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 (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo

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atadalove
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MensajeTema: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Sáb Dic 03 2011, 00:26

Hola... Les traigo el prólogo de esta pequeña historia de amor, tragedia y... ¿Un aborto?

Quiero aclarar que este fic no es tan trágico pues, yo nunca he estado presente en un aborto ni mucho menos he tenido uno. No sé cómo se sientes las personas o más bien, las mujeres que toman esa decisión pero puedo intentar expresarme a mi manera ya que tengo un don y es ponerme en los zapatos de otro y saber cuales son sus sentimientos... Es decir, expreso cosas que nunca he sentido pero entiendo al que les pasa eso... (me enredé)...

En fin... este fic es completamente mío y a mi estilo. Pero sobre todo está lleno de amor.
Por ahora les dejo el prólogo

Bueno... aquí la historia...


❀Prólogo❀


-Naruto… ¿Qué opinas sobre los niños? –Esa era una pregunta que él evitaba. Desde que Hinata y él están comprometidos no habían hablado sobre el tema y ahora, que estaban cenando bajo la luz de las velas, sacaba el tema mirando el suelo sonrojada.
Naruto la observó por un momento… estaba nerviosa pero también esperaba respuesta.

-Dicen que son lo mejor en el mundo y que causan dolores de cabeza. –Contestó sin darle importancia. Hinata lo miró y suspiró. Él no dijo lo que pensaba sino lo que pensaban los demás.

-Y si son tus hijos… ¿qué opinas? –Volvió a preguntar. Él se puso de pie de manera agresiva y se alejó. ¡¿Por qué tenía que insistir tanto?!

-No opino nada porque simplemente no tendremos hijos. –Dijo dejándola en shock. –No estoy hecho para ser padre y no lo seré. –Terminó por decir. Hinata se puso de pie y miró su espalda con el ceño fruncido.

-¡Y si yo quiero ser madre! –Lo desafió. Él se volteó furiosamente haciendo que ella retroceda unos pasos. Tuvo miedo de su mirada.

-¡No pienso ser padre Hinata! ¡Si quedas embarazada éste compromiso se rompe! –Amenazó. Nunca en su vida ella había tenido tanto miedo. Vio perpleja como él la dejaba sola en la sala y se adentraba en la habitación cerrando fuertemente la puerta.
Abatida, rompió a llorar. ¿Por qué Naruto no quería ser padre?... si se iba a casar con ella tendrían que llenar su vida de pequeñas alegrías pero parece que solamente lo había pensado ella.

Se tumbó en el suelo a llorar y así se durmió. Estaba dolida, muy dolida. Su sueño era ser madre pero amaba a Naruto con todo su ser. No quería perderlo… lo amaba demasiado.

Al despertar estaba sorprendida por encontrarse en la habitación junto a Naruto. Él la abrazaba y su rostro estaba sobre sus pechos. Le acarició el cabello pero al hacerlo la discusión de anoche se le presentó. Su respiración se agitó despertándolo.
Sus ojos azules se clavaron en los de ella… le sonrió desconcertándola.

-¿Te sientes mejor? –Ella asintió. Los ojos de él mostraban mucha preocupación. –Bien, pero no volvamos a hablar del tema. No me gusta discutir contigo. –Le besó en los labios y se puso de pie. –Me iré al trabajo… vendré para almorzar. –La detalló. Tenía a una hermosa mujer en su cama y la amaba, pero no podía complacerla con lo que ella más anhelaba. Acarició su rostro y le besó en los labios. –Te amo. –Le susurró al oído y se fue al baño y Hinata quedó sorprendida. Él era muy bueno con ella pero nunca descubriría el por qué no quiere tener hijos… de hecho, no sabe muchas cosas de su vida pero aun así, lo ama y lo complacería; pero un miedo la inundó… ella poseía un ciclo de 25 día y el mes pasado su periodo no llegó. Éste mes se ha retrasado.

Se puso en posición fetal sobre la cama y se secó una lágrima que amenazaba con salir.

-No puedo estar embarazada… -Sus lágrimas salieron sin intención de detenerse. –No puedo…

Miedo… eso era lo que sentía pero, ¿cómo no tener miedo? Su prometido y salvador le dijo que la dejaría sola si ella queda embarazada y no dudaba que lo cumpliera porque él nunca retrocedería y nunca ha retrocedido a su palabra.

Si quedaba embarazada… estaría sola otra vez.


❀❀❀Continuará❀❀❀


Éste es un proyecto que me treví a lanzar y espero que les agrade... repito, no es tan trágico como se ve ok... es sólo para llamarles la atención...

Nos leemos lueguito...



❀❀❀Me regalan un reviw❀❀❀


PD: EL FP significa Fic en Proceso... cuando se termine le pondré FT: Fic terminado...
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Sáb Dic 03 2011, 04:24

Aw, me encanta tu manera de escribir <3
En serio, está genial :3
Aish, Naruto me cae mal, ¿Cómo puede decir eso? o.o
Pobre Hinata.. u3u
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Dom Dic 04 2011, 12:38

pobre hina.chan y naruto es una idiota xq no kere tener hijos osea eso es de idiota espero subas conti pronto bayy ^^
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atadalove
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Vie Dic 09 2011, 00:36

Hola... aquí con el primer capítulo de esta historia naruhina...
Espero que sea de su agrado y quiero informarles que esta historia estará llena de amor y sobre todo, con un final muy feliz...
Sin más que decir, Los dejo con el capi... *o*




Capítulo I
Una difícil decisión…


Una semana después…
Lunes…

Caminaba de un lado a otro. Sus manos temblaban y las movía en direcciones diferentes, se mordía el labio, su pulso estaba acelerado al igual que su respiración. Nerviosa… esa era la palabra.

Se encontraba en el baño de su pequeño apartamento, en donde vivía con su prometido y amante… sí, amante. Desde hace meses han disfrutado y vivido las noches sobre la comodidad de su cama, disfrutándose y demostrándose el amor que ambos sentían.

Eran las 9:00am de un lunes y él se había ido a trabajar. No están casados pero se comportan como esposos: se respetan, se aman, se miran y se re-enamoran con detalles, palabra, caricias…
Ellos tienen conociéndose 6 años. Él la salvó y desde entonces ella ha vivido con él en su apartamento. Ella había perdido la memoria en un accidente y mientras la recuperaba se enamoró de él, un hombre amable, orgulloso, de palabra…

Mientras ella esperaba nerviosa, dando vueltas por el baño se permitió recordar los momentos más felices junto a su prometido… su amado Naruto.



Su mente la llevó al día de su compromiso, un hermoso atardecer acompañado de la más fresca brisa. Él había organizado un picnic y la llevó en sus brazos hasta la banca cerca de un árbol de cerezo. La vista desde ahí era más que hermosa y el atardecer de ensueño…

-¡Oh, Naruto! –Exclamó Hinata extasiada por la vista maravillosa y en brazos de Naruto. Él la miró mientras a ella se le aguaban los ojos de la emoción y aprovechando que estaba distraía sacó una cajita negra de su bolsillo y se la puso a ella en frente. Ella la miró confundida y luego su respiración se agitó al comprender las intenciones de él.

-Hinata… llevamos un año siendo novios y es la experiencia más maravillosa que he vivido pero… quiero convertir 100 días de nuestra vida en 1000 años juntos. Quiero ser egoísta y no compartirte, quiero amarte sin que nos critiquen. Hinata… deseo que nuestras noches juntos sea todos los días y no una vez por mes. Quiero formar una vida contigo y todo lo que implica. –Confesó. Hinata no aguantó la emoción al ver el contenido de la cajita y abrazó a Naruto llorando en su hombro. – ¿Te casarías conmigo, a pesar de lo obstinado y orgulloso que puedo ser? –Sacó el anillo y tomó la mano de Hinata.

-Acepto. Sí quiero casarme contigo Naruto. –Dijo para luego besarlo al sentir el anillo encajar en su dedo anular.
La tarde cerró con broche de oro y al amanecer dos personas se miraban abrazadas en la misma cama…


Al pasar unos minutos, ella tomó un objeto que había dejado en el lavamanos y al verlo, lo dejó caer al suelo… estaba petrificada de miedo. ¡¿Qué haría ahora?! Su prometido era un hombre muy amable, lleno de amor, simpático y con una sonrisa contagiosa. Es un hombre decidido y seguro de sí mismo pero, hay algo del que no le gusta hablar y siempre ha evadido el tema. Se tensó al recordar.


Un mes después de su compromiso, Hinata miraba una revista de maternidad sobre la comodidad de su cama. Siempre le ha fascinado la idea de ser madre y más si es con Naruto. Al leer un artículo de bebés se emocionó mucho y cuando Naruto salió de ducharse le presentó la revista en donde había gemelos agarrados de la mano.
Naruto tomó la revista pero luego la tiró a la cama y miró a Hinata con el ceño fruncido. Ella estaba sorprendida porque nunca la miraba de esa manera de hecho, la miraba con mucho rabia y retrocedió de miedo pero al hacerlo tropezó y cayó al suelo dándose un golpe en la retaguardia.
Naruto reaccionó y se apresuró a levantarla.
Ella pudo ver en sus ojos alejamiento, como si estuviera en otro lugar del mundo pero ¿por qué?
Con cuidado él la depositó en la cama y besó su cuello apasionadamente… ella se resistió.

-N-Naruto… -Trató de alcanzar la revista y al lograrlo la puso frente a él. -¿No te gustaría que nuestros hijos sean gemelos, Naruto? –Estaba ruborizada al plantear el tema pero añoraba ser madre con todo su ser.
Él volvió a poner su mirada dura y le arrebató a Hinata la revista de las manos. Se paró de la cama y lanzó la revista por la ventana.

-¡No vuelvas a comprar esa basura Hinata! –Le ordenó y se fue al baño cerrando la puerta de un portazo. Hinata estaba petrificada… ¿Acaso Naruto le había gritado? Jamás le había gritado. Un miedo se apoderó de ella… ¿Qué le pasaba a su prometido? Él había dicho que quería una vida juntos con todo lo que implicaba pero… ¿Qué le pasaba ahora?
Al oír el agua caer Hinata pensó en que no conocía del todo a su prometido… de hecho, él nunca le presentó a su familia, sólo a sus amigos y colegas del trabajo pero no a su familia.




Se miró en el espejo y las lágrimas salieron sin avisar. El nerviosismo se convirtió en angustia y miedo. Ahora tenía miedo de hablar con él pues, si le decía estaría perdida y si no le decía… no quería ni imaginarlo.

Se sentó en el suelo frío del baño, acarició su vientre y lloró tan silenciosamente como pudo. No quería decepcionar a su prometido, no quería que la dejara, no quería estar sola… no de nuevo.

-¿Qué haré? –Su voz salió como una súplica. No sabía qué hacer o qué le deparaba la vida a partir de ahora pero de algo si estaba segura… sufriría de todos modos. –Naruto no quiere ser papá. –Sus lágrimas ahora salían por montón. Tan sólo admitir ese hecho desató todo su miedo y angustia. Sus lágrimas era la más puras evidencia del dolor que sentía en estos momentos pero no sólo por ella, sino por su bebé… que no tenía la culpa.

❀❀❀

Horas más tarde, Naruto llegaba a su apartamento para almorzar con su mujer. Le gustaba almorzar con ella y disfrutar cada momento a su lado. Ese era el único lugar de donde él podía respirar el aire de la felicidad… junto a su mujer.
Después de tanto tiempo estando solo, encontró la felicidad junto a ella… su amada Hinata.
Con su sonrisa ella le quitó parte del temperamento orgulloso que se negaba a perder, con su compañía hizo que su corazón volviera a latir y le devolvió la sonrisa que había perdido cuando niño. Hinata era su ángel aunque no puede cumplirle del todo, pero la quiere y la ama de verdad.

Con una sonrisa se desmontó del coche con una rosa en la mano y entró a su hogar.

-Hinata. –Llamó amablemente. –Ya llegué amor. –Siguió caminando guiado por el rico aroma de la comida. Llegó hasta la cocina y fue sorprendido por un beso. Siempre era así todos los días y eso él lo disfrutaba. Disfrutó a su mujer mientras ella le daba su beso de bienvenida pero el sabor del beso era salado y la pasión no era la misma, la sensación no era igual. No le dio importancia y se separó de ella para poner la rosa en su hermoso y lacio pelo. La detalló. –Te ves demasiado sexy con esa ropa. –Le besó el cuello y ella suspiró. -¿Aún te quedan pastillas? –Ella palideció. Su prometido era muy apasionado y había durado muchos días sin tocarla debido a su estado menstrual. Ella suspiró profundamente y le besó el cuello mientras jugaba con su pelo rubio.

-Tengo la visita Naruto. Hoy no se podrá. –Él se desilusionó.

-¡Todavía…! ya va una semana Hina-chan. –Replicó.

-Lo sé. –Odiaba mentirle pero se sentía acorralada. –Aún está descontrolado. –Le aclaró y él acarició su espalda. Amaba a su mujer pero necesitaba sentirla y demostrarle su amor tal y como sólo él sabe hacerlo. Total, ya se ha contenido por más de una semana.

-Odio cuando se te descontrola. Me hace esperar muchos días y no sabes las ganas que tengo de tenerte y hacerte temblar de placer. –Le susurró al oído y sonrió al sentirla temblar y suspirar. Era cierto que odiaba eso pero no tenía opción… tenía que respetar el ciclo de su mujer. Se separó de ella y la miró a los ojos. Notó que estaban rojos he hinchados. -¡¿Estabas llorando Hinata?! ¿Por qué? –No le gustaba verla así, por eso hacía todo lo posible para hacerla sonreír. Ella había sufrido mucho en la vida.

-Es que mientras picaba las cebollas empecé a llorar y como era mucha, no pude evitarlo. –Trató de hacerlo entender y lo logró. Vio como él se acercaba y rozaba sus labios con los de ella. Pasión era lo que él desprendía. Se alejó de ella.

-Ok. Me iré a dar un baño mientras tú sirves el almuerzo. –Ella asintió y él se fue a la habitación. Al estar completamente sola en la cocina se permitió suspirar de alivio. Sus labios temblaron.

-¡Ay Dios mío! ¿Qué voy hacer? –Su angustia volvió a apoderarse de ella y nuevamente sintió deseos de llorar. No quería perderlo… no quería. Se llevó la mano al vientre y lo acarició. Ahora entendía el por qué se veía un poco llenita… estaba embarazada de Naruto.

El mes pasado, se olvidó de tomar las debidas precauciones pero no le dio mucha importancia pensando en que sería una tontería que por no hacer caso a su doctor y no respetar su estricta medicación quedara embarazada por una noche. A Naruto no le gustaba usar condón y por eso le compraba, mensual, pastillas anticonceptivas.
Al amanecer tampoco se preocupó pues, estaba en una fecha en donde ella no estaba ovulando, es decir, no era fértil. Pero al llegar el momento, su clico mensual no le llegó. No se preocupó porque a veces se le retrasaba. Ese mes fue inolvidable pues, Naruto la hizo suya de manera perfecta y en diferentes posiciones. Esas noches fueron cargadas de pasión, llena de suspiros y gemidos, hasta el punto de olvidarse de que su ciclo seguía sin llegarle.
Éste mes fue lo mismo… su ciclo no le llegó y ahora sí se preocupó. Su amiga Sakura le había dado una prueba de embarazo pero tan sólo imaginarse que estaba en cinta le daba miedo y ahora estaba aterrada.
Desde la discusión de la semana pasada las noches ya no son las mismas. Su fecha se había ido y él ha querido disfrutarla; pero siempre le daba escusas como que aún estaba ovulando para no pasar a la acción. Él es muy comprensible y amable con ella y nunca le haría daño al tratar de obligarla. Al despertar, se daba cuenta de que él la tenía abrazada y con su cara en los pechos de ella. Sentía su respiración cálida y segura sobre su cuerpo; lo abrazaba y besaba sobre su cabeza. Cuando él despertaba lo hacía con una sonrisa, la besaba y luego se iba a trabajar. Esa era la rutina vespertina desde hace una semana.

Ella preparó la mesa para el almuerzo y de su bolsillo sacó la prueba de embarazo con el resultado que había cambiado su vida. Tenía que hacer algo para solucionar esa problema y pronto, pero tan sólo imaginar la solución le daba miedo… no quería pero no tenía opción.

Al escuchar a su prometido llamarla, se exaltó y guardó la prueba de embarazo en uno de los bolcillos del delantal que estaban posicionados en sus caderas.
Fue al cuarto, abrió la puerta lentamente y lo encontró en boxes y secándose el pelo con una toalla. Se veía tan varonil y perfecto. Dedicó tiempo para detallarlo y lentamente lo veía pasarse la toalla por todo el cuerpo. Pasó su vista desde las piernas de él hasta su cuello, admirando cada anatomía de su hombre y se sonrojó al verle la tan hermosa espalda bien ejercitada que poseía y esa cintura...
Un escalofríos de apoderó de su cuerpo haciéndola suspirar. Su mente la torturaba con la perfecta visión de su hombre frente a ella y se preguntó, ¿Desde cuándo no lo acariciaba? Se acercó a él lentamente mordiéndose en labio.

-D-Dime amor. –Le dijo y él se volteó a verla con una sonrisa. Él la había sentido llegar pero quiso deleitarla secándose lentamente. Adoraba sentir la presión de su mirada en su cuerpo.

-¿Qué te parece si salimos éste fin de semana con nuestros amigos? –Le dijo y se acercó a ella.
Su amigo Sasuke le había dado esa idea desde la última discusión que tuvo con ella pero no pensó en ponerle en práctica aunque al verle hoy tan diferente lo hizo recordar esa discusión que le ha perseguido por éstos días. No soportaba discutir con ella pero no podía evitarlo… su orgullo y su promesa lo obligaba.
Hinata sonrió. Reconoció que él hacía lo posible por contentarla y hacer que los malestares del ciclo menstrual no le molestaran. Lo abrazó. Reconoció que tenía suerte de tenerlo y no lo quería perder.

-Claro amor. Será un fin de semana perfecto. –Estaba feliz con la presencia de su amado. Le rozó sus labios en el cuello de él. Le encantaba sentirlo, tenerlo, ser suya… amarlo. Acarició su espalda y bajó hasta tocarlo en sus nalgas y atraerlo hasta su propio cuerpo. Quería sentirlo dentro. Él era suyo y de nadie más.
Sintió que él suspiraba y la abrazaba acariciando su espalda.

-También te extraño Hina-chan, pero si sigues calentándome tendré que darme otra ducha fría. –Hinata enrojeció. Por un momento se había olvidado de todo y se había concentrado en su prometido y en lo que le hace sentir con su sólo presencia. Se separó de él con la mirada baja y Naruto rió para luego abrazarla otra vez. –No es para que te alejes. –Besó sobre su pelo. –Pero te advierto que te pasaré factura en las noches del fin de semana. Para ese entonces la visita se te habrá ido y podremos disfrutar las noches Hinata. –Le dijo con voz ronca por la pasión. Le acarició las caderas y la apegó a su cuerpo para que sintiera cierta parte de su perfecta anatomía y la besó con toda la pasión cargada que estaba oprimiendo. La piel de Hinata se erizó al contacto de sus labios sobre los propios y sintió que la entrepierna de Naruto endurecía. Con una sonrisa, escapó de sus brazos.

-Te espero en la sala. El almuerzo se enfría. –Le guiñó un ojo y se fue sonriendo, dejando a Naruto frustrado y con ganas de darse otra ducha fría.

Hinata cerró la puerta y entristeció. Lo amaba… ¡lo ama mucho! ¿Cómo podría vivir sin él? No viviría… se moriría de dolor, desamor y soledad… y no quería volver a estar sola nunca.
Con dolor recordó su trágico pasado…

❀❀❀❀


Ella tenía 10 años cuando lo perdió todo.
Poseía una familia hermosa: padres que la amaban, una hermana con dos meses de nacida y un hermano mayor sobre protector que le llevaba 8 años y que la quería mucho. Amaba a su familia y siempre sonreía.
Sus padres murieron en un accidente de tránsito y sus hermanos estaban en el coche. Ella estaba en la academia que por generaciones han asistido los Hyuga. No se dio cuenta del accidente hasta que sola regresó a su casa y la encontró llena de policías. Desesperada, buscó a sus padres pero no los encontró y un policía le dio la mala noticia.

-Tu familia están en un lugar mejor ahora. Donde están no hay dolor y sé que pronto lo superarás. –Esas fueron sus palabras pero ella sólo veía como tapaban y se llevaban el cuerpo de sus padres. Al parecer un auto chocó contra ellos mientras salían del garaje.

Su hermana menor apenas era una bebita y no resistió; sus padres murieron al instante debido al fuerte golpe pero su hermano mayor… él duró en coma 3 meses y cuando despertó fue para despedirse pues, su sistema colapsó y Hinata vio aterrorizada cómo la vida se le iba a su hermano.
Lloró. Lloró mucho hasta que sus lágrimas no salieron más y al amanecer volvió a llorar.
Quedó sola en el mundo, sin nadie para cuidarla y debido a su corta edad fue a parar a un orfanato donde vivió en soledad total y bajo maltratos. Su tristeza no disminuyó y ver como los demás eran adoptados y ella no, la ponía más triste.
Ella sólo deseaba volver a tener una familia. Quería sentirse amada otra vez.
❀❀❀


Se mordió al labio y una lágrima rodó por su rostro. Su prometido la había salvado y dado una razón de vida cuando ya no la tenía. Él le tendió una mano, le dio una casa, comida… ¡Una vida! Y ahora sería su esposa pero… ¿hasta dónde estará dispuesto llegar si se entera que será padre?… ¿cumpliría su palabra de amenaza? Seguro que sí porque él es un hombre muy orgulloso y nunca se ha retractado de su palabra… ese es su lema. Nunca retroceder.

Una sonrisa melancólica se asomó por su rostro al recordar cómo se conocieron… y por qué él es su salvador.


❀❀❀

Al cumplir la mayoría de edad la sacaron a trabajar pues ya era suficientemente adulta como para atenderse ella misma pero lo primero que intentó fue salir de este mundo donde no era querida por nadie.
Corrió y corrió hasta que sus piernas no le dieron para más y cayó golpeándose duro en la cabeza en medio de una calle.
El tiempo pasó y la lluvia cayó mojándola. Un auto pasó y al verla se detuvo. La montó en su coche y tras haber terminado su llamada telefónica, se dirigió a su apartamento. La depositó en su cama y cuidó de ella hasta el día siguiente.
Había llamado un doctor para atenderla y le vendaron la cabeza.
Cuando ella despertó se sintió desconcertada, adolorida y perdida. No sabía dónde estaba o por qué estaba ahí. Detalló la habitación y al aspirar el aire supo que era de un hombre, se asustó. Rápidamente se puso de pie y al verse completa se asustó aún más… ¡Esa no era ropa de mujer! Tenía la ropa de un hombre y al revisarse se vio completamente desnuda… ahora si tenía miedo. ¡¿Dónde estaba?!
La puerta se abrió y un hombre elegante hizo su entrada con un plato de comida y ropa seca. Era muy atractivo y parecía mayor que ella. Hinata lo miró con miedo y se escondió del otro lado de la cama… él lo notó.

-Tranquila… no te haré nada. –Habló tranquilamente y con la voz ronca. Su ceño estaba fruncido y la detalló… se veía hermosa con su ropa pero estaba asustada y sus piernas estaban descubiertas. Puso la comida en una mesita al lado de la cama. –Sólo quería saber cómo te sentías. Dormiste toda la tarde de ayer y anoche tenías fiebre. –Acomodó la comida y puso la ropa seca sobre la cama. La miró a los ojos… ella retrocedió con miedo. –Sequé tu ropa y ¡no te preocupes!… una vecina me ayudó y te cambió con mi ropa mientras la tuya se secaba. –Intentó acercarse pero ella retrocedió… él desistió. No era el momento. –Ésta es mi habitación. –Señaló todo el lugar con la mano. –No te preocupes, no te la quitaré pero quiero decirte que estás bien… te cuidaré hasta que me tengas confianza… sé lo que se siente estar sólo Hinata. –Eso sorprendió a la chica y él salió de la habitación dejándola confundida.

-¿H-Hinata?... ¿Me llamo Hinata? –Estaba confundida. El doctor entró y la analizó después de explicarle que sólo le haría unos análisis. Al parecer tenía amnesia.
Los días pasaron y su cuidador se fue ganando su confianza. Descubrió lo amable que él era y que cuando mira el cielo por la mañana su cabellera rubia y sus ojos azules resplandecen con la luz del sol. No tardó en enamorarse de él y se sorprendió cuando él le decía cómo la había encontrado.

Él supo su nombre debido a la identificación del orfanato que traía consigo y tras haber dado una visita a ese lugar, supo todo de su vida… ella era igual a él.
Después de un año ella recuperó la memoria y el dolor también. No paraba de llorar y gritaba por volver a perder la memoria. Estaba mejor sin ella y estaba feliz, pero Naruto le mostró que podía vivir. Se encargó de ella y a pesar de ser 5 años mayor se enamoró de ella… de su simpleza, de sus ojos, de su sonrisa. Él hizo que la soledad desapareciera junto al dolor de varios años atrás con su presencia y al comprometerse su alegría aumentó. Naruto fue su luz y una gran ayuda para ella; cada día lo amaba más y más. Él le había dado una nueva razón de vivir y para reír. Él era su ángel. Su luz.

❀❀❀❀





Bajó las escaleras paulatinamente y con el corazón en la mano decidió darle lo mejor a su hijo. La vida afuera era dura: maltratos, soledad… dolor. Si lo tenía seguramente le quitaban al niño por no poder mantenerlo o morirían ambos al no tener ingresos. Ella estaba entre la espada y la pared.

-No te preocupes mi niño. –Su voz estaba muy dolida y su garganta estaba anudada. –Te salvaré de este mundo. No… no sufrirás. –Se dirigió hacia la cocina y arrojó la prueba de embarazo en el cajón de la basura… volvió a llorar.

Ya había tomado su decisión… abortar.



❀❀❀❀ Continuará... ❀❀❀❀

Díganme la verdad mujeres...
¿Qué harías en el lugar de Hinata?

Analícen y después comenten su respuesta. Cierren los ojos y traten de ver esa vida como si fuese su propia vida y creo que entenderan a Hinata. Lo de ella es emocional y eso la tortura mucho y más al no recivir apoyo de su prometido...

Para los hombres su pregunta viene en otra ocación... pero pueden comentar e imaginar lo que le pasa a Naruto... veremos si atinan a la verdadera razón. jejeje

Bueno... espero sus comentarios y nos leemos luego naruhinaros...


holss
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~azula~
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Miér Dic 21 2011, 20:38

Citación :
Díganme la verdad mujeres...
¿Qué harías en el lugar de Hinata?

Analícen y después comenten su respuesta. Cierren los ojos y traten de ver esa vida como si fuese su propia vida y creo que entenderan a Hinata. Lo de ella es emocional y eso la tortura mucho y más al no recivir apoyo de su prometido...

Simple, yo jamas abortaria...yo no tendria el valor para hacerlo...ademas que la criatura no tiene la culpa de lo que ha pasado...Se que estaria aferrada a Naruto, de que no me deje y bla, bla bla, pero sinceramente creo que eso es un problema psicologico, creo que ella esta aferrada a naruto por el simplemente hecho de que la ha ayudado, ok, si que chido que la ayudo y demas, pero para enamorarse de el, pues eso ya es diferente...
La neta le diria a naruto que estoy embarazada y que lo tome como quiera, me iria del apartamento y criaria mi hijo...Y eso de que se moririan de hambre jamas, todos somos buenos en algo, y si ella no trabaja es porque esta ateniada a que todo se le de en sus manos...Pero creo que ya tendria una motivacion...El bebe...

Espero la contii, me ha intrigado mucho tu fic,,,
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Yue Sadica EmO
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Sáb Dic 29 2012, 05:25

que lindo
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MensajeTema: Re: (FP) Déjame nacer (NH) Prólogo   Hoy a las 05:24

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(FP) Déjame nacer (NH) Prólogo
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