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 Al Atardecer (GaaMatsu) lemon

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shirookami
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MensajeTema: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Mar Mar 22 2011, 16:40

Holas! espero que estén bastante bien. Y bueno les traigo un nuevo fic que termine hace dos meses. Creanme, le dedique mucho tiempo a este fic, y espero que les agrade. Nuevamente es largo jejeje... pero a comparación del otro, es mas pequeño.

Bueno ya basta de choros mariadores XDD Aqui les dejo mi mas reciente fanfic

Al Atardecer

El sol comenzaba a ocultarse detrás del cañón que rodea la aldea, los pocos rayos que quedaban, alcanzaban a iluminar la amplia oficina donde se encontraba un joven de aspecto ya maduro: aproximadamente de unos 27 a 30 años (a esa edad se sigue en la plena juventud!! XD!). La habitación donde se encontraba, lucia un tono rojizo. El atardecer llegó. Repetía una y otra vez en su mente mientras clavaba esa mirada aguamarina por una de las pequeñas ventanillas, mirando como muy pronto toda su aldea se encontraría en las penumbras, porque la noche no tardaría en caer.

Miró a su escritorio, y al mirarlo no pudo evitar emitir un suspiro de pesadez, aun había mucho papeleo. A veces era muy frustrante ser el líder. A veces deseaba ser un simple shinobi; tal vez si fuera un simple shinobi, a esta hora ya estuviese en su hogar. Su hogar. Sólo por eso se arrepentía de ser el Kazekage de la Arena, porque su hora laboral terminaba después del atardecer y al atardecer los shinobis regresaban a sus hogares… con sus respectivas familias.

Pero para él, no era posible regresar a casa al llegar el atardecer; sus responsabilidades como líder estaban primero. Miró de nuevo su escritorio, aun seguía allí el papeleo, era lógico, no sólo en un abrir y cerrar de ojos desaparecería ese montón de documentos; pero al dirigir esa mirada seria a un lado de esa montaña de papales, dio una pequeña sonrisa. No una sonrisa cualquiera, sino, una sonrisa sincera, llena, de un sentimiento cálido. Esa sonrisa se la dedico a un portarretratos, en él se encontraban dos imágenes. Dos hermosas imágenes para él. Al ver esa fotografía, su mirada dio un brillo de felicidad.

-Iría…-musitó- Lo haría… pero…- tomó entre sus manos aquella fotografía-¡Qué mas da!- esto último lo dijo como si le valiera cualquier sermón. Se levantó de su asiento, colocó la fotografía en su lugar y muy decidido se dirigió a la puerta, pero antes de salir, optó por quitarse el traje de Kazekage; al quitárselo, dejo ver que debajo del traje llevaba puesto un sencillo pantalón de entrenamiento y una playera de manga corta. Giró la perilla y antes de salir completamente miró a ambos lados del pasillo. Una vez que el área estaba completamente despejada, cerró la puerta detrás de si.

-Descuiden, ya voy para allá- pensó con una pequeña sonrisa marcada en sus labios

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Un agradable aroma invadía aquella casa. El dulce olor provenía de una acogedora cocina, el vapor que expedían las cazuelas, eran causantes de ese riquísimo aroma. El contenido de la cazuela se encontraba hirviendo, provocando un curioso sonido al escuchar como el caldo burbujeaba, por el calor en el que se encontraba. Al lado de la estufa se encontraba una persona joven, tarareando una canción al mismo tiempo en que picaba unos vegetales (¡odio los vegetales XDD!). Al terminar de picarlos, los echó a la cazuela, después le bajo la llama a la estufa y tapó la cazuela, en lo que seguía tarareando aquella canción.

-Si, tu me quieres dame una sonrisa- esta vez la cantó en lo que se ocupaba de limpiar unos trastes en el fregadero.

La luz de la cocina era la única que se encontraba prendida, ya que los demás cuartos habían sido invadidos por las penumbras, al parecer aquella joven mujer se encontraba sola…o eso parecía, ya que alguien la miraba desde el umbral de la puerta, con una pequeña sonrisa divertida, al escucharla cantar con tanto entusiasmo.

-¿Te volviste a escapar?- preguntó aún atenta limpiando los trastes- El consejo se volverá a enfadar
-¿Y?- respondió sin importancia aun recargado en el umbral de la cocina- Al fin y al cabo-continuo- yo soy el que dice la ultima palabra- dijo acercándose a la que le estaba dando la espalda por seguir limpiando los trastes (es que hay un buen de platos sucios jaja XD)- ¿Oh no?- preguntó abrazando las femeninas caderas y a su vez reposando sus manos en el vientre.
-Pues…tal vez tengas razón-respondió ella- Aun que no te da el derecho de dejar tus labores como Kazekage
-Las dejo para cumplir otras labores-se defendió- mucho más importantes…-dijo pícaramente- Además, es muy aburrido estar todo el día mirando ese papeleo
-Entonces no lo mires, léelo-dijo burlona, ya que la ultima palabra tenía un doble sentido.(ya saben, si lo dicen rápido se escucha como lelo XP)
-¿Lelo?... yo diría loco-besó esa sedosa cabellera castaña- En esa oficina uno no se vuelve lelo, sino loco- volvió a besar la cabellera-Pero… si tan sólo alguien se tomara la molestia de irme a visitar por unos minutos…-su tono de voz era como si se estuviera refiriendo a alguien muy, pero muy cerca de allí
-Gaara, sabes lo que pasó la ultima vez que fui- habló con un pequeño sonrojo
-Si, y quisiera que se repitiera
-¿El qué? ¿Cuándo tu hermano Kankuro entró? ¿Quieres que se repita eso?
-Tal vez- ahora él era el chistoso (créanme, no querrán saber que sucedió ese día XD)
-Aún siento las mejillas rojas cuando lo veo- confesó
-Kankuro es un idiota, ya ni se ha de acordar… además tuve una charla seria con él
Los labios femeninos soltaron un suspiro
-Ya me imagino. A base de amenazas todos olvidan
-¿Qué te hace pensar eso?
-Gaara, siempre de que tu tienes charlas “serias”, son con amenazas, por eso son serias
-Pues cuando tengo charlas serias contigo, no terminan en amenazas, si no… mejor- esta vez besó aquel cuello tan jugoso para él, mientras que ella se sonrojaba, porque sabía perfectamente el significado de “mejor”- ¿Acaso miento?- preguntó entre beso y beso que le daba en el cuello
-Gaara…-susurró al sentir como los besos aumentaban de pasión

Las manos comenzaban a recorrer sus caderas provocándoles pequeños estremecimientos. Su respiración chocaba contra su cuello provocándole pequeños escalofríos. Aquellas manos traviesas buscaban otros caminos, como por ejemplo, debajo de la delgada tela de su blusa de manga corta. Tiempo después esas masculinas manos se deslizaron por los brazos desnudos hasta llegar a esas suaves manos, donde las liberó del trabajo de los trastes.

-Te extraño… ya eres un vicio para mi… sólo por ti dejo mis responsabilidades- susurraba tiernamente el Kazekage en el oído de la chica que la tenia arrinconada.
-Si te escucharan…
-Lastima que no tienen súper oído- interrumpió él. En ese momento volvió a la chica para que dejara de darle la espalda- Además estamos en mi casa… En nuestra casa- se corrigió- y nadie se atrevería a echar un vistazo a la casa de un exjinchuriki… ¿O no lo ves así, Matsuri?- preguntó con una pequeña sonrisa
-Pues yo sí me atreví a echarte un vistazo- respondió con una sonrisa picara. Gaara simplemente le dirigió la misma sonrisa, para después besar esos labios, de los cuales nunca se ha saciado. Le encantaba sentir su lengua enredarse con la suya…

Para cualquiera que haya conocido al Kazekage diría que éste no es él, ya que él nunca tenía conversaciones de ese estilo, donde hiciera esas pequeñas sonrisas; pero era normal para Matsuri ver que se comportaba mas serio con todos los de su aldea, y sólo hacia esas sonrisas exclusivamente para ella. Y ¿Por qué? Porque el Kazekage durante su noviazgo logró confiar más en ella y al llegar al matrimonio esa confianza se hizo mas fuerte, llegando al límite de esas conversaciones con doble sentido; pero fuera de eso, no dejaba de tener esa actitud seria.

Los besos no cesaban, las carisias en el cabello rojizo tampoco; las manos juguetonas buscaban mayor terreno inexplorado, deslizándose de arriba abajo por la blusa de la chica. Las respiraciones cada vez eran mas entre cortadas, el calor en sus cuerpos comenzaba a aumentar…

-Ga…Gaara…-dijo entre besos- la…comi…la comi…da
-Allí esta bien- que se pude decir, seguía en lo suyo XD
-Pero…¡ah!- gimió al sentir como las manos traviesas la acercaban mas a él, para tener un ligero contacto intimo-pero…¡hmm!...Gaara…-esos contactos íntimos, comenzaban a ser mas frecuentes-No…aquí…ah-
-¿Qué tiene?... estamos… en casa…-besaba su cuello tiernamente. Definitivamente comenzaba a hacer calor allí y no era por culpa de las cazuelas.
-Gaara… yo…¡hmm!...- trataba de explica pero la tentación era muy grande… como ansiaba tocar ese pecho tan fornido, musculoso y varonil. Ese hombre la volvía loca (y no lela jaja)

Sin poderse resistir más, y ya casi perdiendo la razón, dejó que sus instintos carnales la guiaran, y así fue. Su primer paso fue deslizar sus femeninas manos por debajo de la sencilla playera del pelirrojo; bajo y subió por la espalda y abdomen varonil lentamente, memorizando cada centímetro de sus músculos. Su segundo paso fue agarrar los dos extremos de la playera, para irla subiendo lentamente, disfrutando de ese sexy momento, mientras tanto, no perdía ni un segundo de seguir saboreando sus labios.

Gaara sabía muy bien las intensiones de su mujer, así que cuando la playera llegó a la altura de sus axilas, él levanto los brazos para ayudarla a quitársela. Una vez libre, Matsuri mandó a volar la estorbosa prenda, no importándole dónde callera. Al ver el pecho desnudo del shinobi, no pudo evitar tener una cierta sensación de excitación. Le encantaba mirarlo sin ninguna prenda puesta en su fornido pecho (¿a quien no?). Siempre se había considerado una suertuda al haber salido con el Kazekage y hasta ahora no se arrepentía de su suerte.

-Eres tan…- susurró la chica, aproximándose al cuello masculino, para plantarle un tierno beso, después empezó a pasear sus manos por todo el tórax desnudo. Él simplemente disfrutaba de esos pequeños besos de deseo y carisias; le agradaba sentir esos delgados labios besar su cuello; le encantaba que ella paseara sus manos por todos lados; por su abdomen, brazos, espalda… Tan sólo de sentir sus delicadas manos en su cuerpo, le entraban olas de excitación.
-Ah… Matsuri- suspiraba mientras ella reía para si. Le encantaba que él suspirara su nombre; un claro símbolo de vulnerabilidad ante ella; dando a entender que pronto estaría al merced de sus caricias.
-Gaara…- esos contactos tan íntimos eran cada vez más excitantes y complacientes- No… hagas… eso- reclamó al sentir como una mano pisaba territorio prohibido
-¿Por qué?...
-Porque… es muy…- besó sus labios apasionadamente, pasando sus brazos detrás del cuello- excitante…- terminó su oración con ese profundo beso. Gaara simplemente sonrió complacido.
-Y aun… no vine lo mejor- tomó esas caderas entre sus manos, para después alzarlas y ponerlas en el borde del fregadero. Ahora ella estaba a su altura.

Al estar, Matsuri, sentada en el borde del fregadero, a Gaara sele facilitaba mejor besar y saborear ese cuello, sin la necesidad de agacharse. No era que Matsuri estuviera muy chaparra, sino que el Kazekage se ponía sus moños para estas cosas XD. Mientras él besaba su cuello, ella paseaba sus manos por toda la musculosa espalda sintiendo su estremecimiento. Cada vez que él comenzaba a lamber su cuello, ella tendía a echar para atrás la cabeza, irguiendo su espalda al mismo tiempo; signo de excitación. En ese momento Matsuri no era la única que estaba viviendo olas de excitación, sino, alguien allí abajo empezaba a sobresalir de los pantalones masculinos, y al parecer con cada gemido emitido por la chica, adquiría mayor tamaño. Ese cuello planeaba hacerlo suyo, esas piernas, esos labios, pechos, quería poseerla otra vez; quería estar dentro de ella siendo uno. Estaba comenzando a subir la ligera blusa de shinobi, hasta que…
-¡¡¡BUA!!!- el chillido de un bebé llegó hasta sus oídos, interrumpiéndolos drásticamente
-Ya… se… despertó…- dijo ella poniendo su frente contra la de él, notando como ambos respiraban dificultosamente.
-Y siempre… tiene el hábito…de interrumpirnos- respondió él en broma dándole un tierno beso en los labios
-¡¡BUA!!
-Parece como si… lo hiciera apropósito- reprochó mientras veía como su mujer bajaba del lugar donde se encontraba.
-Ahora regreso, cuida la comida- dijo ya mas relajada, tomó la playera del pelirrojo que se encontraba en el piso y se la llevó con ella.

Ya sin otro remedio tuvo que cuidar de las cazuelas en lumbre, lo bueno fue que no se había quemado el contenido, si no tendrían que volver a cenar sopas maruchan, algo que realmente detestan los dos. Además no iba a ser la segunda vez que se quemara la comida por sus arrebatos de calentura. De repente llamarón a al puerta.

-¡Demonios!- maldijo- De seguro es el consejo… ¡me tratan peor que a un niño!
-¡Yo abro!- gritó Matsuri- Debe de ser tu hermana Temari
-¿Temari?- dijo extrañado
-Si, dijo que vendría- respondió ella llegando a la cocina pero esta vez cargando en brazos a un bebé de 8 meses- Toma esta camiseta limpia
-¿Y la que traía?
-Se ensució… ya sabes como soy- rio- Toma, cuida a Naomi- tendiéndole a la bebé
-Claro que si. Ven con papá- (se lo que están pensando, el amor lo entorpeció, pues si, al final se doma a la bestia, no?)

En lo que Matsuri iba a abrir la puerta, Gaara llenaba de besos esas gorditas mejillas. Realmente eran irresistibles esas mejillitas tan aterciopeladas. La pequeña Naomi, se parecía bastante a su madre, a excepción del color de los ojos; sólo que ella salió con los ojos mas azules que los de su padre. Al nacer, Naomi, no sabía que hacer exactamente, pues su instinto paterno aun no despertaba pero al pasar los meses, fue despertando en él ese instinto cálido que él careció desde su nacimiento. Al verlo con su pequeña hija en brazos y llenándola de pequeños besos, era imposible creer que él algún día fue un moustro con sed de sangre. Sí, Gaara había cambiado bastante… aunque aun le costaba trabajo socializar con la gente.

-¿Dónde esta la bebé?- entró preguntando, Temari
-Temari- dijo su hermano-¿Y Shikamaru?
-Se quedó con los niños- respondió tomando a la pequeña en brazos
-¿Has venido desde Konoha?- preguntó él
-Sí
-¿Tu sola?
-No, como crees ¿Quién cuidaría a los niños allá? Si Shikamaru se va de parranda con Chouji… ¡ah por cierto! Naruto te manda saludos. Dice que espera pronto su visita, ya que quiere que conozcan al pequeño Minato.
-¿Pequeño? ¿Qué no era pequeña?- corrigió Matsuri
-Sí, esa es Hitomi y el otro Minato- Temari los volteó a ver- Así es, Naruto ya dio el segundo paso. No te quedes atrás Gaara- comentó divertida mientras subía y bajaba a la bebé, haciéndola reír tiernamente.

Al escuchar el último comentario de la Embajadora, Matsuri, tuvo un leve sonrojo.
-No, así estamos bien todavía- respondió su hermano con su respectiva seriedad y abrazando a su esposa por la cintura.
-Al menos ya se te quitó esa cara de pocos amigos, pero esa seriedad seguirá en ti- comentaba Temari mientras seguía jugando con la bebé.

El tiempo pasó rápido, platicaron, rieron (bueno, Gaara no), chismearon (bueno, Gaara tampoco) y comieron (Gaara se acabó todo XDD). Eran extrañas las visitas de Temari, ya que ella ya no vivía en la aldea. Se había ido a vivir con Shikamaru a Konoha pero fuera de eso, no dejaba sus labores como embajadora de la Arena, atrás. Además cada que podía se venía un tiempo a la Aldea, así que Temari no estaba del todo separada de su aldea.

-Bueno, tengo que irme, Shikamaru ya debe de estar muy desesperado con los niños- soltó una pequeña carcajada. Se levantó de su asiento y se dirigió a la salida en compañía de toda la pequeña familia.
-Hasta mañana- se despidieron Gaara y Matsuri
-Sí, nos vemos- y empezó a caminar Temari. Tiempo después la feliz pareja entró a su acogedor hogar
-Shhh… shhh… shhh- arrullaba entre susurros a la bebé- Ya esta bien dormida- decía Matsuri mientras la seguía arrullando. Gaara simplemente se quedaba en silencio. Como le encantaba mirar una y otra vez aquella escena: Matsuri arrullando a su pequeño bebé. Apagó las luces de la cocina.
-Vamos a la habitación- dijo él, dando un pequeño bostezo.

Su habitación era amplia, con unas escaleras, del lado derecho de la puerta, en forma de caracol; que dan acceso a una pequeña terraza en la azotea. A Gaara aun le gusta mirar la luna, pero ahora ya no solo, claro. Matsuri ya lo tiende a acompañar y por supuesto también su pequeño bodoque. Al lado de la cama matrimonial, separada por dos metros, se encontraba la cuna de la pequeña Naomi. Decisión propuesta por Gaara, porque… bueno, él tenía sus razones, y a Matsuri no le incomodó esa propuesta, además se le facilitaba más calmar a la pequeña Naomi, cuando tuviera sus arrebatos de berrinche.

Matsuri se acerco a la cuna para ir recostando tiernamente a su pequeña hija. Gaara, estando a su lado, le ayudó a cobijar a Naomi. Una vez de terminar de cobijar a su bodoque, ambos se quedaron contemplándola. Él mantenía abrazada de la cintura a su esposa, mientras ella hacia lo mismo pero con los dos brazos, reposando al mismo tiempo su mejilla en el pecho de él; un abrazo totalmente amoroso. Allí en la cuna dormía tranquilamente, Naomi: se podía ver que disfrutaba de los placeres que le proporcionaban los suaves cojines que tenia a su alrededor, sus gorditas mejillas reposaban tiernamente sobre su almohada. La pequeña mantita que la cubría, subía y bajaba, al ritmo de la respiración de la pequeña. Los cachetitos no era lo único que tenía de tierno, ya que esa barriguita también la tenía llenita. Suavemente posó su mano sobre el pequeño estomago, con el propósito de hacerle caricias.
-No la vayas a despertar- susurró Matsuri aún abrazándolo
-Es lo menos que quiero- respondió- Porque tengo asuntos pendientes contigo… y no quiero que nada nos interrumpa- finalizó dejando de hacerle pequeñas caricias a la barriguita, de su hija.
-¿En serio?- dijo ella fingiendo ingenuidad- ¿Y que tipo de asuntos tiene con migo, Kazekage-sama?
¿Kazekage-sama? Resonó en la mente de él, no había duda, ella lo estaba provocando. Le dedicó una sonrisa de medio lado: el juego apenas empezaba…
-Pues… asuntos, de los cuales me urge que los atiendas
-Pues… usted dirá, Kazekage-sama- respondió la chica tomándolo del cuello, él la rodeó por la cintura, acercándola más a él.- ¿Y bien Gaara sensei, que tipo de entrenamiento me tiene para hoy?- Gaara simplemente sonrió traviesamente y le besó lentamente sus labios, como si el tiempo se hubiera detenido, pues se llevaba todo el tiempo del mundo, saboreando esos delgados labios, sin ninguna preocupación; los mordía con tanta delicadeza, empezando a provocar los primeros escalofríos en ella, los lambia tratando de encontrar su sabor, el cual ya conocía muy bien.
-Primero empecemos con un ligero calentamiento- susurró seductoramente en su oído
-¿Calentamiento?- repitió ella
-¿O prefieres ya ir al grano?

CONTINUARA...
Hasta aquí les dejo para que no se les haga pesado leerlo... lo que sigue es el lemon, y me quedó algo laguito.
¿Preferirían leer el lemon en dos partes o de un jalon?
En lo personal odio que me corten el lemon ajja sí, soy una pervertidaXD Pero como ustedes me digan. Bueno cuídense mucho y espero subir pronto la conti
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Selene-chan
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Miér Mar 23 2011, 09:00

Simplemente genial, espero el lemon jojojo (I Am pervert xD)
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lavida13
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Miér Mar 23 2011, 12:04

WOW estuvo genial quiero el lemon (I AM PERVERT TO) JEJE te quedo genial conti
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Senaku
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Miér Mar 23 2011, 23:47

es genial !!!!!!!!!!!

escribes muy bien y tus comentarios son muy divertidos jajaja

ya todos tienen sus familias, me gusto que temari viera la paternidad como competencia jej

solo queda el "entrenamiento" jeje

es un solo capitulo o son mas????

sigue que esta increible

PD: te invito a darte una vuelta por mi fic, a lo mejor te guste (Ya se que hacerme propaganda solo es algo... triste, pero puedo vivir con eso :D)
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shirookami
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Sáb Mar 26 2011, 14:39

Holas!! ya por fin estoy aqui... espero que esten muy muy bien. y quiero agradeserles sus comentarios, muchas gracias nwn. Bueno y aqui les traigo la otra parte... este fic sólo tiene 3 partes...asi que les dejo la segunda parte

Ya sin mas, disfruten el lemon bababa

-Primero empecemos con un ligero calentamiento- susurró seductoramente en su oído
-¿Calentamiento?- repitió ella
-¿O prefieres ya ir al grano?- malició él (en realidad Matsuri no quería ir al grano, porque la tienda ya estaba cerrada…jajaja eso quee XDDD)

La respuesta de la última pregunta, nunca llegó. El Kazekage ya estaba tomando cartas en el asunto, tenía totalmente arrinconada en la cama a su, ahora, “alumna”. Suavemente retiró la blusa de la shinobi, dejándola sólo en sostén. Ella fue paseando las manos por debajo de la playera masculina; tocándolo, memorizándose cada línea que marcaba perfectamente su musculatura. Aquel hombre iba bajando, con cada beso que le daba en el estomago, sus pantaloncillos, para luego, aventarlos lejos de su vista, dejándola completamente en ropa interior, y al hacérsele injusto de que él aun tuviera su ropa, inmediatamente que los pantaloncillos volaron, él se quitó la playera frente a su compañera, como si se tratara de un striper! (Yeah!! juje)
-¡No es justo!- chilló Matsuri- Eso lo tenía que hacer yo- lo rodeó por el cuello, para atraerlo hacia sí- Gaara…- susurró en su oído- Hazme el amor lentamente… muy pero muy lentamente.
-Muy lentamente- repitió él- El maestro se acopla a las exigencias de un alumno- sonrió levemente, para después, rozar suavemente sus labios con los suyos. Al principio sólo eran pequeños rozones de labios, algo que provocaba desesperación en ambos por querer fundirse, de una buena vez, en un apasionado besó. Matsuri, mientras Gaara rosaba sus labios, acariciaba la espalda de ese hombre, subía y bajaba, ambas manos, lentamente; acto que provocaba pequeñas descargas de placer al pelirrojo.

Tomó entre sus dientes el labio inferior femenino, comenzándolo a succionar, lambiéndolo, mordisqueándolo; jugó cuanto pudo con aquel labio, hasta casi dejarlo hinchado por las atenciones que le prestaba. Su lengua tocó la dentadura femenina, mientras la delicada lengua de ella, ya se encontraba tocando la suya. Al sentir la pequeña lengua de ella, acariciando la suya, sólo significaba una cosa para él… “una invitación”. Sí, Matsuri estaba invitando a Gaara a profundizar ese contacto, algo que seria muy difícil de rechazar, pero antes de explorar completamente esa cavidad a la que le invitaban, primero quería terminar lo que había empezado; dejaría el labio superior femenino igual de hinchado que el otro. Lo mordisqueó tiernamente, y con mucha delicadeza lo tomaba entre sus labios, para succionar el jugo que lo embriagaba tanto, dejándolo cada vez que lo volvía a probar, con una gran sed incontrolable. Por más que probara ese incandescente sabor de los labios, nunca lograba saciarse. Una vez de haber hecho suyo el labio superior, posó sus labios, completamente, contra los de ella; entreabrió los labios para que ella comenzara con la exploración por su boca. Sintió como su lengua se enredaba con al suya muy gustosamente, la lengua femenina investigó cada centímetro de la boca de su esposo, volviendo a memorizar ese lugar que tantas veces a recorrido. Una vez satisfecha de su inspección, dejó que ahora él, llevara el control de los besos apasionados. Introdujo su lengua posesivamente en la boca de ella, algo que no le molesto a Matsuri, ya que esas inesperadas reacciones de Gaara, le provocaban descargas de deseo.

Matsuri levantó instintivamente las caderas, en busca de un poco de atención por parte de las caderas masculinas, las cuales respondieron a su petición: presionando contra ellas, sacando un gemido ahogado entre los apasionados besos. Al sentir el miembro endurecido entre su intimidad, el placer recorrió todo su cuerpo, en especial, en su intimidad, provocándole pulsaciones, dando a entender que quería recibir más atención allí. Gaara abrió un poco las piernas de ella, de tal manera que los contactos íntimos fueran más placenteros. Dejó sus labios rojizos, para pasarse a su aterciopelado cuello, mientras que la mano derecha la dirigía a sus caderas, donde fue subiendo poco a poco, dejando rastros de estremecimiento en la piel de su esposa; llegó hasta su seno derecho, lo aprisionó contra su mano delicadamente, después aplicó un poco de fuerza, logrando sacar un sonoro gemido de los labios de su amada. Ese gemido había sido un poco más sonoro que los anteriores, debido a la atencion que su esposo ponía en su cuello, seno, y esos movimientos de cadera lentos y sensuales.

Hizo un camino de besos desde su cuello hasta llegar al borde de donde iniciaban sus senos; allí reposó su rostro, entre ambos senos; sintiendo el calor de su cuerpo y escuchando los latidos de su corazón. Los cabellos pelirrojos le provocaban cosquillas en su pecho, cada vez que éste subía y bajaba la cabeza, acariciando, con su nariz, la línea que se formaba entre sus dos senos. Aspiró su dulce aroma, un manjar para su nariz. Pasó sus manos por debajo de la espalda de ella, para poder desabrochar aquella prenda que mantenía aprisionados esos hermoso y redondos senos. Subió de nuevo para apoderarse tiernamente de sus labios mientras pasaba sus mansos sobre los tirantes, luego las pasó por encima de las copas del sostén, presionando al mismo tiempo los redondos pechos, quitando de una vez por todas, la molesta prenda. Le besó lentamente, presionando ambos senos con sus manos, sacándole gemido tras gemido, entre beso y beso. Rozó con más intensidad su intimidad con la parte ya eréctil de él…

-Ah…- fue arrebatado un placentero gemido de sus labios- Mat…Matsuri…- lo volvió a hacer, esta vez fueron más audibles sus quejidos. Estaba a punto de volver a acercar sus caderas con las de él, pero Gaara hizo un movimiento inesperado: pasó los brazos a ambos lados de la cabeza de ella; allí la vio desde arriba, apoyando todo su peso sobre sus brazos. Tenía las mejillas coloradas, el largo cabello castaño se encontraba alborotado, los labios rojos e hinchados: una vista demasiado sexy para él, provocando de inmediato que a su miembro le diera una punzada, pidiendo desesperadamente las atenciones que su esposa le estaba haciendo segundos atrás, con las caderas. Pero había un pequeño problema, he allí por que hizo ese movimiento tan inesperado.
-Matsuri…- llamó entrecortadamente. Ella acaricio su rostro, agarrando de paso sus cabellos rojizos.
-¿Qué… sucede?- preguntó sin dejarlo de mirar y acariciando su melena
-¿Podrías… ayudarme con mis pantalones?- más que una petición era una súplica- ¿Sabes?... mi amigo se encuentra… algo apretado- finalizó él, jugueteando con un largo mechón castaño, y depositando un corto beso en su cuello.
-¿Sólo con los pantalones?- respondió pícaramente la castaña, dirigiendo ambas manos a la cintura de los pantalones. Rodeó varias veces el resorte, que tenía sujetos los pantalones al pelirrojo. Después, posó ambos pulgares debajo del ombligo de su esposo, escurriendo los pulgares por debajo del resorte, llegando al límite donde empezaba el vello. Gaara se estremeció, dándole una punzada más, en su miembro; los pulgares comenzaban abajar por esa zona boscosa, demasiado cerca del “amigo” de su esposo- ¿Y bien?... aún no me respondes.- sonrió traviesa, mientras observaba como su marido tenía los ojos cerrados, con las mejillas coloradas, con los labios entre abiertos, tratando de agarrar oxigeno, pero disfrutando de esas pequeñísimas carisias en su vientre.
-¡Hmm!- suspiró placenteramente. Tenía la respuesta pero cada vez que abría los labios, sólo salían suspiros. Sosteniéndose con sus antebrazos, reposó su cabeza a un lado de la de Matsuri, de tal forma que él estuviera cerca del oído de ella- No…¡Hmm!... Mahh… yo… hmm…- trataba de hablar, pero esas ligeras y tiernas carisias le quitaban toda razón de sí.

Cada suspiro que salía de él, chocaba contra el oído de ella, haciéndola estremecer. Ese aliento cálido sobre su odio, le excitaba demasiado, algo que conocía muy bien él, no por nada se había puesto cerca de su oído, así ambos se torturaban deliciosamente. Trató de controlar su respiración para poder hablar un poco mejor, claro, sin mucho éxito.
-¡Hmm!... También… ayu… dame… ¡ah!... con… con… con…-intentaba finalizar su petición, sin embargo, el placer estaba invadiendo todo sentido de razón.
-¿Con qué?- preguntó divertida, Matsuri, sabiendo muy bien a lo que se refería su marido-¿Con esto?- y bajó ambos pulgares hasta donde empezaba lo largo de su miembro. ¡¡Dios!! El calor había subido tan bruscamente a sus mejillas con ese ligero contacto.

Su mujer empezó a deslizar los pulgares por la longitud de él, sintiendo lo cálido que se encontraba, sintiéndolo endurecerse, más de lo que estaba, con forme avanzaba. Mientras tanto, Gaara, se encontraba en un estado totalmente placentero; esos delicados pulgares sí que sabían hacer su trabajo.

-¡Ah!... ¡Matsuri!- música para sus iodos femeninos- Hmm…ah… ¡¡Mat… suri!!- los pulgares se encontraban en la punta de su miembro, después volvieron a bajar para hacer una y otra vez el recorrido, despacio y sensual. Gemido tras gemido era emitido por los labios masculinos. Adoraba como los pulgares se deslizaban tan ágilmente en toda su longitud, y cuando llegaba hasta su punta. -¡Ah!- su miembro reaccionaba tan placenteramente, al sentir como uno de los pulgares daba suaves vueltas alrededor de su glande- ¡Hmm!- cuando posaba el pulgar en la punta, por donde salía ese líquido de hombre, Gaara creía explotar de tanto placer.

Remojó con su lengua el oído femenino, hasta ir bajando por su cuello, saboreando el sabor salado debido a la pequeña capa de sudor que empezaba a emanar de ambos cuerpos. La chica echó para atrás la cabeza, al sentir como la lengua subía desde su garganta hasta llegar a su barbilla; para después dirigirse nuevamente a su oído.

-Adoro… ah… tu… pulgar- susurró. Claramente se refería al pulgar que se encontraba masajeando el término de su miembro: con unas vueltas tan lentas; estimulándolo para llegar, casi, al primer orgasmo. Ante el alago que le hizo Gaara, Matsuri sonrió complacida que sin pensárselo dos veces, dirigió la mano libre más abajo del miembro, masajeando y sopesando esa parte que también forma el aparato reproductor masculino- ¡¡OH, Matsuri!!- gimió placenteramente, un gemido totalmente diferente a los demás. ¡Definitivamente ella sabía cómo ponerlo al 100!

Ese saquito, que se encuentra abajo del miembro, estaba cálido, como siempre suele estar. Empezó a acariciarlo, sopesarlo y darle uno que otro apretoncito; acercándolo cada vez más, a su esposo, al orgasmo. Cegado por la estimulación que recibían las partes de su sexo, tomó el pezón izquierdo entre sus dientes, siguiendo sus instintos de deseo, comenzó a morderlo, manteniéndolo un tiempo entre sus dientes mientras la punta de su lengua se encargaba de acariciar la punta del endurecido pezón.

-¡Gaa… rahh!- gimió placenteramente al sentir como estimulaban la sensible punta de su pezón- ¡Ah!- mordisqueo con más fuerza, provocando que por un instante dejara de hacer estímulos excitantes, a las partes masculinas. Dirigió su única mano libre, hacia el muslo derecho, de su esposa, acariciando esa piel tan suave y tentadora. Se encontraba en muy buena forma aquel muslo, debido a los entrenamientos; muy agradecido Gaara, de que su mujer entrenara todos los días, esos resultados no salen nada mal para estas situaciones; lo acaricio tan apasionadamente, después volvió a subir su mano hasta llegar donde empezaban los glúteos, fue mentido su mano, de tal manera que los glúteos femeninos, aplastaran la traviesa mano. Aprisionó ambos glúteos…
-¡Hmm!...- otro gemido salió, aprobando esa estimulación. Gaara prosiguió con los mordiscos y lambidas de pezón, sin olvidar de apretar esos glúteos, masajeándolos lentamente, dejando rastros de placer y estremecimiento en esa zona, y acumulando, al mismo tiempo, deseo en la parte baja del vientre de ella.
-¡AH!- esta vez gimió el Kazekage, provocando que dejara de juguetear con el rozado pezón. Inmediatamente, Matsuri, aprovechó ese receso para buscar los labios de su marido. Enredaron sus lenguas con destreza, pasión, deseo y lujuria. Sin dejar de besarlo, Matsuri, masajeó con más rapidez el escroto y el miembro totalmente erecto, acercándolo a la eyaculación.

Sabía muy bien como terminaría todo eso, si seguía con esos movimientos rápidos en su sexo.
-¡Matsuri!... Ah… Ah-¿No se suponía que él se lo haría lentamente? Al parecer los papeles habían cambiado- Mujeres, quien las entiende- pensó el Kazekage- Si conti… ah… si conti…¡ah!... nuas… yo… ¡Hmm!... yo…¡Matsuri…- gimió con mayor satisfacción- yo… ¡ah!... no… yo no…- ¡Maldición! Era tan difícil hablar en ese estado.

Al ver que su marido trataba de explicarle algo con toda esa excitación que lo envolvía, para ella era un glorioso momento verlo tan vulnerable, tan perdido de la razón, tan excitado por ella. Sonrió orgullosa.

-Gaara, qué ibas a decirme- miró burlonamente el rostro del pelirrojo, el cual se encontraba sonrojado, sudoroso y con los ojos cerrados, disfrutando de los placeres que esa mano femenina le proporcionaba. Matsuri comenzó a frotar ese miembro más rápidamente, Gaara gimió con mayor fuerza; arrancando, el placer, con más fuerza, toda razón de si, provocando la debilitación de sus músculos de los antebrazos, con los cuales sostenía su peso. Pronto llegaría a la eyaculación y tal parece que eso pretendía su esposa. Mientras masajeaba el erecto miembro, buscó sus labios, nuevamente, para comenzar la danza entre las lenguas. ¡Vaya! Gaara, aun que estuviese en ese estado placentero, podía seguir el ritmo del beso, aunque por sus labios seguían saliendo pequeños gemidos ahogados.

Continúo masajeándolo, cada vez más rápido, sin cortar esos apasionados besos; hasta que Gaara no lo soporto más, sentía venir el orgasmo, y se separó de sus labios para gemir libremente. Su miembro pedía más y más atención, el calor y la sangre se acumulaban más en él, para recibir el momento.

-¡Ah!- Matsuri dirigió una de sus manos al glande, allí, comenzó a dar caricias alrededor de él, mientras que la otra mano masajeaba la longitud erecta- ¡¡Ah!! ¡Matsuri!- el placer, junto con la satisfacción aumentó. Cada movimiento de manos aumentaba los jadeos del Kazekage que comenzaban a ser más audibles- ¡¡Matsu!!... ¡Ah!- aumentaba más y más, la velocidad… hasta que- ¡¡¡AH!!!- el último gemido salió de sus labios, acompañado del alivio y satisfacción al expulsar aquel fluido, producto de su excitación, el cual ahora se encontraba en las manos de su mujer y unas gotas en su vientre.

Recostó su cabeza entre los senos de ella. Su respiración era más agitada que la de su esposa. El latir de su corazón también era rápido, muy audible para él, pero relajador escuchar ese sonido de vida.
-Te…- inhalo y exhalo, para poder recuperar el aliento- ¿Te cayó todo?- preguntó algo agitado, refiriéndose a lo que en las manos de su esposa se encontraba.
-Tranquilo, ni que fuera la primera vez o que sacaras un litro- rió. Gaara levantó el rostro para mirarla. ¡Cierto! No era la primera vez que eyaculaba en sus manos.
-¿Quieres que vaya por papel? Para que te limpies- sugirió
-Sólo fue un chorrito de nada. ¿Ves?- mostro su mano, y efectivamente, era una cosa de nada que resbalaba por su meñique- ¿Sabes? Siempre he querido saber…-acercó su mano a sus labios, con el fin de probar aquel liquido que había salido de él. Al verla como lo probaba, sintió como en su parte baja volvía a acumularse el calor.
-Mmm...- murmuró pensativa- Me lo imaginaba de otro sabor- concluyó la castaña, sonriéndole de oreja a oreja a su marido; el cual le miraba embobado. Gaara jamás quiso que Matsuri le hiciera el sexo oral a él, y ella jamás había comentado de hacérselo, sin embargo, a él no le gustaría que eso, que estaba allí abajo, recobrando el calor de antes, estuviera entre los labios de su mujer. Como que no le parecía del todo agradable para ella ni para él. Sin embargo, él a ella, sí, al parecer, probar el néctar de su mujer le apetecía mejor.
-Pues no soy de chocolate, si era lo que esperabas- respondió él
-¿En serio?- lo pegó más hacia ella, notando, accidentalmente, como empezaba a despertar la parte baja de él, provocándole un placentero estremecimiento- ¿Entonces, por qué eres tan irresistible?- cuestionó por la respuesta que él le dio- Eres mi chocolate- susurró cerca de los labios masculinos. Él sonrió complacido, para después fundirse en un tierno beso.

La tomó de la cintura para presionar, posesivamente, sus intimidades; reviviendo el calor y placer, nuevamente. Bajó con besos por su cuello, hasta llegar a sus senos. No complacido con la vista, los comenzó a besar: primero llenando de besos todo alrededor del pezón; estimulando, por lo mientras, al otro seno, con suaves apretones y debes en cuando, rozando el pezón con los dedos, notando el comienzo de su endurecimiento. Dejó de rodear con besos esa zona, cambiando los besos por su lengua; sintió el escalofrió que le provocó con ese contacto húmedo. Lo estaba disfrutando.

-Gaara…- susurró, el endurecido pezón se encontraba entre los labios de su esposo; lo besó incontables veces; lo presionaba con su labios, sin meter los dientes. Primero era la tortura. Con cada presión que le hacía con los labios, sentía el estremecimiento del pezón; lo presionaba lenta y suavemente, disfrutando del momento en que ella gemía su nombre. Lentamente metió su lengua a la tortura; aun presionándolo entre sus labios, su lengua se encargaba de lubricar esa zona erógena. Escuchó los pequeños quejidos de su mujer. Satisfacción. Sí, eso era lo que significaban. Movió el otro pezón con su pulgar, haciendo círculos sobre él, sintiendo lo gracioso que comenzaba a ser, al irse estremeciendo poco a poco. Su cálido aliento chocaba contra la zona humedecida, excitando al rosado botón.

-¡Gaarahh!- lo tomó entre sus dientes, ya se encontraba completamente erecto. Lo mordisqueo suavemente, como si se tratara de una goma de mascar delicada- Ah…Ga… Ah…- sus mejillas se coloraron más, el calor aumentó, y el placer llegó hasta su intimidad, porque los dedos masculinos acariciaban la delgada tela de las pantaletas. La prenda ya se encontraba húmeda, excitando al pelirrojo. Matsuri estaba excitada gracias a él, como debía de ser; después de todo, era suya, sólo para él y nadie más. Al dejar hinchado el pezón, se fue contra el otro, lo lambio con la punta de su lengua, hizo círculos sobre y alrededor del botón, después, lo comenzó a succionar, como si fuera un bebé. Ella no paraba de gemir, tantas estimulaciones en su cuerpo le volvían loca. Adoraba la forma en cómo su esposo, succionaba su pezón, y sobre todo, como movía sus dedos, haciendo movimientos circulares donde se encontraba su entrada al placer. Los movía lentamente, haciendo presiones de vez en cuando- ¡¡Hmm!!...- mientras se sentía desfallecer ante el placer, acariciaba la alborotada melena rojiza, enredando sus dedos entre el cabello, acercando su cabeza más contra su seno y pezón, que aun seguía entre los labios de su marido. Sintió la presión en su cabeza, provocada por su mujer, incitándolo a saborear con más pasión su rosado botón. Masajeaba su otro seno completamente con su mano, presionando suave y lujuriosamente.

Sus dos senos eran perfectamente atendidos, que no podía dejar de pronunciar su nombre. Se mordía de vez en cuando su labio inferior, resaltando, de esa manera, la excitación y satisfacción que le recorría con mayor frecuencia, por todo su cuerpo.

-¡Ah!... Gaahh…- presionó con más intensidad sobre la entrada de su ser, sintiendo como la ultima prenda volvía a humedecerse. Hizo a un lado la prenda íntima, para por fin tocar directamente esa parte, que le era molestada por pulsaciones, sin embargo, esas molestias se le serían calmadas por él travieso pulgar de él, que lo colocó justamente sobre la boca de la entrada. Sintió el alivio al ser atendida de esa forma. Comenzó a mover el pulgar en círculos, humedeciéndolo cada vez más, con el néctar de su mujer, producto de la exquisita excitación. Con el pulgar empapado de néctar femenino, facilitaba el deslizamiento de éste, recorriendo la zona ágilmente. Con forme trazaba el contorno de la entrada, notaba el calor acumulándose; incluso podía sentir las palpitaciones que esa parte daba, pidiéndole a gritos que le prestara la atención adecuada. La castaña gemía, suspiraba y se mordía el labio inferior… ¿Quién se imaginaria que aquel hombre, conocido anteriormente como el arma definitiva, sabía como darle al clavo? O ¿quizás era práctica? Bueno desde su primera noche juntos, el serio Kazekage, se mostro como todo un tigre, después de todo era un hombre… SU hombre. Sonrío pícaramente para si; y ahora que lo pensaba, sí era todo un tigre al momento de estar en la cama… o en cualquier lado que estuvieran solos, como cierta oficina donde fueron interrumpidos por el cuñado, Kankuro. (Por eso hay que ponerle seguro a las puertas jeje)

-¡AH!- introdujo el pulgar, facilitando el acceso con la lubricación del néctar femenino. Comenzó a sacar y a meterlo, notando como las caderas femeninas se levantaban instintivamente, tratando de profundizar el contacto. Al hacer repetidas veces el movimiento, aumentado la velocidad con cada quejido de la castaña, decidió dejarla de torturar, pasando, ahora, su pulgar, totalmente humedecido, por entre los pliegues de los labios menores, hasta encontrar aquel erógeno punto. El clítoris. Con su pulgar comenzó a lubricar el ya erecto clítoris. Inmediatamente Matsuri pronuncio su nombre en un satisfactorio gemido, sentía acumularse más el calor en su entrada, dándole tremendas punzadas, pidiendo a gritos la anterior atención que el masculino pulgar le proporcionaba; si embargo, sabía que ese pulgar no acabaría con ese placentero malestar, necesitaba algo más que un pulgar. Necesitaba sentir, con urgencia, a su amado dentro de ella.

-¡¡Ah!!...- volvió a gemir con la misma intensidad. Acariciaba circularmente aquel endurecido punto. Lentamente cambiaba el sentido de la circulación, a veces giraba en dirección a las manecillas del reloj, y otras veces, al contrario. Las manos de su mujer seguían manteniendo presa su cabeza entre su pecho, el cual no había dejado de ser atendido por sus labios; aun continuaba saboreando los hinchados pezones lentamente, como lo hacía con el movimiento de su dedos, en el clítoris de Matsuri, parecía que Gaara llevaba una buena sincronía entre las carisias que le hacía a su mujer. Hasta para estos momentos era cuidadoso.

-Por favor… Gaara… hazlo… yahh- rogó la castaña, totalmente excitada.

Gaara sabía exactamente lo que le pedía su excitada mujer, pero aún era pronto para pasar al paso final. Se liberó de las ataduras de sus brazos, que lo mantenían presó en su pecho, para ir bajando por su abdomen hasta llegar a la zona boscosa; deteniéndose allí, levantó el rostro para observarla, teniendo un buen ángulo desde allí. Su pecho subía y bajaba, demostrando la dificultad de respiración, su rostro más sonrojado que la ultima vez, sus labios se encontraban entre abiertos, tratando, quizás, de obtener más oxigeno. De repente, los irises azabache, se posaron sobre los suyos.

-¿Por… qué te detienes?- preguntó desconcertada, ya que su pelirrojo había dejado de atenderla en aquel punto tan erógeno de la anatomía de una mujer; todo por andar deleitándose con la hermosa vista que tenía, dejo de hacer esas excitantes estimulaciones.
-Sólo miraba lo sexy que te ves así- sonrió maliciosamente
-¿Sexy?- preguntó extrañada, pues esa palabra jamás la había escuchado en el dialecto de su esposo.
-Sí, tengo una sexy esposa- concluyó bajando la mirada, posicionando su rostro entre la intimidad de su sexy esposa.
-¡AH!- arqueó la espalda. Los labios del pelirrojo tomaban su erecto clítoris. Hizo el mismo procedimiento que en los pezones: lambiéndolo lenta y suavemente, cambiando de vez en cuando la dirección de las lambidas: unas eran circulares, otras derecha, izquierda y otras sin una dirección en común, provocándole a su mujer, gemir con mayor exquisitez cada vez que cambiaba el ritmo. Sin embargo, esos placenteros gemidos, no se compararon con los que emitió una vez que sintió los dientes masculinos masajeando, ahora, aquel punto.
Gaara jaloneó y mordisqueó, hasta satisfacerse de los excitantes gemidos de su mujer, pronunciando su nombre, como una súplica a que dejara de torturarla de esa manera tan placentera, y pasara a poseerla, a hacerla suya, que ese fuego que crecía en ambos se fuera consumiendo poco a poco, hasta quedar nuevamente en un solo ser.

Después comenzó a abrirse paso entre los pliegues húmedos de la castaña, saboreando el dulce néctar que había a su paso. Sintió como se estremecía los labios menores con el contacto de su lengua. Estaba cerca de aquella zona, en la que pronto entraría; le arrancó frenéticos quejidos de placer. Trazó con la punta de su lengua, el contorno de su entrada, sintiendo como las caderas reaccionaban placenteramente ante lo húmedo y cálido de la lengua. Pero no sólo eso reaccionó, si no que también sus piernas, intentaron aprisionar su cabeza, por suerte, predijo ese movimiento y sujeto ambas piernas. Abrió cuidadosamente sus piernas, para tener mayor alcance con su lengua. Pasó completamente su lengua por su entrada, siguiendo saboreando el néctar que no cesaba; lambió varias veces, como si se tratara de un delicioso helado. Sentía el calor acumularse con más frecuencia en esa zona que estimulaba; alistándola para lo que vendría más adelante.

-¡¡Ga… rah!!- levantó las caderas al ser explorada por dentro con la traviesa punta de la lengua, no sólo sabía enredar su lengua con la suya, sino también sabía como pasearse libremente por su intimidad, llegando a explorar aquella cavidad que yacía en llamas de deseo, queriendo ser apagadas. Introdujo su lengua repetidas veces, sentía lo húmedo y caliente que era allí dentro.
-Rapi… do… Ga… ah…- exigía dificultosa, mientras enredaba sus dedos en la pelirroja cabellera, presionando de vez en cuando, para que el contacto fuera mas profundo; incitándolo, al mismo tiempo, a que lo hiciera con mayor intensidad, sin embargo, el pelirrojo no aumentó la velocidad en sus caricias, seguía entrando y recorriendo el perímetro de su entrada lentamente ¿Qué? ¿Acaso no le había dicho que le hiciera le amor lentamente? Bueno, ya la había torturado demasiado. Volvió a concentrarse en su clítoris, esta vez lujuriosamente; apretando el pequeño botón con su lengua, mordisqueándolo, como si fuera un dulce. Con forme aumentaba el ritmo de los lambidas, los gemidos de su esposa eran mas audibles, junto con los apretones que le hacia en su cabeza para no separarlo de esa zona, muy bien atendida, que la estaba volviendo loca de placer, y el color, junto con la humedad, se acumulaba de golpe en su entrada, sintiendo más alborotas esas pulsaciones, que la torturaban con mas insistencia.
-¡¡Gaa… rahh!!- aumentó la velocidad en las caricias de su clítoris. Movía como todo un maestro, su ágil lengua, metiendo sus dientes al placentero momento- ¡Ah! ¡Ah!- el orgasmo estaba cerca, así que siguió estimulándola con mayor lujuria, posesión, y un poco de agresividad. El placer se acumulaba mas y mas, el calor, el deseo, la satisfacción… hasta que…-¡¡AH!!- había llegado a una aparte de la satisfacción carnal, pero aun quedaban rastros de placer en su intimidad, provocando aquellas molestas pulsaciones. Inhalo y exhalo, recuperando el aliento

- Eres todo un… experto- dijo con una sonrisa picara en su rostro- Pero… finaliza el trabajo, Tigre- rio traviesamente. El Kazekage levantó el rostro, sonriéndole de la misma manera, mientras se lambia sus labios que aun llevaban aquel fluido exquisito de mujer.
- Descuida, esto jamás lo dejaría inconcluso- se separó de ella para terminar de quitarse los pantalones y bóxer, que su esposa dejó a medias, pero al menos lo supo compensar muy bien con sus delicados pulgares, sólo por eso lo pasaría por alto. Una vez estando completamente desnudo ante ella, teniendo una excelente vista Matsuri, se colocó entre sus piernas. Al estar en esa posición, casi hace que a Matsuri le de un segundo orgasmo: pues al verlo tan sensual con su cuerpo completamente desnudo, observando como su “amigo” se encontraba totalmente despierto, su abdomen marcado de irresistibles músculos, su cabello pelirrojo alborotado y esa mirada aguamarina… ¡POR DIOS! Tenía ante ella un irresistible manjar, del que nunca se saciaría.
-¿Qué tanto miras?- preguntó orgulloso, sacándola de su delicioso deleite
-La suerte que tengo de ser tú esposa- se puso a su altura para robarle un beso, ya que él se encontraba de rodillas entre sus piernas.
- Tu tampoco estas tan mal- la besó posesivamente, hasta volverla a recostarla en la cama- De echo…- habló entre beso y beso- Eres perfecta…- estas palabras provocaron una chispa de orgullo en su perfecta mujer. Realmente amaba a su pelirrojo (quien no?)
-Pásamelo…- susurró él cerca de su oído. Matsuri deslizó su brazo izquierdo por debajo de la almohada, sacando un pequeño paquetito, conocido como preservativo (Muy importante hoy en día chicas. Recuerden sin gorrito no hay fiesta XD). Como se lo había dicho a su hermana, Temari, entre sus planes no estaba otro bebé. Por ahora, estaban bien con la pequeña Naomi.
-¿Quieres que te ayude?- preguntó seductoramente
-Por supuesto- la besó apasionadamente, comenzando la exploración por toda la boca de su esposa.

Ágilmente, con los dedos, pudo cortar el empaque del preservativo. Lo sacó de la forma en la que viene enrollado. Antes de que continuara, se separó del apasionado beso, después lo obligó a separarse completamente de ella; Gaara obedeció sin ninguna objeción. Quedó de rodillas en la cama el Kazekage, tiempo después, ella también se puso de rodillas, y buscó nuevamente la fusión de sus labios, continuó en lo que estaba: presionó la puntilla del látex, después lo colocó sobre la punta del erecto miembro y comenzó a desenredarlo lentamente

-¿Gaa… ra?- gimió curiosa al sentir los dedos de él, masajeando nuevamente su intimidad.
-Es para que no… te enfríes- susurró cerca de sus labios. Ella le dedicó una sonrisa
-Perver… tido- suspiró entre gemidos. Una vez terminada la tarea de desenrollar el preservativo, reposó sus manos en los fornidos pectorales, obligándolo a darse media vuelta para que ella quedara sobré él.
-Que buen ángulo- dijo el pelirrojo al contemplar su desnudes desde abajo
-Tu tampoco te ves mal desde aquí, Kazekage-sama- él le respondió con una sonrisa

Matsuri acarició el abdomen y pecho de su esposo, sensualmente, mientras que con su intimidad acariciaba la longitud del miembro, sacándoles exquisitos suspiros. Volvieron a empezar la danza entre sus lenguas, con pasión y lujuria; mientras continuaba esta lucha de lenguas, Matsuri, se acomodó de tal manera que la punta fuera entrando poco a poco. Dejando que ambos gozaran del delicioso calor que sentían al tener sus intimidades entrar en contacto. Fue sintiendo como el endurecido miembro volvía a invadir esa zona; era realmente agradable sentirlo de nuevo de esa forma. Adoraba hacer el amor con su hombre. La castaña se detuvo al sentir que ese era el termino de su cavidad vaginal, se quedó así un momento, sintiendo la agradable sensación de aquella invasión, ya conocida; podía sentir el calor que emanaba del erecto miembro, mientras que él sentía la deliciosa prisión en la que se encontraba su amigo: era cálido y acogedor, perfecto para gozar de esa tortura.

La tomó de la cintura al sentir como ella comenzaba a moverse, poniendo el ritmo de la hermosa danza. Los movimientos eran lentos y placenteros, los suspiros salían entre los apasionados besos, mientras que las caricias en el pecho masculino no cesaban. Conforme iba aumentando la velocidad, los gemidos salían frecuentemente, llegando al punto en que ya no podían seguir con los apasionados besos.

-Gaara…- llegó al punto en que necesitó apoyar sus manos en el fornido abdomen para que las embestidas fueran más profundas y placenteras.

Gaara disfrutaba de la hermosa vista desde abajo, le excitaba ver a su mujer de esa manera: moviéndose sobre él, totalmente complacida, y no sólo eso lo excitaba, sino también al ver la forma en la que rebotaban sus redondos senos; lo volvía más que loco. De su cintura, sus juguetonas manos se pasaron a los acolchonados glúteos, presionándolos de acuerdo al ritmo de las embestidas. Los gemidos de ambos iban de acuerdo a las subidas y bajadas que daba Matsuri sobre él. Llegó un momento en donde ambos mantenían sus ojos cerrados, disfrutando del glorioso momento, aumentando el calor y sudor de sus cuerpos con más intensidad. De un momento a otro Gaara la tomó, nuevamente, de las caderas dando media vuelta en plena penetración (eso es poder XD!!) quedando sobre ella.

-¡Ah!- era la único que se escuchaba de sus labios y en toda la recamara, reflejando lo satisfactorio que eran las penetraciones.

El excitado miembro salía y entraba con total agilidad. A pesar de que llevaba el látex, sentía lo cálido que se ponía allí dentro. Mientras, ella sentía esa erección tan cálida y dura, masajeándola desde dentro, se sentía tan bien que comenzaba a gemir más fuerte, pronunciando su nombre conforme sentía que pronto llegaría al clímax.

-¡Mas… Gaara… más… rápido- y como si esas palabras hubieran activado una bomba en su interior, el pelirrojo aumentó las embestidas, haciéndolas mas violentas y lujuriosas, sin llegar a lastimarla, claro. Sin embargo, ese salvajismo de su Tigre, le encantaba; le excitaba sentirlo de esa manera tan posesiva
-¡Así!... ¡Así Gaarahh!- gimió complacida al momento en que rodeaba sus brazos en el cuello de él, masajeando la pelirroja melena- ¡¡Gaa… rah!! ¡No pares!- comenzó a rodear las caderas masculinas con sus piernas, para lograr que el contacto de las penetraciones fueran mas profundas y satisfactorias para ambos.
-¡Mat… suri!- salía y entraba cada vez mas rápido, gimiendo descontroladamente en el oído femenino
-Gaara… Gaa… ra- como adoraba que gimiera su nombre ya estando cerca del clímax- ¡Gaara!- las embestidas ya eran completamente rápidas, provocando que los gemidos de la castaña fueran mas audibles, totalmente enloquecidos de aquel exquisito placer- ¡Gaara!... ¡AH!... ¡¡Gaarahh!!- ese ultimo llamado junto con un sonoro gemido de él, dio la señal de que ambos habían llegado al objetivo principal. Ser uno solo, nuevamente. Las pulsaciones en su intimidad por fin habían terminado con su tortura; mientras que el miembro del pelirrojo, esta vez quedó satisfecho al haber lanzando ese fluido, nuevamente, pero esta vez dentro del látex.

Salió de su interior, se quedó unos minutos sobre ella recuperando el aliento. Cuando ya estaba mas calmado, le beso dulcemente en los labios y se separó de ella para sentarse en el borde de la cama, aun lado de la mesita de noche. Retiró el usado preservativo y lo arrojó al sesto de basura cerca de allí. Mientras tanto su esposa tomaba una playera de él como pijama. Aun ambos respiraban entrecortadamente y no se diga el carmín, seguía impregnado en sus sudorosos cuerpos. Después ambos se metieron entre las cobijas; Gaara seguía tal cual los dioses lo habían traído al mundo, y por supuesto, eso no le importo a su mujer.

La castaña se acurrucó en el fornido pecho, notando que su corazón seguía de hiperactivo al igual que el suyo. Trazó figuras indefinidas con la yema de sus dedos, en el musculoso abdomen, provocándole ligeras cosquillas. Él la mantenía abrazada por la cintura y depositaba un tierno beso en la cabellera castaña.

-Te amo- susurró él. Una palabra que comenzaba a salir más de sus labios. Tiempo atrás era raro escuchar esa palabra, aunque para ella, no era necesario que se lo dijera, pues sabía lo que él sentía por ella, sin embargo, era satisfactorio que se lo dijera, a fin de cuentas ¿ a qué mujer no le grada que le digan esa palabra de vez en cuando?
-Yo te amo más- levantó su rostro para mirarlo divertida, él le dedicó la misma mirada. Definitivamente eso era otro de sus juegos. Le besó la frente cariñosamente.
-Esta vez te dejaré ganar- ella sonrió antes de volver a colocar su rostro en su pecho. Lo abrazó fuertemente, depositando dulces besitos en el musculoso pecho.
-Gaara…- lo llamó
-¿Mmm?- musitó
-…
-¿Matsuri?- preguntó al no recibir respuesta. El motivo de que no recibiera respuesta, era porque Matsuri se había quedado profundamente dormida, pronunciando su nombre entre sueños. Era lógico que terminara cansada por todo ese ejercicio, y ahora que lo pensaba, él también comenzaba a sentirse exhausto- Buenas noches, mi amor- unas dulces palabras que no se atrevía a decírselas cuando ella estaba despierta; sólo cuando dormía era capas de decírselas. Había que admitirlo, aun no estaba completamente domado. Recuperarse de un doloroso pasado no era tan fácil, pero ella cicatrizaba cada una de sus heridas día a día. Besó la castaña cabellera, para después sumergirse él también en un profundo sueño…

CONTINUARA...

Bien, que les parecio?? jeje lo se lo se soy una pervertida... y si lo soy jejej espero que les haya agradado... la siguiente parte es un momente entre padre e hija.

Cidense mucho y espero subir pronto la conti nwn
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Dom Mar 27 2011, 11:41

OMG si que eres pervertida bien que lo dijiste sube conti pronto porfa que me mueero de ansias y quien no se queda dormido despues de ese "entrenamiento" juje porfa conti porque sino me mato y es literalmente no metaforcamente juje porfa conti mmm me pregunto como se vera gaara con su hija me imagino que muy lindo jeje contttttiii adiosito love love win genial bounce bounce dance bababa bababa baba baba genial dance dance genial hora hora hora silb hora mmm kiss ala kiss ala we we X3 we *o* *o* lol! lol!
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Dom Mar 27 2011, 18:33

OMG, yo pensé que aquí acababa, pero no, que bueno ^^

¡Espero conti!
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Miér Mar 30 2011, 18:02

Holasss!! espero que esten bastante bastantisimo bien, y bueno por fin me di un tiempo... se supone que debo de estar estudiando...pero ahh que estudien los que no saben, ese es mi lema jaja no es cierto XD

Bueno he aqui la ultima parte de este fic, espero que les haya gustando... y sí, soy una pervertida, ya no tengo remedio u.u XDD

Y MUCHISIMAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS

Ya sin más, disfruten la utima parte...


Eran las 3 de la madrugada, y el líder de la aldea de la Arena, se encontraba saliendo del baño. Al parecer se había levantado por dos razones: una para ponerse una camiseta sin mangas y un sencillo pantalón, perfecto para usar como pijama; y la segunda razón, fue porque le dio chorro XD jajaja no es cierto XD… la segunda razón fue por insomnio (y claro tenía sus necesidad en el baño jeje). Sí, insomnio, algo con lo que tenía que seguir lidiando; sólo esperaba que algún día pudiera dormir una noche completa. Podía tener un sueño totalmente pesado, que en cuanto tocara la almohada comenzara a roncar, pero no siempre duraba ese cansancio, pues a veces solía levantarse en plena madrugada, hasta que el sueño le regresara, como es el caso en este momento; pero ahora que lo pensaba, sus ataques de insomnio comienzan a ser escasos. Bueno, por lo menos ya no es diario.

Se sentó en el borde de la cama, cerca de la mesita de noche para admirar a su esposa, que dormía plácidamente. Podía escuchar la respiración relajada que ella emitía, su rostro reflejaba la misma tranquilidad. Él sonrió, después la cobijó mejor; podía hacer un calor de los mil demonios en el día, peor en la noche el desierto era muy traicionero con su frio.

-Baaa… ba… presrs- esos pequeños balbuceos llegaron hasta sus oídos, volteo rápidamente hacia la cuna de Naomi: observó como la pequeña se encontraba alzando sus piecitos y sus manitas al momento en que hacía esos graciosos sonidos con su boca. Gaara se dirigió a la cuna para asomarse y ver que su pequeña, efectivamente, estaba despierta, al parecer ya eran dos que padecían insomnio o ¿mamá y papá la habían despertado?
-¿Qué sucede, Naomi? ¿Tampoco puedes dormir? O ¿tienes hambre?- la pequeña sacó unas risitas al escuchar a su padre, agitando sus regordetes piecitos. Su padre la tomó entre sus brazos, inspeccionando su pañal. No, no estaba sucio. A la mejor sólo estaba despierta ¿por qué sí? -¿Mmm? Que raro… tampoco tienes hambre- dijo extrañado al ver como Naomi rechazaba su biberón- ¿Sera acaso que tu madre y yo, te despertamos?- le preguntó mientras la elevaba, con ambas manos, en el aire. Naomi rio con esta acción, le agradaban las alturas- Tu madre y yo terminaremos traumándote si seguimos con… con nuestras cosas y tu estando aquí- tomó una pequeña manta de la cuna, enrolló en ella a Naomi- Pero sabes… aun no quiero que te vayas a tu cuarto…- con su bebé de 8 meses subió las escaleras de caracol que se encuentran en la habitación, para accesar a la pequeña terraza de la azotea. Se sentó en la banca que esta ahí, junto con Naomi, le retiró la manta que la cubría, la equilibró sobre sus piernas. Naomi ya comenzaba a ponerse de pie, claro, con ayuda de los brazos de papá. Muy pronto ya comenzaría a dar sus primeros pasos por si misma- Te irás a tu cuarto cuando aprendas a caminar- Gaara tendía a tener este tipo de charlas con Naomi. Su instinto paterno despertaba cada vez más. No quería que nada le faltara, no quería que su pequeña hija pasara por lo que él. Soledad. Sí, no quería que su pequeña hija pasara por eso, no quería mandarla a un cuarto apartada de ellos, no por ahora.
-baa… aabb… brsaa- se quedó observando cómo balbuceaba y movía sus piecitos sobre sus piernas, como si estuviera zapateando.
-Te pareces bastante a tu mamá… excepto los ojos… son más azules que los míos…- Naomi mantenía su vista fija en su padre, de repente soltó unas risitas mostrando sus primeros dientes, asomándose por sus encías. Una sonrisa tan tierna e inocente, que a cualquiera cautivaría, y sin ser la excepción Gaara, se dejo llevar por ese cálido sentimiento, depositando un dulce beso en los regordetes cachetitos, después paso a su frente, depositando otros besitos.

-¡Auch!- se quejó el pelirrojo, al sentir el jalón de cabellos que su pequeña le había dado- ¡Ay! ¡Oe!- Naomi seguía manteniendo preso uno de sus mechones entre sus pequeñas manos, jalándolo y dando unos grititos de emoción, flexionando sus piernitas a modo de brinquitos en las piernas de su padre- Naomi… me duele ¡Auch!- sujetó fuertemente a su hija con una mano, mientras que con la otra intentaba liberarse del agarre de su manita. Después de liberar su mechón de cabello, que le costó 3 cabellos, sentó a Naomi en sus piernas. Ella seguía riendo mientras le ponía atención a los 3 cabellos pelirrojos que le habían quedado en su manita- Naomi – llamó él, observando como ella miraba curiosa los 3 cabellos- ¿he sido buen padre hasta ahora?- sabía que no obtendría respuesta de su hija, pero necesitaba sacar esa pregunta… ¿realmente sería un buen padre? Esa era la pregunta que lo mantenía perturbando desde que supo del embarazo de Matsuri… sólo quería lo mejor para ella pero ¿sabría dárselo? O ¿sabría que dar en ese momento? ¡Rayos! Pensar en eso del futuro de los hijos, si que era problemático, bien lo diría su cuñado.
-Yo pienso que lo has sido hasta ahora- se escuchó de repente. Gaara volteó para encontrarse con su esposa envuelta en una bata de noche- Eres un buen padre, Gaara. Y también un excelente esposo.
-¿Tú lo crees?- preguntó dedicándole la misma sonrisa que ella. Su esposa se acercó a él, sentándose a su lado, tomando entre sus brazos a Naomi.
-Sí, claro que lo eres. ¿Verdad, Naomi?- la pequeña saco otra entusiasmada sonrisa, mostrando nuevamente sus pequeños dientes- Tu padre es un inseguro ¿verdad?- hablaba su mujer mientras besaba los regordetes cachetitos de su bebé, sacándole risillas. Gaara sonrió con lo que su esposa le decía a su hija. Era verdad. A veces dudaba demasiado, pero no estaba solo, ya que el criar un hijo no es de uno sino de dos.
-Sí… tienes un padre inseguro- dijo acariciando los delgados cabellos castaños de su hija

La feliz familia se quedó observando la luna en fase cuarto menguante, de aquella madrugada; hasta que la pequeña Naomi quedó dormida en los brazos de su madre. Matsuri reposaba su cabeza en el hombro de su pelirrojo marido. Ella levantó el rostro, con la intención de darle un dulce beso en la mejilla

-Ya no estás solo…

Esas palabras las escuchó en un susurro muy lejano; para que después sintiera en su mejilla, un tremendo calor, como si le estuvieran quemando…

Gaara abrió de golpe sus ojos… descubriendo que seguía en su oficina… al parecer se había quedado dormido sobre el papeleo, y el responsable de haberlo despertado, fue uno de los últimos rayos que se había colado por su ventana, depositándose en su rostro, provocando esa sensación de quemazón en su mejilla.

Pasó su mano por sus pelirrojos cabellos, lanzó un suspiro pesadamente y en ese momento su mirada se cruzo con el portarretratos, lo tomó entre sus manos, sonrió nuevamente al ver las dos hermosas imágenes. Claro. En esa fotografía se encontraban Matsuri y Naomi, los dos tesoros de su vida. En la fotografía, su esposa sonreía dulcemente, mientras en brazos llevaba a Naomi, de la edad de 3 meses, que ahora ya tenía los 8 meses.

Sin querer se había quedado dormido y había soñado con su familia; en donde le hacía el amor a su mujer y compartía un buen momento con su hija.

Dejó el portarretratos en su lugar y se levantó, se quitó el atuendo de Kazekage, y con el sesillo atuendo con el que se vio en su sueño, salió de su oficina, dispuesto a que su sueño se hiciera realidad. No sabía por qué pero últimamente solía tener pequeños sueños al atardecer…

FIN


Bueno espero que haya sido de su agrado este fic...muchas gracias por leerlo nwn
Y ya sin mas,cuidense mucho y pss a ver cuando subo otro fic verguen

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Selene-chan
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Jue Mar 31 2011, 00:21

Que tiernooo, lástima que fue un sueño pero ahí va a hacerlo realidad ^^

¡Ánimo Gaara-sama! xDD
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Vie Abr 01 2011, 03:45

lastima que tuvo 3 partes pero estuvo muy bonito lastima que todo fuera un sueño pero ya gaara-sama lo va a hacer realidad aunque el con su hija como lo dije antes se veian lindos y mas con matsuri jeje espero ver mas contis tuyas bbaaaayyy nos vemos smile bounce win win love love genial genial genial dance dance div div guiño guiño guiño kiss kiss lol! lol!
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Dom Abr 24 2011, 11:14

eres una pervertida!!!

aunque a mi tambien me gustan los lemmon y ese que heciste esta re-especial.

me encanto!!!, tu fic quiero decir, claro. aunque me hubiese gustado que hicieras mas contis.

bueno...el fic es tuyo y como lo hiciste te quedo hermosisimo.
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hatake B
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Dom Abr 24 2011, 13:20

ESTUVOO GENIAL!! *o* AAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!! *o* CASI TENGO UNA HEMORRAGIA NASAL.
JAJAJAJAJA ME DIO RISA TAMBIEN JAJAJA. risa
risaaaaaaa
Y AHORA YA TODOS SABEN QUE ERES UNA PERVERTIDA we !!! (COMO TU SENSEI JIRAIYA)
dance
ME GUSTA TU MANERA DE ESCRIBIR.
TE ADMIROO ala
LOKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! smile
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Miér Dic 07 2011, 10:12

demasido bonitooo



:DL: genial :F X3


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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Sáb Dic 29 2012, 05:29

que kuku <3
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   Sáb Ene 12 2013, 12:10

Wow que hermoso sueño ala shirokami-sensei despues te mandare mi fanfic para que lo veas genial
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MensajeTema: Re: Al Atardecer (GaaMatsu) lemon   

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Al Atardecer (GaaMatsu) lemon
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