. — Me dormí y cuando lo noté era tarde y...
—No te preocupes, Naruto. — dijo dedicándole una sonrisa. — No es que me moleste por llegar tarde a clase. Sabes cómo es...
—No somos de asistencia perfecta, lo sé.
—Gracias por pasar por mí. — mencionó mientras se encontraban caminando.
—Ya, ni lo menciones. ¿Acordamos eso o no? — ella sólo asintió; el silencio fue interrumpido por cierto ruido proveniente del estómago del rubio, que pedía a gritos un poco de comida.
—Lo...lamento. — se avergonzó un poco. — No desayuné.
—¿Quieres que compremos algo? Hay una tienda cerca de aquí.
—¡Claro!¡Vamos! De todas formas, ya estamos retrasados...


~


Dos jóvenes se encontraban algo impacientes en el gimnasio del establecimiento. El más energético de ellos, caminaba de forma apresurada de un lado a otro, mientras que el castaño se encontraba simplemente sentado.
Como todos los jueves, se encontraban esperando a su profesor para su práctica de Defensa Personal. No podían quejarse, era algo que les gustaba y además, les permitían faltar a clases durante esas horas de entrenamiento. Sin mencionar que luego de enfrentarse por primera vez, ninguno de los dos se tomaba el atrevimiento de faltar a aquellas clases. Eran competitivos y más si se trataba de pelear contra el otro...
Pero en ese momento, Neji ya estaba empezando a hartarse; odiaba que las personas fueran impuntuales. Deberían de estar entrenando desde hacia ya varios minutos pero Lee parecía no tener intenciones de empezar hasta que ella llegara...Otra cosa que lo tenía irritado, ¿por qué tenía que asistir ella también? Tenía suficiente soportando a su compañero de cabello oscuro, ¿y ahora debía ser tolerante y justamente con ella? Lanzó un suspiro de impaciencia.


—¿Quieres quedarte quieto de una vez? — espetó con molestia; el otro sólo lo miró para luego seguir con lo que hacía. — Que infantil.
—No eres quien para decirme lo que debo o no hacer, Hyuga.
—Lee. Neji. ¿Todavía no comienzan? — Gai había ingresado en el lugar y si, lo hizo con una de sus “entradas triunfales”.
—Tenten no ha llegado. — comentó el primer nombrado.
—¿Teníamos que incluirla en esto? — exclamó el de ojos perlas con cierto tono de enfado en la voz.
—Neji, tu compañera en muy hábil y tiene un nato manejo de las lanzas. Sin mencionar que su puntería es increíble. — explicó con entusiasmo. — Puede sernos de ayuda con ustedes dos...
—Puedo preguntar cómo fue que hizo para aprender eso.
—Aquí y con mucha práctica sin descanso. Como bien saben, la familia de Tenten no cuenta con los recursos suficientes para pagar una Academia o comprar los elementos necesarios; así que tiene una beca en deportes que le permite tomar algunas clases después del horario escolar.
—Ya veo... — comentó Lee. — Es muy habilidosa, pude verlo en las competencias intercolegiales.
—Así es, Lee. Ahora va a practicar con nosotros. Tengo algunos conocimientos del entrenamiento que necesita por lo que la ayudaré. Sí es que viene...Mientras tanto, ustedes dos pueden empezar a entrenar.


~


Castigados. Esa era la palabra que describía la situación actual de la castaña y su nuevo rubio amigo. Era la primera vez que los castigaban por algo tan “idiota” como aquello; llegar tarde era una falta pero jamás les habían aplicado algo por hacerlo. Métodos de Kakashi, así lo definió Tsunade.
Debían quedarse después de clase y entregar un trabajo de problemas de Matemáticas. Tenten observaba como el rubio escribía con rapidez y miraba el reloj que se encontraba en el aula, ¿qué lo traía tan apurado? Habían recibido sanciones y expulsiones y, ¿ahora se preocupaba por apresurarse a entregar? Ese chico sí que podía confundir a alguien.
Vio como Naruto se levantaba y dejaba sus hojas sobre el escritorio donde se encontraba su profesor. Lo miró con una mezcla de impaciencia y ruego; Kakashi asintió y el joven salió disparado por la puerta.


—¿También puedo irme cuando termine? — cuestionó la chica.
—No. — respondió sin más el de ojos oscuros para luego volver a concentrarse en su libro.
—¿Por qué? — él la miró, de verdad quería saber que pasaba en la historia.
—Señorita Amma creo que sabe perfectamente por qué. Se le dio el privilegio de faltar a clases durante la mañana de todos los jueves a partir de este para asistir al entrenamiento con el profesor Gai y no lo hizo. Su castigo es doble. — ella frunció el ceño. — Aunque termine deberá quedarse un tiempo más. Pero no se preocupe, no va a aburrirse; tengo más trabajos para mantenerla ocupada.
—¿Y qué hay de Naruto? ¿Por qué él sí pudo irse?
—Su falta fue menor y el joven Uzumaki tiene ciertos asuntos que atender... — la mirada de Tenten se cargó de confusión. — Tal vez si te tomaras la molestia de conocer un poco a tus compañeros sabrías a que me refiero.
—Naruto y yo nos llevamos bien. — atacó con enfado. — Y no pienso “tomarme la molestia de conocer a mis demás compañeros” — dijo imitando la frase y tono de voz de su profesor. — No me agradan.
—No los conoces. — defendió él; ella lo miró con asombro, ¿acaso estaba teniendo esa conversación con un profesor? — Por lo que pude ver...tú y la joven Hyuga ensayaron bastante para dar tal interpretación y no creo que no se hayan dirigido la palabra en el proceso, ¿verdad?
—Terminé. Quiero otro trabajo. — sentenció la castaña. Ya tenía suficiente con su madre, no iba a escuchar otro discurso de amistad y compañerismo, y menos proviniendo de él.


Su profesor suspiró mientras la veía comenzar con su nueva tarea. Tenten si que podía llegar a ser obstinada y contestadora; ¿cómo haría para que se llevaran bien si ninguno parecía estar interesado en ayudar?
Naruto.
Fue el primer nombre que se le cruzó por la cabeza. Su rubio alumno ahora parecía tener una cierta relación amistosa con la chica a la que se encontraba mirando en ese momento.; él podría ser de ayuda. Apenas los conocía pero había podido descifrar muchas cosas sobre ellos en ese corto período de tiempo; sabía hacia quienes tenían más afinidad y a quienes no podían ni siquiera mirar sin fruncir el ceño; también sabía que tampoco era un odio con todas las letras. Para él, era simple costumbre. Esa manera de llevarse era habitual en ellos, aunque a veces se les iba de las manos.
Sin embargo, eso no quería decir que no podían cambiar. Él había puesto su mente y su confianza en ello; haría que descubrieran aspectos de sus vidas y de la de los demás que ni quiera sabían que existían...


~


La música se filtró por sus oídos apenas pusieron un pie fuera del auto del castaño. La casa de Hidan retumbaba y brillaba de tantas luces, las personas estaban por todos lados, tomando, riendo, saltando, bailando y la piscina estaba atestada. Reconocieron a varios rostros del Instituto mientras se adentraban a la mansión, porque de casa no tenía nada, del joven de ojos morados; él se encontraba recostado contra de las tantas barras y se les acercó al verlos.


—¡Creí que no vendrían! — lo escucharon gritar por encima de la música.
—¡Hey, pandilla! ¡Sí vinieron! — el rubio del grupo se acercó a los gritos, arrastrando consigo a Itachi. Ambos azabaches cruzaron una fugaz mirada y, el menor de ellos dio media vuelta y se alejó. — ¡Tu hermano sigue siendo un amargado, Itachi! ¡Pareciera que ni siquiera está en una fiesta!


Los otros dos intercambiaron una mirada para luego caminar hacia la barra y pedir unas bebidas; acto que no pasó desapercibido por algunas de las chicas que se encontraban en el lugar. Por otra parte, Sasuke caminaba sin rumbo entre todo ese gentío que ya empezaba a ponerlo histérico. Se consideraba así mismo un chico algo incoherente: le gustaban las fiestas pero odiaba estar con tantas personas en un mismo lugar.
Pasado un cierto tiempo, salió al patio; necesitaba aire fresco o acabaría por enloquecer. Ahí la música no retumbaba tanto dentro de su cabeza y eso lo tranquilizaba un poco. Divisó no muy lejos de él a una “parejita” de jóvenes que se encontraban besándose como si no hubiera mañana; la chica le resultó indiferente pero...él conocía al otro. Lo observó un poco más por el rabillo del ojo, de manera bien disimulada. Y sí que lo conocía...uno de los amigos de su hermano, era el de los más cercanos que Itachi tenía en su grupito y, no sólo eso...conocía a pocas personas con ese color de cabello. Estaba Gaara, por supuesto; esa chica un año mayor que ellos, Karin y era más que obvio, ese definitivamente era Sasori. El problema era que...esa no era la molestia de Haruno.
Volvió a dentro algo ¿desconcertado? Desde cuando le importaba si Sasori engañaba o no a la de pelo color chicle. No era de su incumbencia que ella fuera tan ingenua de creer a todas las cursilerías que el pelirrojo le decía.
“Ceguera amorosa, que idiotez”, pensó en el mismo momento en que chocaba contra alguien.


—¡¿Qué demonios pasa contigo?! — gritó la chica mirando la mancha de bebida que ahora tenía en la ropa. — ¡Mi vestido! ¡¿Por qué no te fijas por donde vas, idiota?! — en ese momento levantó la vista para encontrarse con el azabache que la miraba algo asombrado. — ¡Oh, genial, entre todos los idiotas tenías que ser tú!
—¡Ya deja de gritar, escandalosa! — espetó él; de todas las personas que podía encontrarse, allí estaba parada frente a él, Sakura.
—¡Grito porque de otra manera no escucharías mis insultos! ¡¿O acaso no sientes que la música va a explotarte la cabeza?! — exclamó, elevando un poco más la voz.
—¡Lo noté, molestia! — no tenía que preguntarle qué hacía ahí; había venido con Sasori, eso era un hecho. La observó mientras ella buscaba con la vista a su “adorado novio”, quien se encontraba engañándola en el patio trasero de la mansión. Luego, volvió a clavar sus impresionantes ojos color jade en los suyos.
—¡¿Qué demonios miras, Uchiha?! — pregunta que ni él podía responder; simplemente se había quedado prendido mirándola. Y para su propia extrañeza, no había mencionado lo del pelirrojo.
—¡¡Sasuke!!


Los dos voltearon al reconocer la voz inconfundible de su otra compañera de curso y, a los pocos segundos la resplandeciente figura de la rubia se hizo presente entre ambos. Su ropa era esplendida, con un vestido purpura ajustado que le llegaba hasta unos dedos por encima de la rodilla, lograba captar la atención de varios, por no decir todos, los presentes.
Había logrado ver entre todo el tumulto de gente la cabellera tan particular que poseía Sakura y, luego divisó al menor de los Uchiha con su inconfundible pelo azabache, su tez blanca y su estilo de ropa ya tan conocido; zapatillas negras, jeans oscuros, una musculosa blanca con una camisa azul con detalles en negro, totalmente desabrochada, sobre ésta. Y, a su lado, una ya normal estrepitosa Sakura; le sorprendió un poco que no haya ido un poco más...por qué no decirlo, mejor vestida. Ino era totalmente consciente de que su ex mejor amiga contaba con los recursos para “tener algo mejor” que aquel simple vestido color rosa pastel, ahora adornado por una mancha de bebida.


— ¿Sakura, tú que haces aquí? — preguntó extrañada.
—No es de tu incumbencia, cerda. — Y sin decir otra palabra, desapareció de la vista de ellos.
—¿Viniste con Deidara? — cuestionó el azabache mientras se acercaban a una de las barras.
—Así es, ¿Itachi? – preguntó ella; él simplemente negó. – No entiendo por qué te llevas tan mal con él...es una buena persona. – Sasuke lanzó un bufido de molestia antes de alejarse. – Chicos, quién los entiende. – mencionó ella antes de darle un sorbo a su bebida.
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nekkita gaara
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Sáb Sep 29 2012, 08:36

No esta mal, pero solo leo esta historia por el GaaMatsu espero mas para el siguiente capitulo, al pricipio no queria leerlo mas por que pusiste del otro bando a Gaara cuando lo logico tendria que ser del otro pero luego cambiaste mi forma de pensar dando a entender ciertas cosas :p en fin continualo pronto
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Oct 09 2012, 02:51

Capítulo 15
Descubrimientos


Definitivamente, ahora consideraba que había sido una pésima idea tomarse ese taxi. Ni siquiera sabía a dónde estaba parado, era un barrio completamente desconocido para él. Todo porque su maldito orgullo no había dejado que ni Neji ni su hermano lo llevaran a casa después de la dichosa fiesta. Tenía que comprarse un vehículo, eso era seguro.
Empezó a irritarse cuando el taxista negó conocer la dirección de su mansión, ¡¿estaba bromeando, verdad?! Así que se vio a sí mismo sentado en la parte trasera del choque mientras éste daba vueltas por la ciudad; estúpido chofer que no quería que le dieran indicaciones.
Todo empeoró cuando le informó que se había perdido y que su turno de trabajo había concluido. Su paciencia había ido a parar al tacho y, le gritó una infinidad de cosas al tiempo que baja del auto y lo veía alejarse.
Conclusión: ahí se encontraba, solo y más que desorientado. Comenzó a caminar sin rumbo fijo por varios minutos. Sintió que alguien lo seguía...iba a arrepentirse de haberse frenado en seco.


—¿Y qué se supone que hace un jovencito como tú en un lugar así? — escuchó preguntar a sus espaldas.

—Los niños riquitos no deberían andar solos... — comentó otra voz. El azabache se volteó para encontrarse con tres jóvenes, mucho mayores que él, observándolo de manera amenazante.

—¿Qué quieren? — escupió sin más, recibiendo como respuesta una risa por parte de sus perseguidores.

—¿Te atreves a hacernos frente? — cuestionó el más alto de ellos; el Uchiha lo observó por unos segundos, era de tez oscura y llena de cicatrices, era corpulento y parecía no inmutarse en lo absoluto por nada.

—O eres muy valiente o...eres muy tonto. — rió el segundo.

—Empieza a entregar las cosas, chiquillo.


Sí, había sido un idiota al no prestar atención cuando uno de los tres lo rodeó. Ahora, éste lo tenía sujeto de la parte posterior del cuello; tres contra uno y él ya capturado, estaba metido en un problema, y uno grande.
No le dieron tiempo ni de reaccionar, uno lo golpeó en el estómago mientras que el otro lo soltaba; cayó al suelo intentando volver a respirar. Sabía que estaba perdido, no iban a darle tregua para levantarse; así que rápidamente se cubrió la cabeza con ambos brazos, al tiempo que unos gritos ahogados salían disparados de su garganta al compás de cada golpe.


~


Se levantó con sumo cuidado de no hacer demasiado ruido y miró el reloj en su mesita de luz. Todavía no había amanecido, tenía el tiempo suficiente. Su padre regresaría alrededor de las siete o eso había dicho.
Se vistió con el uniforme del Instituto y tomó su mochila, antes de adentrarse en ese salón que tanto le gustaba; era su favorito de todo ese inmenso lugar al que llamaba hogar. Observó desde el umbral de la puerta el increíble piano de cola que se encontraba en el centro de la sala y, cuando menos lo notó, sus dedos ya estaban deslizándose entre las teclas, creando una exquisita melodía.

Amaba esos momentos; se sentía libre y sin presiones de nada. Podía olvidarse de todos y cada uno de los problemas que rondaban por su mente mientras creaba, sin mucho esfuerzo, interpretaciones de todo tipo. Ahora se encontraba recordando algo...ese algo que cambió una parte de ella. Eso que hacía que su estomago se revolviera de forma inmediata, que hacía que sus mejillas se incendiaran sin sentido y que su corazón latiera con más rapidez de la habitual. Sí, estaba pensando en él y en su sincera sonrisa llena de vida...


—Hyuga Hinata. — su nombre retumbó por toda la habitación, haciendo que la canción se terminara de forma brusca. Giró su cabeza hasta encontrarse con un par de ojos perlados que la miraban con desaprobación.

—Padre. — dijo en un susurro imperceptible. — Yo...yo...

—¿Qué te he dicho de venir a este lugar? — cuestionó mientras se acercaba. Su voz denotaba enojo.

—Es que...pensé que...yo... — ahí estaba de nuevo, siendo tímida y sin poder responder a una sencilla pregunta.

—¡No puedes entrar! — sentenció alzando la voz. — Esto es una pérdida de tiempo, tocar el piano no te llevará a ningún lado. Eres la heredera de las empresas Hyuga, ¡déjate de juegos y empieza a pensar en tu futuro!

—Pero...padre...esto... — tomó aire para poder continuar. — Es lo que me gusta. — dijo mirándolo. — Quiero que me dejes tocar de nuevo, no puedes prohibírmelo. — él no respondía y como la timidez había desaparecido, no tenía pensado dejar de hablar. — ¡¿Por qué no quieres que haga esto?! ¡A mamá nunca le molestó! ¡Le gustaba escucharme y...! — la oración quedó allí, sin acabar. Lo último que escuchó fue el sonido de la mano de su padre sobre su mejilla.

—No me levantes la voz; soy tu padre y debes respetar lo que digo.

—Ojala mamá todavía estuviera — tras decir aquello, corrió fuera de la habitación.



Las lágrimas no tardaron en aparecer. ¿Por qué? ¿Por qué su padre se comportaba de aquella manera? ¿Por qué no podía entender que tocar el piano sacaba lo mejor de ella, que eso era algo en lo que era buena?
Hizo caso omiso a todos los gritos y exclamaciones y salió de la mansión. Corrió y corrió; necesitaba llegar a un lugar que no quedaba tan lejos. No se detuvo hasta encontrarse allí, cayó de rodillas llorando sin contención alguna.
“De verdad te necesito.”, susurró entre sollozos mientras observaba el nombre de su madre gravado en aquella lápida. Las lágrimas no se detenían por más que ella lo intentara. La tristeza la invadía con rapidez en momentos como aquel; su madre era la única persona que siempre había visto los lados buenos que tenía y se esmeraba en remarcarlos todo el tiempo. Hinata la observaba maravillada cada vez que estaba con ella, era una mujer hermosa y con una carisma increíble, sin mencionar que era una persona dulce y compresiva; todo lo contrario a su padre, el cual se sobrepasaba de estricto y serio. Nunca iba a entenderlo, jamás. No importaba si se esforzaba o no en hacerlo... ¿Por qué la vida se había llevado a esa persona? ¿Justamente a ella?
Todavía estaba oscuro y no, no tenía pensado regresar a su casa; por lo que optó por quedarse allí. Podía estar tranquila y desahogarse sin que la interrumpieran. Se recostó con cuidado en la parte posterior de aquella lápida que tantos recuerdos le traían y comenzó a quedarse dormida.


—Yo...sólo... — a los pocos minutos, escuchó una voz más que conocida a sus espaldas. — Acabo de volver de una fiesta y...me quedaba de paso. — continuó hablando; no había notado la presencia de la que era su prima hecha un pequeño bollito. Por su parte, Hinata agradecía tanta oscuridad.


Lanzó un suspiro al aire. Hace varios meses que no iba a ese lugar. Neji no era una persona dispuesta a abrirse con los demás y dejar mostrar sus sentimientos, pero era su madre y, sí que la echaba de menos.
Aún recordaba ese dolor incomprensible dando vueltas por su pecho al escuchar la noticia: su madre ya no volvería; así como tampoco lo haría su tía. Desvió un poco la mirada, por unos escasos segundos, para divisar la lápida de al lado. No había forma de que olvidara ese día: su padre interrumpiendo el juego que tan entretenido lo tenía junto con su prima, su mirada cargada de tristeza, las palabras delicadas con las que intentaba explicarles la situación, el llanto inmediato de Hinata, el sentir su corazón estrujarse... ¿Cómo olvidar aquello? ¿Cómo hacer que desaparezca el recuerdo que marcó tu vida de tal manera? Desde entonces él se volvió como era ahora o como lo describían los demás; ya ni sabía si esa era o no su personalidad, simplemente estaba acostumbrado. Había levantado un muro delante de todas sus emociones pasadas y, ese fue uno de los motivos que lo llevo a ya no hablar con su prima. Después de aquel día...él ya no fue el mismo.
El accidente, ese fue el principio de la separación de la familia Hyuga.


—¿Sabes? Las cosas han estado algo complicadas este año. — comenzó a relatar al tiempo que se ponía de cuclillas y dibuja el contorno de las letras del nombre de su madre. — El Instituto es cada vez un poco peor; tenemos un profesor nuevo y...no me cae demasiado bien. — la joven, todavía oculta, escuchaba con atención cada una de las palabras de su primo. — Y papá...él sólo...no lo sé...sigue sonriendo. Ya me está hartando, ¿no recuerda que ya no estás? — su voz se endureció un poco al decir aquello. — Y además me sigue insistiendo en enviarle saludos a Hinata; de verdad que no puedo entenderlo. — un pequeño grito ahogado se escapó de los labios de la nombrada; sin embargo, el castaño no lo notó. Miró con desinterés el reloj. — Bueno, creo que es hora de ir a casa, dentro de poco empiezan las clases...Prometo venir más seguido a verte. — comentó antes de alejarse.


~


El dejar de sentir los golpes en su cuerpo era un gran alivio en ese momento. Aún cubría su cabeza con los brazos, cuando sintió que lo tomaban por la ropa y lo ponían de pie de tu tirón. Cerró los ojos al sentir que todo le dio vueltas, estaba un poco desorientado y por un momento olvidó que hacía ahí. Escuchaba las sonidos a la distancia, como si él no se encontrar realmente en el lugar.


—¡Ya deja de lloriquear, riquito! – el grito retumbó en su cabeza. —¡Teme, reacciona de una vez!


Esa voz...abrió los ojos encontrándose con uno de sus atacantes en el suelo y no tardó en distinguir cierta cabellera rubia y alborotada peleando con uno de los restantes. Aún podía moverse, por lo que no tardó más en volver a la realidad para poder frenar con ambas manos el palo de madera con el cual el otro de los asaltantes intentaba golpear la cabeza del Uzumaki.
Había regresado a la realidad pero eso no había ayudado demasiado; esa era la escena que menos se esperaba. Ahí estaban, agua y aceite parados espalda con espalda, haciendo una perfecta combinación de golpes y esquivadas contra los dos que aún insistían en seguir peleando. Una vez derribado uno, su compañero no vio más opción que salir corriendo, huyendo de ese dúo que podía potenciarse si así lo deseaba; sorprendiéndose incluso a sí mismos.



—¡Eso sí que fue una excelente pelea en equipo! — chilló eufórico el rubio; pero al voltear se encontró con su compañero desplomado en el suelo, inconsciente.


~


—Demonios... — susurró con pesadez mientras se agarraba la cabeza, sentía tenso cada músculo de su cuerpo. Entonces lo notó, estaba acostado eso era obvio, ¿eso era una cama? — ¿Dónde estoy? — cuestionó al encontrarse en una habitación completamente desconocida.

—Es mi casa. — escuchó como respuesta. — Estabas inconsciente y no encontré otra solución. — terminó de explicar.

—Naruto... — exclamó asombrado el azabache. — ¿Por qué? ¿Por qué me ayudaste? — las palabras salieron disparadas de sus labios sin previo aviso.

—Bueno...no lo sé... — se frunció de hombros. — No soy tan basura para dejar a alguien en esas condiciones a su merced y mucho menos en un barrio como este. De todas formas, me la debían de hace unas noches...


El Uchiha observó a su compañero de clase mientras se sentaba en el borde de la cama; no lucía tan mal, sólo uno que otro raspón. Luego, se dedicó a pasear la mirada por el lugar. Era pequeño, desordenado y algo sucio, por qué no decirlo, había lo justo y necesario para vivir.
Sin embargo, lo que más le preocupada e incomodaba en ese momento, era la actitud del Uzumaki. Naruto lo odiaba, era imposible que estuviera haciendo aquello; sin mencionar que él si había dejado “a su merced” al castaño de su amigo aquella vez a principios de año.


—Toma, imagino que quieres llamar a tu casa. — mencionó el rubio mientras le entregaba su celular, sacándolo de sus pensamientos.

—Llamaré desde el mío. — fue todo lo que dijo, rechazando el ofrecimiento del joven y buscando entre sus bolsillos.

—No creo que tengas un teléfono...al menos hasta que compres uno nuevo. De verdad, no es molestia, puedes usarlo. Es un poco viejo pero funciona. — escuchó ese pequeño bufido tan típico de Sasuke, mientras este tomaba el celular.

—Mi madre va a matarme... — mencionó sin más mientras marcaba.

—Si quieres... — dudó un poco antes de seguir hablando. — Puedes quedarte. — los ojos de su compañero se abrieron de par en par.

—¿Qué? — de verdad que no podía salir del asombro.

—Es una zona peligrosa; no creo que puedan encontrar el apartamento, es un poco aislado y, como veras, es peligroso para que te vayas por tu cuenta. Además no falta mucho para entrar a clases. — explicó.

—De todas formas... — comenzó el azabache luego de unos segundos. — No quiero estar castigado de nuevo. Llamaré a mi hermano para que me lleve el uniforme y mis cosas al Instituto. — sentenció, a lo que el otro sólo dio un asentimiento de cabeza. — Oye, Naruto... — habló una vez que cortó la llamada. — Gracias. — escupió como pudo.

—No hay problema. — contestó el rubio frunciéndose de hombros. — Puedes usarlas si quieres. — dijo entregándole algunas prendas. — Las tuyas están horribles. — Pudo notar como la expresión en el rostro de Sasuke cambiaba. — ¿Qué?

—¿A tus padres no les molesta? — ahora fue su cara la que cambió de manera radical. Suspiró con resignación; de todas formas algún día se enterarían.

—Vivo solo. — sentenció. — Nos los conozco.


Eso sí que le cayó como un baldazo de agua fría. Se podía esperar cualquier tipo de respuesta, excepto esa; jamás imagino que el ruidoso e hiperactivo del rubio viviera ahí, solo y por su cuenta. ¿Estaba mintiendo? La idea se esfumó con facilidad; era obvio que decía la verdad, por qué mentiría sobre aquello, sin mencionar que el lugar donde vivía y la expresión que había tomado su rostro, eran suficientes para saber que no estaba bromeando.
Se sentía un verdadero idiota, una basura como bien lo llamaba Naruto, millones de veces se había jactado del “hijo estúpido” que debía de ser su compañero y, ahí estaba, enterándose de ese detalle que cambia muchas cosas y que seguramente iba a darle más de un dolor de cabeza...y puede que también lo llevara a enfrentamientos consigo mismo que nunca creyó tener
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shirookami
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Oct 10 2012, 07:59

Vaya! si que Naruto tiene corazón de pollo... Lo bueno que Sasuke no se portó grosero con él n0n
Muy interesante el cap... ya van saliendo detalles que dan el por qué, del comportamiento de estos jóvenes reveldes XDD jajaja
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Jue Oct 11 2012, 09:17

aaaaa.m encanto,quiero leer mas fics como estes sos una gran escritora ;) genial genial genial genial
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konan chan
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Lun Oct 15 2012, 08:45

HOLA SOY NUEVA ME ENCANTA TU FIC..... ESPERO LA CONTI!!!!!! X3 [b]
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Oct 30 2012, 11:02

Capítulo 16
Idiota

Bostezó por enésima vez mientras caminaba pesadamente siguiendo al joven a su lado. Seguía sin tener idea de a dónde estaba metido y el sueño estaba a punto de vencerlo.
La fiesta no había sido nada en comparación con la golpiza que se ligó posteriormente por no haber dejado de lado su orgullo. Y ahí estaba, caminando a la par del rubio, de la persona menos esperada.

¿Qué demonios estaba pasando con todos ese año?
Kakashi.

Sabía que su profesor era, ciertamente, responsable de todo aquello. Sin embargo, nadie se veía obligado a cumplir con las peticiones del hombre con cabellos color plata; lo hacían por pura decisión propia.
Y eso era lo que más lo incomodaba.
Vio cómo su compañero de clase se frenó de golpe al llegar a la esquina. Lo observó mientras éste se debatía internamente consigo mismo; luego suspiró con cierta resignación y volteó a mirarlo.

Agua y aceite chocaron miradas.


–Si sigues derecho vas a encaminarte directamente al Instituto. – escuchó que le decía.

–¿No vienes? – el chico negó con la cabeza; era la primera vez que se hablaban en lo que iba de la mañana. Era sorprendente para ambos, pero les bastaba mirarse para saber que querían decir.

–Tengo que hacer algo antes. – se excusó. – Además... – dudó un segundo pero terminó por completar la frase. – No quiero arruinar mi reputación si me ven llegando contigo. – sonrió divertido; pero no, no había sido un insulto.

–Hmp. – no esperaba otra cosa como respuesta; sin embargo, notó la imperceptible sonrisa (o intento de ella) en los labios de azabache.

–¡Oye, Teme! – le gritó mientras corría; el Uchiha sólo se dedicó a mirarlo. – ¡No te preocupes, nadie se va a enterar de esto! ¡Lo prometo!


Lo vio alejarse corriendo con su típica torpeza. Su mente era un completo caos. Ya no sabía si todo eso era un mal sueño o si de verdad estaba pasando, era sencillamente imposible.
No era un sueño.
Se maldijo en el interior. No, no quería comenzar a sentir simpatía por ese rubio detestable de Naruto, ni por cualquier otro de sus compañeros. Pero, ese idiota... ¡¿Cómo demonios iba a hacer para mirarlo a la cara y gritarle alguna estupidez después de aquello?! Después de que le contó ese detalle de su vida y tuviera la cara para ayudarlo...
Se revolvió el cabello con desesperación. Quería que nada de aquello hubiese ocurrido, quería dejar de sentir ese agradecimiento hacia el Uzumaki, quería...quería... ¡Quería golpear en la cara a ese Dobe!



~


–¡De verdad, juro que de verdad lo lamento! – se escuchó gritar en medio del receso. Todos voltearon a ver y observaron a la joven de cabello rosa, quien se encontraba zamarreando a Matsuri de un lado para el otro.

–¡Ya, Sakura, detente! – a veces no sabía de donde sacaba esa fuerza su amiga.

–¡Juro que no va a volver a pasar! – volvió a repetir.

–Está bien, no te preocupes.

–Es que...no podía encontrar a Sasori y... – comenzó a explicar nuevamente.

–Lo sé, ya me lo contaste diez veces en lo que va de la mañana. – sí, la quería pero eso no significaba que ella no tuviera su carácter. – Déjalo ya.

–De acuerdo, pero... ¿no estés molesta, si? – rogó observándola con cara de súplica.

–No lo estoy, ¡pero no vuelvas a hacerlo! ¡¿Sabes lo que fue eso?! – Sakura se tensó, la castaña podía ser intimidante si se lo proponía. – ¡Maldito desgraciado! ¡Qué no se le ocurra aparecer si quiere salir con vida del Instituto!

–Tranquila, Matsu. Ya pasó. – intentó en vano controlar a su amiga.

–¡Tú no estabas ahí! ¡Voy a matar a ese idiota!

–¡Matsuri ya contrólate de una vez! – ella reaccionó, volviendo su expresión a la normalidad.

–Lo...lo lamento...me deje llevar y... – estaba completamente roja.

–Puedes llegar a ser muy bipolar. – la de ojos color jade rió con cierto nerviosismo. – No te preocupes, si nos lo cruzamos...yo misma me encargo de romperle esa cara tan linda que cree tener. – dijo mientras rodaba con el brazo a su amiga y comenzaba a relatar las mil y un formas de acabar con cierto joven.


Ahora se sentía un poco más segura; ser amiga de Sakura era algo bueno…sobre todo si necesitabas que alguien te defendiera. Pero, a pesar de eso, seguía algo inquieta por lo ocurrido en la fiesta. Una parte de ella se arrepentía de haber ido; en todo caso, las cosas hubiesen estado bien si el idiota de Hidan no fuera tan…idiota.
Se estremeció al recordar la cercanía del joven contra su cuerpo. No se comparaba con lo que había sentido cuando el pelirrojo la acorraló contra la puerta en aquella ocasión; ella sabía que Gaara no le pondría un dedo encima. Sin embargo…con Hidan era diferente, no fue la misma sensación. Lo que sintió fue…miedo.


~


Por otra parte, se encontraban el par de azabaches Uchiha, cada uno con su grupo respectivo de amigos.
Itachi intentaba sacarle información a su hermano menor de a dónde se había metido la noche anterior y cómo era que se había hecho todos esos golpes. Sabía perfectamente que no había estado en la casa de ninguno de sus dos mejores amigos; aunque tuvo que inventar una buena excusa para su madre...
Por su parte, Sasuke se resistía a contarle absolutamente nada. No estaba tan loco, no iba a decirles que había pasado con el rubio. Su vida entera iba a ser un hazmerreir si alguien se enteraba.


–Vamos, Sasuke. No tengo todo el día... – insistía el azabache mayor.

–Pues no lo desperdicies. No pienso decirte.

–Oh, Itachi ya deja de fastidiarlo. ¿Qué no ves lo obvio de todo esto? – comentó Hidan, siendo ahora el centro de todas las miradas. – Es completamente sabido que fue por una chica.

–Para ti todo pasa por una chica, Hidan. – mencionó con burla el rubio del grupo.

–Y si te preguntas por qué no volvió a casa pues...eso también lo sabemos. Usen la imaginación por una vez en su vida. – continuó ignorando el comentario de su compañero. Sasuke sonrió de lado, por primera vez uno de los amigos de su hermano servía para algo.

–Si tú dices, Hidan... – murmuró el mayor de los Uchiha; sin embargo, no estaba del todo convencido. Conocía a su hermano, aunque nadie le creyera ese detalle, y sabía qué clase de chico era.

–Tu novia sí que sabe dar un espectáculo, Sasori. – los dos voltearon al escuchar de nuevo a Deidara, quien desvió completamente el tema de conversación mientras observaba como la joven gritaba infinidad de cosas a su amiga.

–Sabes como es. – un recuerdo fugaz se introdujo en la cabeza de Sasuke, haciéndolo fruncir el ceño mientras miraba al pelirrojo. – Creo que no es buena idea que te cruces con ella, Hidan...

–¡Ja, como si fuera a tenerle miedo a esa mocosa! – rió con cierta superioridad.

–¿Qué fue lo que hiciste esta vez? – interrogó el Yamanaka.

–Esa pequeña castaña... – comenzó a hablar, capturando completamente la atención del de ojos color agua marina.

–¿No me digas que “se resistió a tus encantos”? – preguntó divertido Sasori. – Eres un inútil, te dijimos que no te metieras con ella...

–Ahora quiere comerte vivo. – sentenció el rubio. Sí, los dos eran buenos para complotarse y hacer rabiar un poco a su amigo de ojos morados.

–Tampoco es para tanto...nada que no se pueda solucionar. Se los dije, es un reto interesante.

–Hasta que te golpee...o peor aún, hasta que Sakura te golpee... – Deidara conocía lo suficiente a esa chica, sabía que era capaz de moler a golpes a cualquiera. No por nada siempre se mantuvo a distancia cuando era mejor amiga de su hermana.

–No golpea a Sasori, no va hacerlo conmigo. – dijo con total tranquilidad.

–No me metas en el asunto. – comentó el aludido.

–¡Por favor, la chica está tan enamorada y tú te la pasas de fiesta en fiesta! Por no decir otras cosas... – el pelirrojo sonrió, causando una incomprendida rabia en cierto joven. – Sin embargo, por cómo están las cosas...tendré que buscarme otro reto. He pensado en otras posibles opciones… – mencionó mirando fugazmente al amigo castaño de Sasuke, sin que nadie tuviese tiempo de notarlo. Hyuga, interesante. – Espero no tener problemas con ello…

–¿Otro reto? ¿Te vas a rendir tan fácil? ¿Qué fue lo que le hiciste en la fiesta para que esté tan alterada?

–Nada, nada, sólo es demasiado inocente...– concluyó restándole importancia.

–Oh, oh, alguien se está acobardando. – comentó el pelirrojo haciendo reír al resto de sus amigos. – Hidan, nunca pensé que este día iba a llegar...

–¡No me estoy acobardando! ¡Ya van a ver, pedazo de inútiles! Ninguna chica me rechaza y ésta no va a ser la excepción. Esa castaña va a caer, quiera o no. – sentenció sonriendo con cierta malicia. – Y puede que no sea la única…

–Tranquilízate. No seas tan escandaloso. – se escuchaba reclamar al joven de coleta baja mientras el grupo se alejaba.


Esa conversación había sido algo perturbadora para dos de los más jóvenes. Sasuke escabulló el problema al rincón más profundo de su mente, no quería andar pensando en Sasori y sus engaños hacia la molestia.
Pero Gaara...no sabía por qué, sólo que no le había gustado nada de que hablaran así de la castaña; se la debatían como su fuera un objeto y eso, por extraño que pareciera, lo sacaba de sus casillas.
¿Había estado en la fiesta? Ese era un detalle algo sorpresivo; no la había visto...aunque con tanta gente dando vueltas era complicado reconocer a algún rostro en ese lugar. ¿Qué se suponía que había pasado con Hidan para que ahora ella estuviera tan escandalosa? No le agradaba, no le agradaba en lo más mínimo la manera que tenía él de hablar de Matsuri. Idiota.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Sáb Nov 03 2012, 03:15

WTF me encantaaaaaaa :3 espero la contiiiiii
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Nov 07 2012, 09:36

Ah que pasado de lanza es este Hidan ¬ ¬.. ojalá a Gaara le entren unos super celos y lo ponga en su lugar wajaja XDD weeeee
Sale espero conti n0n *o*
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Lars Ulrich
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Sáb Nov 10 2012, 18:04

Valla que profundos mmm
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Nov 11 2012, 05:13

¿?
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Dom Nov 11 2012, 06:39

win genial TIENE RAZON =)
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Mar Nov 20 2012, 08:03

coti
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Vie Dic 07 2012, 14:01

Capítulo 17
Bandas


Estaba llegando tarde, demasiado, y sabía que Kakashi iba a darle un buen castigo si se enteraba. Entró corriendo por la puerta principal y se dirigió a su salón lo más rápido que se lo permitieron sus piernas…pero no. No era tarde.
Al doblar en el pasillo, se encontró con el resto de sus compañeros abarrotados contra la puerta del aula. Se empujan, gritan e insultaban y, él no entendía absolutamente nada. Podía ver lo frustrados y un tanto enojados que estaban algunos por la situación en la que estaban metidos.


–¡Ya córrete de una vez, cerda! ¡Todos queremos ver que dice! – exclamó impaciente su compañera.

–¡Si me dejaran tranquila podría leerlo! – sintió que la jalaban de su largo cabello rubio y se volteó enfurecida. – ¡Ya basta, quédense quietos!

–¿Qué demonios está pasando aquí? – preguntó el recién llegado.

–Kiba, ¡hasta que apareces! – comentó Tenten con cierto tono de reproche. – Cuando vinimos nos encontramos con un papel en la puerta.

–¿Un papel? – cuestionó más confundido aún.

–Es una lista o algo así.

–¿Sobre qué?

–¡No lo sabemos porque Ino no quiero dejarnos ver! – se entrometió Sakura.

–Esto es estúpido. – sentenció el de ojos perla, quien se encontraba metido en el medio de todo ese tumulto de gente intentando salir. – ¿Quieren dejarme pasar? ¡Demonios!


Y ahí estaba también él, hiperactivo y ansioso como siempre. Empujó y empujó hasta encontrarse frente a Ino, que lo miró de manera despectiva. Ambos rubios intercambiaron miradas; Naruto le dedicó una sonrisa que estaba entre la picardía y la maldad; sabía que Kiba estaba ahí y eso le era de mucha ayuda…
A penas se escuchó el gritó del castaño con un insulto dirigido hacia la de ojos claros, el Uzumaki aprovechó el enfado y distracción de ésta para hacerla a un lado de un empujón, haciéndola tropezar con el resto de sus compañeros. Sin embargo, sin que fueran las intenciones iniciales del rubio, el impulso fue tan fuerte que logró voltear a todos los demás.


–¡Maldito pulgoso! – chilló molesta al verlo carcajearse al lado del rubio.

–¡Ya quítense de una vez! – espetó el Uchiha, quien estampado contra el suelo.

–¡Ino, me estás aplastando! ¡Levántate!

–¡Eres una cerda, Yamanaka! ¡Muévete, no puedo respirar! – se quejaba la de cabello rosado, al tiempo que intentaba quitarse de encima a sus compañeros.

–Esto es problemático. – bufó el moreno.

–¿Podrías dejar de quejarte y empezar a hacer algo por salir, vago? – preguntó irritada la rubia quien, irónicamente, se encontraba debajo de él.

–¡Naruto, Kiba, no van a salir vivos de esto! – gritó Tenten a todo pulmón. Sí, para su desgracia ella también había quedado atrapada en esa montaña de personas.


Los aludidos no aguantaban la risa de sólo verlos enredados en esa situación. Sasuke y Neji hasta abajo de todo, maldiciendo a los demás. Una histérica Sakura que estaba al borde de golpearlos para lograr escapar. Matsuri, completamente roja, disculpándose insistentemente con Gaara, debido a que se encontraba encima de él. Shikamaru y Temari en sus ya típicas discusiones entre “vago” y “problemática”. La joven Hyuga apenada y tímida como siempre, mientras pedía en susurros que la dejaran salir. Y la castaña de su nueva amiga, intentando empujar a Ino para liberarse de esa situación.


–¡Déjenme salir! – gritó por enésima vez Haruno. – ¡Se me va a pegar la estupidez por estar entre estos dos idiotas!

–¡Ya cállate, molestia! Nosotros somos los que estamos en peligro al exponernos al contacto con alguien como tú.

–Mejor cierra la boca, Uchiha. – respondió con enfado. – ¡Naruto, deja de reírte y ayuda a la cerda a ponerse de pie!

–¡¡Es la lista sobre las presentaciones!! – chilló eufórico el rubio, haciendo que todos cerraran la boca de una vez.


Kiba tomó por el brazo a la rubia y la colocó de pie de un tirón, recibiendo sólo una mirada de molestia por parte de ella. Y así, uno a uno, comenzaron a levantarse. Mientras tanto, el Uzumaki leía atentamente el papel en su mano y los demás lo miraban entre el enfado y la curiosidad. Sonrió y luego puso una mueca de desagrado en el rostro.


–¿Vas a decirnos algo, Dobe? – preguntó irritado en azabache.

–¡¿Qué es lo que dice?! ¡Ya cuéntanos! – gritó Tenten mientras se sacudía el polvo que tenía en el uniforme.

–Amma Tenten e Ino Yamanaka, voz. – escucharon hablar al joven. – Sakura, Matsuri, coros; Hyuga Hinata, piano y voz; Neji y Kiba, guitarra eléctrica, Shikamaru, voz y guitarra; Gaara, guitarra; Teme, bajo; Lee y Temari deben hablar con Kakashi-sensei y…el increíble y genial, Naruto Uzumaki en la batería. – terminó con una sonrisa; los otros jóvenes intercambiaron ciertas miradas. – Pero no es todo... – dijo antes de leer literalmente lo que decía.

Bien, ahora que sabemos qué hará cada uno, deberán reunirse en grupos, en bandas por así decirlo. Tendrán un mes para preparar una canción, en lo posible original, y presentarla. Así elegiremos quieres harán la presentación final frente a todo el Instituto. Mucha suerte y esfuércense. Tienen potencial.
¡Recuerden que este miércoles en el examen de matemáticas!

Hatake Kakashi.



–¡Genial! – chilló Ino. –¡Soy voz principal!

–Nada está dicho aún, descerebrada. – comentó el castaño. – Tenten tiene las mismas y mejores posibilidades de obtener ese puesto.

–¡Es verdad! – exclamó Naruto. – Ella es mucho mejor que tú. – la castaña se sorprendió ante la actitud de sus dos compañeros.

–Por favor. – la rubia soltó una risita burlona. – ¿Van a compararme con ella? Dejen de soñar, pobretones. Yo voy a ser quien cante. – dicho esto, se dirigió a paso triunfante a su asiento dentro del salón.

–No le hagas caso, Tenten. – sonrió el Uzumaki. – ¡Ya verás que lo consigues!

–No lo sé, ella si canta bien y…

–¡Nadie te supera, castañita! – la interrumpió su amigo. – Y en todo caso, Ino no va a obtenerlo de todas formas…

–¿Y quién va a hacerlo? – cuestionó intrigado Kiba, al tiempo que los tres empezaban a ingresar al aula.

–Si no es Tenten, puedes estar seguro de que no será la rubia tonta. – los dos lo miraron con confusión. – O es Tenten o es Hinata, así de sencillo.


La aludida se quedó de piedra al escucharlo hablar; él creía que podía ser la elegida. Naruto, el rubio en el cual no podía dejar de pensar desde que vio aquella sonrisa, confiaba en que ella iba a poder superar a Ino, ¡Ino Yamanaka, una de las chicas más conocidas de la escuela! Eso era…era…sencillamente imposible.
Sin embargo, así lo creía él. Podía ser algo estúpido, entrometido y demasiado chillón, pero había logrado percatarse de ese detalle: de que ella si era buena en algo.


–Definitivamente vamos a ser juntos. – concluyó Neji mientras miraba a sus dos amigos.

–E Ino no va a tener problema alguno en unírsenos, sobre todo si Sasuke se lo pide. – continuó la idea el Sabaku no.

–De todas formas, no creo que tenga intenciones de ser con el grupito del Dobe. – se excusó el azabache. – Pero se lo pediré; aunque debemos ser más…Hinata debería de estar también con nosotros y tu hermana, Gaara. Son las únicas opciones que tenemos…Ellos son más.

–Es mejor calidad que cantidad, Sasuke. Ya deberías saberlo. – sentenció el joven Hyuga mientras sonreía con cierta superioridad.

–Puede que la idea de Kakashi no esté tan mal después de todo. Podremos aplastar en otra cosa a esos idiotas. – la misma sonrisa se formó en los labios del Uchiha; definitivamente eso era lo que necesitaba. Un poco de rivalidad, así se le irían esos pensamientos de agradecimiento hacia el rubio.


La primera clase pasó entre puras ideas para la canción y presentación que tenían que dar. Todos mostraban bastante interés en el asunto y comenzaron a formar los grupos; todo esto sin prestarle demasiada atención a la profesora frente a ellos, que estaba furiosa al ser completamente ignorada por “esos demonios hechos personas”, como ella los llamaba.
Naruto ya había conseguido que Shikamaru aceptara formar parte del grupo. ¿Qué cómo lo logró? Sencillo: sólo bastó con molestarlo durante su siesta para que aceptara a regañadientes; sin mencionar que ya habían hecho algo juntos y había salido bien. Aparte de él contaba con Kiba y Tenten y, era más que obvio que Sakura no iba a querer estar con el azabache, así que ahí ya tenía a dos personas más; Matsuri venía incluida en el paquete.
Para cuando llegó la hora con Kakashi luego del receso, todos se encontraban sentados en sus lugares asignados, esperando ansiosos la llegada de su profesor.


–Va a llegar tarde como siempre. – exclamó Ino tras pasar unos minutos.

–Lo olvidé, lo olvidé, lo olvidé. – algunos voltearon a ver al rubio, quien se encontraba dándose golpes en la cabeza contra su pupitre, repitiendo una y otra vez esa frase.

–¿Qué te olvidaste, tarado? – cuestionó el chico a su lado.

–¡El examen de Matemáticas es en dos días! – gritó desesperado, mientras volteaba a ver su compañero de banco. El rostro de Sasuke tomó una expresión de asombro. –¡También lo olvidaste, Teme!

–Ya Naruto, tranquilízate de una vez. Todavía queda tiempo. – respondió el castaño de su amigo, sin dejar hablar a Sasuke.

–¿Tiempo para qué? – escucharon preguntar desde la puerta del salón.

–¡Es tarde! – gritó enfadada la joven de cabello rosa. – ¿Algún día va a llegar a horario?

–Lo lamento, es que…ya saben, me perdí en los…

–Kakashi-sensei, esa excusa sólo nos convenció la primera vez… – lo interrumpió Matsuri.

–Pasemos a la clase… – comentó su profesor mientras se dirigía hacia el escritorio. – Ya no me respetan… – pensó con desgano recostándose y mirándolos, para luego sonreír. – Bien, ¿leyeron mi mensaje?

–¿Puedo preguntar por qué no nos lo dijo durante la clase? ¡¿Sabe lo que ocasionó “su mensaje”?! – chilló enojada la rubia de ojos color cielo.

–¡Ya tenemos nuestro grupo, Kakashi-sensei! – gritó con euforia el Uzumaki.

–Bueno, bueno, tranquilo. Primero me gustaría hablar con Temari y Lee. – dijo mirándolos, para después salir del salón acompañado de sus dos alumnos.


Ambos jóvenes lo escuchaban con atención mientras su profesor intentaba explicarles qué era lo que ocurría con ellos. Kakashi consideraba que Lee ya estaba bajo muchas responsabilidades por el hecho de estar metido en tres equipos de deporte, por lo que era mejor para él no involucrarse demasiado en el tema de las competencias musicales. Por otra parte, conocía bastante la situación de Temari y su necesidad de recuperar la beca; era por eso que no quería sobrecargarla con otra materia que conllevaba un esfuerzo mayor que antes.
Pero eso no los salvaba de no hacer nada. Tenían un trabajo especial que hacer; ambos se encargarían de llevar al día toda la información y avances de los grupos para la competencia; no era nada complicado, sólo debían saber quiénes formaban parte del grupo, el lugar que ocupan, los horarios de ensayo, la posible canción a presentar y demás detalles que se fueran dando. Al final de las presentaciones deberían entregar una carpeta con toda esa información y la evaluación, que él mismo los ayudaría a realizar, del grupo que les fue asignado.


–Oh, cierto, me gustaría hacerles una pregunta. – cuestionó una vez que regresó al salón.

–¿Aja? – preguntó impaciente la joven de cabello rosa. – ¿Qué ocurre?

–¿Cómo es que…todos ustedes tienen alguna habilidad con lo artístico? – sí, era una duda que lo tenía pensativo desde hace unos días. – Esto no es una sencilla casualidad, ¿verdad? – vio sonreír a más de uno ante aquel cuestionamiento.


Luego de algunas discusiones, Matsuri fue la asignada a explicar el gran enigma con el que se debatía su profesor. La respuesta era sencilla y ellos aún no comprendían cómo era que él no estuviese enterado; seguramente Tsunade había dejado pasar aquel detalle.
Kakashi escuchó con atención como su alumna relataba la historia…Anteriormente a la directora actual, ese puesto era ocupado por Hiruzen Sarutobi, quien había impuesto una norma para el ingreso al Instituto: los alumnos debían ser evaluados artísticamente y si se observaba algún potencial y/o habilidad eran aceptados en el lugar; en caso contrario, se les daba un lapsus de tiempo para poder perfeccionarse en alguna actividad. La intención de aquel hombre era convertir el establecimiento en un centro de aprendizaje artístico, ya fuese en canto, baile, pintura, instrumental o cualquier aspecto referido al arte.
Luego de que ellos terminaran sus estudios primarios, el director dejó su puesto siendo reemplazado por Tsunade, quien dio de baja aquella insólita regla. Por lo que, desde ese año y posteriormente, se aceptaba a todos los alumnos; eso explicaba el hecho de que el rubio del Uzumaki, quien había ingresado directamente para realizar los estudios de secundaria, no tuviese idea de cómo utilizar ningún instrumento, lo cual le sorprendía aún más, debido a que el chico era un genio con la batería. Por otra parte, los padres de Ino sabían del requisito para ingresar al colegio por lo que, desde que decidieron inscribirla allí, la enviaron a clases de canto para que no tuviese problema alguno.


–…es por eso que tenemos algo de experiencia en lo que respecta a la música. – terminó de explicar la castaña.

–Ya veo... – comentó por lo bajo, para luego disponerse a mirarlos. – De acuerdo chicos, esto es lo que haremos antes de empezar la clase de hoy. – anunció con una sonrisa. –Presentaran una lista con los miembros de su equipo. Temari, tú ve con Naruto y Lee…supongo que con Sasuke. – ambos miraron a los “líderes” del grupo que les había tocado y suspiraron; iba a ser un largo período.

–Sólo dime los nombres. – sentenció la rubia de cuatro coletas, mientras tomaba su cuaderno y una birome. – No tengo todo el día…

–Esto va a ser problemático. – comentó con desgano el joven Nara.

–¡Bien! Somos yo, Kiba, Shikamaru, Sakura-chan, Matsuri y Tenten – informó con entusiasmo.

–Se supone que tienes que nombrar último, idiota. – corrigió Sakura dándole un leve golpe en la cabeza.

–¿Y qué hace cada uno? – siguió preguntando con fastidio. Estaba enojada, ¿por qué no le habían asignado al grupo de Gaara? Eso hubiese sido un poco más cómodo para ella. Pero no, su profesor debía darle al grupo de ineptos que ahora tenía enfrente. Sólo quería que eso terminara rápido.


De la misma forma, Lee preguntaba a sus restantes compañeros toda la información necesaria; se encontraba igual de enfadado que Temari. Ahora tendría que soportar al idiota de Hyuga en otro lugar más.
Sasuke, Gaara, Neji, Hinata e Ino, conformaban la otra banda. ¡Qué obviedad! Kakashi los miraba con cierta desaprobación; creyó que iban a mezclarse, aunque sea un poco. Sin embargo no había sido así, cada uno estaba con su grupo de siempre. Suspiró, tal vez no era la mejor idea que había tenido pero ahora ya no podía volver atrás.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Sáb Dic 08 2012, 06:53

contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii genial
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Miér Ene 09 2013, 04:19

Capítulo 18
Culpas

No tenía ánimos para volver a casa, no después de lo ocurrido hace unos días con su padre; con sólo decir que no habían vuelto a hablar con posterioridad, era suficiente. Su cabeza era un completo desastre en esos momentos, las palabras de Neji la habían confundido y aún no podía olvidarlas. ¿Qué su tío le enviaba saludos? Pero si ellos no hablaban desde ese día…

Flashback

–Por cierto, Hinata. Cuando estuve en la mansión del idiota de tu primo, me crucé con su padre… – comenzó a relatar su compañera castaña. – Te manda saludos. – mencionó con una sonrisa. – La verdad que para ser padre de Neji, es un hombre muy amable y…
Sí, Tenten continúo hablando sobre eso para luego cambiar repentinamente de tema. Sin embargo, Hinata no había dejado pasar ese detalle, esa frase que no lograba comprender del todo. “Te manda saludos”; sacudió la cabeza para liberarse de esos pensamientos. Seguramente Tenten había entendido mal…

Fin Flashback

Oh, ahora lo recordaba. Cada vez todo era más confuso, ¿por qué su primo nunca le había dicho aquello? Hizashi debía pensar que lo odiaba porque nunca le devolvía los saludos pero…ella jamás se enteró de que él quería seguir en contacto a pesar de lo ocurrido.
Lanzó un suspiro a la nada mientras se debatía consigo misma. Tal vez lo mejor sería ir a hablar con su tío para aclarar las cosas; ese era otro motivo por el cual no se había marchado del Instituto, debía esperar hasta que su padre terminara su horario de trabajo y así ella podría dirigirse a la empresa. Si él la veía y se enteraba para que había ido allí, definitivamente no la dejaría realizar su cometido.
Ahora se encontraba en la biblioteca realizando algunas tareas para pasar el tiempo, pero no lograba concentrarse del todo. Se levantó de su lugar y se acercó al escritorio de la entrada para solicitar un libro a la encargada pero ésta no se encontraba allí, por lo que regresó a donde se encontraba.
El lugar estaba desierto por lo que no le costó en lo más mínimo escuchar la puerta abrirse luego de unos minutos.
–Disculpa, ¿sabes a dónde puedo conseguir el libro de…? – pero se interrumpió a sí misma al ver de que no se trataba de la persona que ella esperaba. – Oh, lo lamento creí que eras Shiho.
–¿Hinata, verdad? – preguntó el joven que se encontraba a unos pasos de donde se encontraba, ella asintió. – ¿Sabes una cosa? Últimamente me he fijado mucho en ti.
–¿En…m…mí? – cuestionó nerviosa, dando unos pasos hacia atrás. – ¿Po…por qué?
–Es que siempre me has parecido una chica muy linda… – mencionó con una sonrisa, acortando la distancia entre ellos.
–Lo si…siento pero debo…debo…irme. – dijo antes de darse vuelta y regresar a buscar sus cosas.

Eso no le gustaba ni un poco. ¿Él interesado en ella? Lo conocía, todo el mundo en la escuela conocía ese chico de ojos increíblemente morados. Y ella, por su parte, le tenía miedo; no se fiaba del todo. No de Hidan.
Las cosas empeoraron cuando sintió que la tomaba por el brazo y la atraía hacia él; se quedó helada. Jamás había estado tan cerca de un chico y, esa no era justamente la persona que ella hubiese preferido. El miedo iba en ascenso por el sólo hecho de tenerlo así de cerca y, el pensar que no había nadie más allí, no ayudaba demasiado…
Todo se volvió negro al ver dibujarse en su rostro una sonrisa demasiado escalofriante para luego sentir los labios del joven sobre los suyos. Se separó con brusquedad pero él era mucho más fuerte que ella, por lo que de un pequeño tirón la volvió al lugar que antes ocupaba. Hinata forcejaba con tal de salir de allí, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas ante el hecho de imaginar lo que podría pasar.
Su mente quedó completamente en blanco y permaneció inmóvil, al sentir que él recorría su cuello con sus labios, dándole fugases besos que la dejaban hecha una piedra.
–¿Vamos a divertirnos un poco, te parece? – escuchó que susurraba en su oído. No podía moverse, estaba clavada en el suelo y su cara se encontraba completamente empapada por lágrimas. – Oh, no llores, prometo que no te haré daño…
–Empieza a alejarte de ella, Hidan. – el aludido se sobresaltó al sentir una voz a sus espaldas. No obstante, no pudo pensar en nada más, cuando lo tironearon por la camisa, separándolo completamente de una inmóvil Hinata. – ¡¿Quién demonios te crees que eres para hacerle eso?!
–Nadie pidió que te metieras en esto, idiota. – contestó con enfado al tiempo que se volteaba, encontrándose con una mirada cargada de enojo. – ¿Tenías que venir a interrumpir? Además, ¿por qué un infradotado como tú vendría a la biblioteca? ¿Y, sobre todo, quién te dijo que ella no estaba de acuerdo?
–No hay necesidad de que alguien me lo diga; puede que sea un idiota pero…mírala. Su rostro responde a tu estúpida pregunta.

Y con esa última frase se terminó la conversación. No sabía bien por qué pero estaba demasiado enojado como para poder controlarse; así que no lo pensó más y se dispuso a atinarle un golpe en la cara a ese idiota que osaba pasarse de la raya con Hinata.
El sólo hecho de verla parada allí, con la mirada completamente pérdida e inundada de lágrimas, temblando como la hoja de un árbol sacudida por el viento, lo enfadaba. Mucho. Ellos nunca se habían hablado pero él sabía lo tímida que era y lo mucho que hacía por pasar desapercibida. Sin embargo, a pesar de ser tan diferentes y de formar parte de dos grupos opuestos, nunca la había visto como una mala persona. Es más, la veía como una chica tranquila, inocente, amable y de buen corazón. Totalmente distinta, si se la comparaba con el resto de las chicas de su clase. Por eso era que a veces “se tomaba la molestia” de defenderla cuando era el punto fijo de las burlas.
Y no, no iba a dejar que Hidan tuviera el descaro de arrancarle así su forma de ser.
Los golpes por parte del otro joven no se hicieron esperar; tenía ventaja ya era más grande que él pero no iba a dejarse intimidar por eso. Un descuido de su parte, hizo que lo volteara al suelo y su cara comenzara a ser el único punto donde pudiera pegarle.

–¡¿Qué demonios está pasando aquí?! – oh, genial, el preceptor había llegado alertado por Shiho a la que nunca habían escuchado entrar. – ¡Déjalo ya, Hidan! – gritó levantando de un tirón al aludido.
–¡Te vas a arrepentir de esto! – el chico en el suelo se puso de pie y se adelantó dispuesto a volver a golpearlo.
–Kiba, detente. – la voz de Tsunade lo dejó pegado al piso; estaba en serios problemas. – ¿Y bien, quién va a explicar qué pasa?
–Yo sólo entré en la biblioteca para buscar un libro y vi a este idiota intentando sobrepasarse con Hinata. – mencionó el mayor de los jóvenes, mirando con rostro inexpresivo a la directora, quien se sorprendió ante semejantes palabras.
–¡¿Qué?! ¡Eso fue totalmente al revés! – chilló molesto el castaño. – Deja de mentir, sabes que las cosas no fueron así, tú fuiste quien intentó…
–¿Quien intentó qué? – cuestionó; Kiba lo observó, conocía muy bien esa mirada. ¡Demonios, de esta no iba a salvarse ni aunque dijera la verdad!
–¿Hinata? – la directora se acercó a la chica que reaccionó al sentir una mano en su hombro. – ¿Quieres decirme que pasó? ¿Hidan tiene razón?

La joven paseó la mirada entre los dos chicos y la detuvo sobre ese par de ojos oscuros que la miraban expectantes. Abrió la boca para responder pero vio el ligero movimiento de la cabeza del Inuzuka y la sonrisa en la cara de Hidan. Cerró los ojos con fuerza y con un leve susurro dio la razón al mayor, obteniendo como respuesta un suspiro por parte de la responsable del lugar.
Había comprendido perfectamente lo que significa esa mirada; Kiba era consciente de lo podía pasar si ella llegaba delatar a Hidan, por eso hizo que lo inculpara. Para mantenerla alejada de más problemas.
Ellos eran así, tenían sus propias reglas y, la más importante de todas era que no podían delatarse entre ellos ante los profesores o, peor aún, ante la directora. Eso traía consecuencias, las que eran peores que pasar por el castigo que les iban a asignar en el Instituto. Él lo sabía, no lo había vivido en carne propia pero le fue suficiente con ver el resultado en Naruto, y no haría que Hinata pasara por aquello; más ahora que sabía cuáles eran las intenciones de Hidan.
Prefería ser él quien cargara con eso.

~

Se removió un poco en el asiento que ocupaba ahora, mirándose las manos como si fueran lo más interesante del lugar. Sentía la mirada intensa de aquella mujer puesta sobre sí, observándolo con detenimiento.
No sabía por qué se le había dado por llamarlo pero tal vez no era bueno. Desde que había iniciado su estadía en el Instituto, jamás había requerido de su presencia y ahora ahí estaba, esperando por saber qué era lo que quería. Quien sabe, quizás iba a echarlo…de todas maneras, estaba excediendo la confianza.

–No entiendo bien que es lo que estás planeando pero… – comenzó a hablar mientras el hombre escuchaba atentamente cada una de las palabras que salían de la boca de la rubia, aún sin levantar la mirada. –…me gustaría saber cómo demonios has hecho para que esos ineptos te hicieran caso. – sus miradas se encontraron en ese instante; Tsunade elevó una de sus cejas esperando una respuesta.
–Bueno… – su voz salió en un susurro, por lo que se aclaró la garganta. – Primero que nada, no quisiera que se dirija de esa manera a mis alumnos.
–Kakashi, sabes que no lo digo con malas intenciones; es mi forma de llamarlos. – se defendió automáticamente. – ¿Y bien, qué es lo que planeas?
–Ellos son mejores de lo que usted piensa, de lo que todos piensan aquí. Ya ni siquiera se toman la molestia de intentar enseñarles; sólo ingresan en el salón, esperando lo de siempre…
–Porque han pasado algunos años y las cosas siguen exactamente igual que cuando ingresaron. – lo interrumpió ella.
–Las cosas puedan cambiar si alguien se propone dar un primer paso, Tsunade. – la miró con cierto reproche. Ni siquiera ella, que era la mismísima directora, podía verlo. – Ellos necesitan un empujón para dar ese paso…Creo que no saben lo capaces que son; sin embargo, a nadie parece importarle que lo descubran. No son sólo ellos los culpables de su forma de ser y considero que eso está bastante claro…
–Los demás profesores se han rendido ante estén tema, lo sé. Son trece problemas, no uno. Y sí, admito que también yo me harté de intentar hacer algo al respecto… – suspiró ante sus propias palabras.
–Sé que me he tomado muchas libertades con esto; no obstante creo que ellos pueden mejorar. Quizás lo de las presentaciones no haya sido la mejor idea pero es un comienzo…Están entusiasmados y eso mantiene sus cabezas lo suficientemente ocupadas para preocuparse por pelear. Eso es lo que he hecho; les he puesto otras cosas en las que pensar…Sin mencionar las tareas en grupo que si bien no son perfectas, ayudan a que algunos comiencen a hablarse. Es poco, pero es mejor que nada. – No, dar marcha atrás ahora no era una opción e iba a ser lo imposible para que aquella mujer pudiese entenderlo.
–Sólo intenta que no se maten en el proceso. – mencionó, sorprendiéndolo. – Sé que son buenos chicos, los conozco…sin embargo, también sé que son un problema cuando quieren… – pasaron unos segundos de silencio. – Eso es todo. Puede retirarse y siga con lo que sea que este haciendo, está dando resultados.
–¿Puedo decirle otra cosa? – cuestionó mientras se ponía de pie, recibiendo como respuesta un asentimiento. – No son trece problemas, son trece adolescentes sobreviviendo en una etapa difícil; debería intentar comprenderlo…
Tsunade lo observó salir de la dirección en silencio y, ahora que se daba cuenta, había olvidado contarle lo ocurrido con dos de sus “problemas” hace unos instantes en la biblioteca; aunque ni ella terminaba de procesarlo del todo.
Sin mencionar que ese hombre sí que podía ser un pequeño dolor de cabeza; pero hasta ella podía ver más allá de eso. Hatake había nacido para enseñar y, ella no iba a poner objeciones si era capaz de controlar a ese grupo.
Parece que eras la persona indicada después de todo, Kakashi…, pensó con una sonrisa. Él fue quien dio ese primer paso, ahora debía enfrentarse a las consecuencias.

~

Había llegado tarde a casa; todo culpa de ese entrenamiento totalmente fuera de horario que sólo a su profesor Gai se le ocurría hacer. Bueno, después de todo no había sido tan malo.
Ingresó con su auto en la cochera como todos los días y se extrañó de que su padre ya hubiese llegado del trabajo. Cuando entró en la sala, se encontró con él sentado en uno de los sillones; lo miró con intriga.

–Neji, ¿puedes venir unos minutos? – él se acercó con cautela; quizás lo habían llamado del Instituto.
–¿Ocurre algo? – cuestionó con su ya típico tono de voz
–De hecho, sí. Y quiero que lo solucionemos en este instante. – su cara de sorpresa no tardó en aparecer. – Hinata vino a verme al trabajo hoy… – mencionó su padre, iniciando así lo que sería una intensa conversación.

Flashback

–¿Señor? Disculpe que lo interrumpa… – mencionó su secretaria al tiempo que abría la puerta de la oficina. – Pero alguien quiere verlo.
–Dile que pase. – contestó con tranquilidad sin levantar la vista.
–En seguida. – dijo la joven a modo de respuesta. Luego de unos minutos, la puerta volvió a abrirse.
–Pe…permiso. – escuchó susurrar a una suave voz.
–Hinata. – ambos pares de ojos perlados se encontraron; una sonrisa se dibujó en el rostro del hombre. – Puedes pasar, vamos. – la vio ingresar con nerviosismo.
–La…lamento interrumpir tu trabajo. – sus ojos evitaban mirarlo fijamente; estaba nerviosa, sin mencionar lo que había ocurrido hacia unas horas atrás en la biblioteca.
–¿Qué ocurre? – preguntó observándola. Sabía que algo pasaba, no había otro motivo por el cual ella hubiese ido a verlo. – ¿Está todo bien con tu padre?
–No es eso…yo sólo… – dudó un poco, pero ya estaba allí. – Quería hablar contigo…

Fin Flashback


–¿Puedo preguntar por qué me mientes y no le envías mis saludos a tu prima? – su tono de voz seguía tranquilo, pero el castaño pudo notar una gota de frustración en la pregunta. – Neji, creo que debemos dejar en claro algunas cosas…
–Sé que no tendría que meter a Hinata en esto. – dijo interrumpiéndolo. – Pero no puedo evitarlo, ya que tú no quieres abrir los ojos a pasar de que ya han pasado varios años…
–¿Esto tiene que ver con el fallecimiento de tu madre, verdad? – preguntó mirándolo fijamente.

Lo sabía, siempre lo supo. Neji no era ningún tonto e iba a empezar con los reproches de un momento a otro y, ahora estaba ocurriendo. De todas formas, pasaron más años de los que él esperaba.
Sabía lo difícil que había sido para su hijo perder a alguien tan importante con tan sólo siete años pero nunca creyó que él se cerraría de esa manera hacia los demás. Ni siquiera había mantenido esa relación tan estrecha que poseía con Hinata, a la que se pasaba sobreprotegiendo a pesar de su corta edad.
Y aunque ya habían pasado casi nueve años, él seguía comportándose de aquella manera fría y resentida. Tal vez era su culpa, por no haberle contado todo desde el principio, dejando que él creara su propia historia sobre lo sucedido entre la familia.

–Todo tiene que ver con todo. – respondió su hijo, sacándolo de sus pensamientos. – Y no, si quieres que te lo diga en la cara, jamás le envíe tus saludos a Hinata y no lo haré. ¿Cómo podría sabiendo todo lo que nos han quitado? ¿Por qué no quieres ver las cosas como son? – espetó con enfado. – Ellos nos arrebataron lo que nos pertenecía. Ellos nos dejaron como estamos ahora. Ellos se llevaron a mamá. – estaba demasiado enojado como para pensar lo que decía, apretó los puños con fuerza.
–Mi pregunta es, ¿cómo puedes decir eso sabiendo que tu tía también murió? – aquello lo tomó por sorpresa y miró a su padre detenidamente. – No fuiste él único que sufrió aquí Neji y creo que es hora de que lo entiendas. ¿Qué hay de mí? Yo amaba a tu madre con todo lo que soy, ¿crees que no me dolió cuando ocurrió el accidente? – desvió la mirada de ese hombre tan similar a él físicamente. Casi nunca hablaban sobre aquello, por lo que le costaba mantener la calma. – ¿Y qué hay de Hinata? ¿Qué pasa con lo que ella sintió en ese momento? Eras lo que la mantenía de pie cuando algo malo ocurría… ¿Cómo crees que se sintió cuando su único sostén dejó de hablarle sin motivos? Deja de pensar un poco en ti y ve a tu alrededor.
–¿Qué yo vea mi alrededor? – una risa irónica se escapó de sus labios. – ¡Tú eres el que no quiere ver que Hiashi te quitó todo! – el rostro de su padre reflejó una perpleja confusión. – ¡No me mires de esa forma! ¡Sabes perfectamente que tú eras el legítimo heredero de la empresa! ¡¿Por qué?! ¡¿Quieres explicarme por qué no luchaste por ello?! ¡¿Por qué te quedaste de brazos cruzados?!
–Por ti. – su cuerpo se desplomó sobre el sillón, ¿por él? ¿Qué demonios significaba eso? Permaneció en silencio esperando una respuesta. – Cuando mi padre dejó este mundo y consigo a la tan envidiada empresa…fue cuando tu madre me anunció que venías de camino. – sonrió mientras miraba al joven frente a él con ternura. – Nunca me sentí tan feliz en mi vida…Iba a tener un hijo. – mencionó en un susurro. – Para ti, mi hermano siempre fue el tío distante y malvado que le robó a tu padre el lugar que le correspondía; idea que yo dejé que se creara pero…las cosas no fueron así. Fue mi decisión.
–¿Qué? – lo miró con asombro, intentando procesar toda esa nueva información, esa parte de la historia que nadie le había explicado.
–Yo rechacé ser el dueño.
–¿Qué? ¿Por qué? ¿Por qué alguien haría algo así? – con cada palabra todo era más confuso.
–Era su sueño y no podía arrebatárselo. Hiashi siempre quiso ser quien estuviera al frente de la empresa; era lo que más anhelaba desde que éramos niños. Por mi parte, no era algo que me importara demasiado y amo a mi hermano lo suficiente para dejar cosas de lado sólo por él.
–Eso…no es posible…él…él fue quien te arrebató todo… – mencionó sin terminar de asimilar las cosas; su padre negó.
–No fue así, Neji. Mi hermano tiene ese lugar porque fui yo quien así lo decidió. Mi vida iba más allá de ser el dueño de una empresa internacionalmente conocida…Mi sueño también se cumplió, tuve la familia que siempre quise. Tú formas parte de eso que tanto anhelaba. – apretó los dientes al escuchar aquello; habían pasado tantos años…y ahora se enteraba de la verdad. – Lo lamento; de verdad lo siento hijo…
–Tú no tienes la culpa. – respondió el aludido.
–Sí, Hiashi y yo tuvimos que haberles contado la verdad ni bien crecieron…pero ya había pasado tanto tiempo que simplemente lo evitamos. Además, luego de que tu madre falleciera, nuestra relación se distanció bastante. – terminó de explicar, observando como el rostro de su hijo intentaba serenarse. – Entiendo si quieres odiarme, Neji. Yo…
–No te odio, eres mi padre…tan sólo, me hubiese gustado que no hayan mantenido esto escondido por tantas años…
–Lo sé, lo lamento tanto, es que…
–Está bien, papá. – lo interrumpió con tranquilidad. – Si me disculpas, quisiera ir a mi habitación.

La puerta se cerró a sus espaldas, aislándolo así del resto de las cosas que lo rodeaban. Suspiró con frustración mientras se recostaba sobre su cama. Realmente no sabía qué pensar, pero sobre todo…no sabía cómo sentirse en ese momento.
A pesar de que nadie le había contado la verdad…él también tenía parte de la culpa; se había dejado llevar por sus propias ideas y tampoco se molestó en buscar información sobre lo que pasaba en su familia; simplemente se separó y rompió todo lazo existente con ellos, incluso la relación con su padre había cambiado.
Pero, ¿cómo haría ahora? ¿Podría volver a formar esos vínculos? ¿O simplemente dejaría que las cosas siguieran así? Tal vez no tuviese todas las respuestas y su cabeza fuese un completo lío, pero había algo de lo que estaba seguro…tenía que hablar con Hinata.
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Vie Ene 11 2013, 07:45

maldito hidannnnn redhot

que bueno q se aclarason las cosas en la familia hyuga

estubo bueno el capitulo contiiii!!!!! genial


Última edición por konan chan el Lun Ene 21 2013, 05:54, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: No todo es lo que parece   Hoy a las 07:47

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